
Las frutillas son una de las frutas más delicadas y, si no se cuidan bien, pueden ablandarse o desarrollar moho en pocos días. Sin embargo, la forma en que se almacenan es clave para que se mantengan frescas por más tiempo.
El secreto está en el momento de la compra: conviene elegir frutillas firmes, de color rojo intenso, con cabitos verdes y sin manchas ni golpes. También es importante revisar la parte inferior del envase para asegurarse de que no haya frutas aplastadas ni jugo acumulado.
Una vez en casa, hay que separar las frutillas dañadas y guardar solo las que estén en buen estado, sin lavarlas ni quitarles el cabito verde. El lavado previo deja humedad en la superficie y acelera el deterioro. Lo ideal es colocarlas en un recipiente limpio y hermético, sin amontonarlas, y llevarlas a la heladera lo antes posible.
Por qué no hay que lavar las frutillas antes de guardarlas
Uno de los errores más comunes es lavar todas las frutillas apenas llegan de la verdulería y guardarlas húmedas. Aunque parezca práctico, el agua que queda sobre la fruta favorece la aparición de moho y hace que se echen a perder más rápido.

La recomendación es lavarlas justo antes de consumirlas. Para eso, hay que enjuagarlas suavemente bajo el agua corriente, sin dejarlas en remojo, y recién después retirar el cabito y cortarlas según la preparación.
Además, es mejor no quitarles el tallo verde antes de guardarlas: mantenerlas enteras ayuda a que duren más tiempo.
Consejos para evitar que las frutillas se pudran antes de tiempo
Para prolongar la vida útil de las frutillas, además de mantenerlas refrigeradas y sin lavar, hay algunos cuidados extra:
- Revisarlas seguido y retirar las piezas golpeadas o deterioradas.
- Manipularlas con cuidado para no aplastarlas ni dañar la superficie.
- Usar un recipiente limpio, sin restos de jugo ni humedad.
- Guardarlas en la heladera apenas se compran y evitar los cambios de temperatura.
- No consumir las que tengan señales de moho o deterioro.
Estos cuidados ayudan a reducir el desperdicio y aprovechar mejor la compra. De todos modos, no hay un plazo exacto: si las frutillas estaban muy maduras al comprarlas, pueden durar menos de 10 días.
¿Se pueden congelar las frutillas para que duren más?
Si se compró una cantidad grande y no se va a consumir enseguida, el freezer es una buena opción para conservarlas por más tiempo.
Para congelarlas, hay que lavarlas bien, quitarles los cabitos y secarlas completamente. Luego, se recomienda distribuirlas en una bandeja para que se congelen separadas y, una vez firmes, pasarlas a una bolsa o recipiente apto para freezer.
Así pueden durar varios meses y usarse en licuados, helados, salsas o mermeladas. Eso sí: al descongelarse, suelen perder parte de su firmeza y no mantienen la misma textura que las frutillas frescas.













