
Cuando llega el invierno, las necesidades del potus cambian y el riego se convierte en un punto clave para evitar problemas como hojas amarillas o raíces dañadas.
Durante los meses fríos, la planta entra en una etapa de crecimiento más lento. Las temperaturas bajas y la menor cantidad de luz hacen que el potus consuma menos agua que en primavera o verano.
Por eso, regarlo con la misma frecuencia que en los meses cálidos puede provocar exceso de humedad, uno de los errores más comunes en esta época.
Cada cuánto conviene regar el potus en invierno
Influyen factores como la calefacción, la temperatura del ambiente, el tamaño de la maceta y la luz que recibe la planta. Sin embargo, la mayoría de los especialistas recomienda regar el potus cada 10 a 15 días durante el invierno.

La mejor manera de saber si necesita agua es comprobar el estado de la tierra: hay que introducir un dedo unos centímetros en el sustrato. Si la tierra está húmeda, conviene esperar unos días más. Si está seca, es momento de regar.
Las señales que da el potus cuando necesita agua
El potus suele avisar antes de sufrir daños importantes. Algunas señales de que necesita riego son:
- Hojas levemente caídas
- Tallos menos firmes
- Sustrato completamente seco
- Pérdida de brillo en las hojas
Cuando recibe agua, la planta suele recuperar su aspecto habitual en poco tiempo.
El error más común: regar de más
Muchos piensan que las hojas amarillas son señal de falta de agua, pero en el potus suele ser al revés: el exceso de riego es una de las causas más frecuentes de amarillamiento. Si las raíces permanecen húmedas por mucho tiempo, tienen dificultades para respirar y la planta muestra síntomas de estrés.












