Por Melisa Bubica

El almíbar es una preparación muy simple que requiere de partes iguales de azúcar y agua. Esta receta sirve para pintar las medialunas, para los bizcochuelos (para sumarles humedad) y también es utilizado en coctelería.
Se puede dejar preparado, lo único que hay que considerar es tener a mano un contenedor hermético para su correcta conservación.
En el caso de hacer medialunas, el almíbar es un detalle final, que aporta textura, brillo y sabor. También, colabora con la humedad, y aporta un equilibrio exquisito entre la masa y el almíbar. Esto ayuda a preservar y mejorar la textura de la medialuna.
Para hacer un buen almíbar, necesitamos agua y azúcar en partes iguales. En el caso de querer perfumarlo, podemos hacerlo con esencia de vainilla, piel de algún cítrico (cáscara de limón o naranja) o canela.
Otro punto a tener en cuenta: el almíbar es ligeramente denso y también fluido, por eso se recomienda utilizar un pincel para pintar las medialunas. Es imprescindible aprovechar cuando recién las sacamos del horno para darles la primera pasada.

En el caso de querer utilizar el almíbar para una torta de cumpleaños, el almíbar puede ser más líquido. También se reemplaza el pincel por un vaporizador o mamadera para rociar la superficie, sin dañar la miga de nuestra torta.
A la hora de hacer el almíbar es importante mezclar en forma constante y mantenerlo en una temperatura media/baja, para evitar que se cristalice. Una vez que vemos que está homogénea y sin trocitos de azúcar, hay que apagar el fuego.

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