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Gerardo Vallejos, integrante del Instituto Nacional de Yerba Mate: “De ninguna manera la planta es fumigada”

Gerardo Vallejos, integrante del directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate, explicó cómo se aplica el herbicida en las plantaciones y se refirió a los controles, la regulación del sector y la situación de los productores.

En diálogo con La Parada, programa que se emite por Tiempo FM 97.5, Vallejos remarcó que el producto “siempre ha estado presente” en la actividad, aunque sostuvo que su utilización debe realizarse bajo un manejo controlado.
En diálogo con La Parada, programa que se emite por Tiempo FM 97.5, Vallejos remarcó que el producto “siempre ha estado presente” en la actividad, aunque sostuvo que su utilización debe realizarse bajo un manejo controlado. Foto: Tiempo Sur
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Gerardo Vallejos, integrante del directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), explicó cómo se utiliza el glifosato en las plantaciones y aseguró que el herbicida se aplica sobre las malezas que rodean a las plantas, no directamente sobre la yerba mate. En diálogo con La Parada, programa que se emite por Tiempo FM 97.5, remarcó que el producto “siempre ha estado presente” en la actividad, aunque sostuvo que su utilización debe realizarse bajo un manejo controlado.

“Lo que se hace con el glifosato no es fumigar las plantaciones de yerba mate, en absoluto”, afirmó el dirigente del INYM. Según explicó, el objetivo es eliminar los yuyos y malezas que pueden competir con la planta por los nutrientes disponibles en el suelo.

Vallejos señaló que las malezas eliminadas mediante el herbicida atraviesan posteriormente un proceso de descomposición, que contribuye a mantener el humus superficial y la disponibilidad de nutrientes en el suelo.

De todos modos, insistió en que el manejo del producto debe ser controlado. Según explicó, los productores deben completar un formulario que permite identificar la parcela y determinar el volumen utilizado, con el objetivo de realizar un seguimiento de la aplicación.

“Si no tenemos el uso correcto puede ser un contaminante para eso”, sostuvo Vallejos, quien también advirtió sobre posibles consecuencias para el suelo y cuestiones pluviales cuando el producto no es utilizado de manera adecuada.

El dirigente recordó además que en su momento la Cámara de Diputados había suspendido el uso del glifosato para la actividad yerbatera, mientras se analizaban alternativas para el control de malezas. En ese proceso se realizaron pruebas con un producto de carácter orgánico, aunque, según afirmó, “el resultado no fue el esperado”.

Por ese motivo, Vallejos indicó que posteriormente se estableció, con carácter excepcional, una prórroga para el uso del glifosato.

La aclaración sobre la planta de yerba mate

Ante las dudas que puede generar la utilización del herbicida en una actividad vinculada directamente con un producto de consumo masivo, Vallejos volvió a diferenciar entre la planta y el suelo.

“Quiero reiterar y quiero que se entienda perfectamente que el uso del glifosato no es para la planta de yerba mate, sino para el suelo donde está la planta”, afirmó.

“Con eso lo que se hace son controles de maleza. De ninguna manera la planta es fumigada con ningún tipo de estos productos”, remarcó.

Vallejos explicó que la yerba mate es una planta perenne y que recibe una poda selectiva para mantener una altura que permita realizar los cortes anuales. En ese sentido, sostuvo que esta característica permite concentrar el manejo del herbicida en el suelo.

“A diferencia de otros productos como la naranja, el tomate que sí son fumigadas las plantas y sus frutos, en el caso particular de la yerba mate, nada de eso ocurre”, afirmó.

Qué dijo sobre la exposición a agrotóxicos

Durante la entrevista, Vallejos también fue consultado por una investigación de una profesional del CONICET que plantea que el 85% de los argentinos está expuesto a agrotóxicos o distintos productos químicos utilizados en la producción.

“Escuchar estos datos asusta un poco”, expresó el integrante del INYM, quien consideró que el Estado debería tener un rol más activo en el control de estos productos.

“Yo creo que aquí el Estado debería jugar un rol más presente controlando el uso de todos estos productos”, sostuvo.

Vallejos también señaló que este tipo de productos son considerados de manera estricta en el mercado internacional y planteó la necesidad de avanzar en mecanismos que permitan brindar mayor información al consumidor.

La discusión por la desregulación del Instituto Nacional de Yerba Mate

El dirigente también se refirió a los cambios introducidos en las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate durante los últimos años. En particular, cuestionó la pérdida de herramientas vinculadas con la regulación de la actividad y la determinación de valores para la materia prima.

El proceso de desregulación comenzó con el Decreto 70/2023, que modificó distintas disposiciones de la Ley 25.564 y eliminó algunas facultades del organismo.

Además, en 2025 el Gobierno modificó el marco reglamentario del INYM para establecer que el organismo no puede intervenir de manera que genere distorsiones en los precios de mercado o interfiera en la interacción entre oferta y demanda. Esa modificación derivó posteriormente en un proceso de revisión de distintas normas internas del instituto.

Vallejos cuestionó ese proceso y sostuvo que tuvo impacto sobre los pequeños productores. Según afirmó, mientras los costos de producción aumentaron, los valores recibidos por los productores no evolucionaron al mismo ritmo.

“El combustible no ha dejado de subir, la mano de obra no ha dejado de subir y todos los costos han subido”, señaló.

En ese contexto, afirmó que se produjo “una caída estrepitosa en la rentabilidad del pequeño productor” y cuestionó el peso que tienen las empresas de mayor tamaño en la formación de los precios.

“Equivocadamente se le llama el mercado, cuando son no más de 10 empresas, que son los formadores de precios”, sostuvo.

Cómo están el consumo interno y las exportaciones

Respecto del consumo de yerba mate, Vallejos señaló que el mercado interno presenta variaciones relativamente pequeñas y estimó que el consumo per cápita se ubica entre 4 y 5 kilos anuales.

Según explicó, las modificaciones de volumen suelen ubicarse alrededor del 1%, 1,5% o 2%, tanto hacia arriba como hacia abajo.

En cuanto a las exportaciones, afirmó que tuvieron un incremento en volumen, aunque consideró que ese crecimiento no alcanza para compensar las dificultades que atraviesa el sector.

Vallejos estimó que el mercado interno consume entre 250 y 270 millones de kilos, mientras que las exportaciones representan entre 45 y 50 millones.

“Este crecimiento que tuvo la exportación en volumen, pero a su vez baja en dólares en el precio no apalanca en absoluto una estabilidad rentable para la actividad en general”, afirmó.

De acuerdo con su análisis, el principal impacto se observa sobre el productor primario, al que definió como “el eslabón más débil de la cadena”.

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