comscore

En 1825, plantaron un árbol frutal de Sudamérica para alimentar a sus ciudadanos: 200 años después, es una especie invasora que buscan eliminar con drones e insectos

Lo que comenzó como una solución para alimentar a la población terminó alterando los bosques tropicales de Hawái. Ahora, investigadores combinan tecnología aérea y control biológico para frenar su expansión.

Los investigadores buscan combinar drones y control biológico para frenar la expansión de la especie en cientos de miles de hectáreas.
Los investigadores buscan combinar drones y control biológico para frenar la expansión de la especie en cientos de miles de hectáreas. Foto: Imagen generada con ChatGPT para Canal26.com.
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

Lo que hace dos siglos parecía una buena solución para alimentar a la población terminó convirtiéndose en un problema ambiental de enorme escala. El guayabo de fresa llegó a Hawái desde Brasil en 1825, pero con el paso del tiempo comenzó a expandirse por los bosques del archipiélago.

La especie, cuyo nombre científico es Psidium cattleyanum, tiene una particular capacidad para desarrollarse y ocupar espacios donde crece la vegetación nativa. Su presencia puede alterar la composición del bosque y desplazar plantas propias de los ecosistemas hawaianos.

Guayabo de fresa; Hawái.
El guayabo de fresa llegó al archipiélago desde Brasil en 1825 y hoy es una de sus especies invasoras más problemáticas. Foto: asktheman.xyz.

Según la organización Plant Pono, se trata de una de las especies invasoras más agresivas de Hawái. Su expansión representa un desafío especialmente complejo porque muchas de las áreas afectadas se encuentran en terrenos montañosos y bosques densos, donde acceder con personal y equipamiento resulta difícil.

La magnitud del problema explica por qué los investigadores comenzaron a buscar alternativas que permitan intervenir desde el aire.

Uso de drones: tecnología de precisión para rastrear y erradicar la especie

Combatir el guayabo de fresa directamente sobre el terreno puede ser una tarea lenta. Los equipos necesitan desplazarse por zonas de vegetación espesa, muchas veces sin caminos, para llegar hasta cada árbol y colocar manualmente las estructuras que contienen al insecto de control.

Por eso, los investigadores desarrollaron un sistema que permite lanzar desde drones pequeñas bolitas que contienen al agente de control biológico. En un ensayo realizado sobre 129 árboles de la Reserva Forestal Ola’a, los investigadores compararon el sistema aéreo con una pértiga utilizada por los trabajadores desde el suelo.

Guayabo de fresa; Hawái; drones.
Los drones permiten distribuir el control biológico en zonas de difícil acceso de los bosques de Hawái. Foto: kauainownews.com.

La pértiga consiguió colocar las bolitas correctamente en el 97,6% de los intentos, mientras que el dron alcanzó un 86,6%. Sin embargo, la gran diferencia apareció en el tiempo necesario para tratar cada árbol.

El método terrestre demandó unos 12 minutos por ejemplar, mientras que el dron necesitó apenas 2,8 minutos. Es decir, la tecnología aérea permitió reducir el tiempo de tratamiento en aproximadamente un 77%.

Y esa velocidad terminó teniendo consecuencias concretas: doce meses después, el 63% de los árboles tratados mediante drones había sido colonizado con éxito, frente al 38% de aquellos tratados con la técnica manual.

Los investigadores también probaron sistemas de mayor capacidad, bautizados Kūhualūlū, capaces de transportar 16 y hasta 54 unidades para realizar los lanzamientos. En otra comparación, el sistema aéreo alcanzó una tasa de éxito del 71,6%, frente al 68% obtenido mediante lanzamientos desde un helicóptero Hughes 500.

Además, el dron mostró mayor precisión: la distancia máxima respecto del objetivo fue de 2,83 metros, mientras que en el caso del helicóptero llegó a 8,24 metros. La diferencia puede ser determinante cuando se busca tratar enormes extensiones de bosque sin necesidad de desplegar grandes equipos de personas.

Guayabo de fresa; Hawái; drones.
El sistema aéreo fue diseñado para colocar pequeñas unidades con insectos sobre las ramas de los árboles afectados. Foto: kauainownews.com.

Los investigadores estiman que existen unas 475.000 hectáreas de guayabo de fresa en Hawái. Para cubrir esa superficie utilizando una cuadrícula de un kilómetro entre cada punto de lanzamiento, serían necesarios unos 4.750 lanzamientos. Según sus cálculos, hacerlo mediante helicópteros requeriría unas 92,5 horas de vuelo.

Control biológico: la función de los insectos en el combate de la plaga

El otro elemento clave de la estrategia no es tecnológico, sino biológico: un pequeño insecto capaz de atacar específicamente al guayabo de fresa.

Se trata de Tectococcus ovatus, una especie originaria de Brasil que se alimenta exclusivamente de esta planta. Por esa característica, las autoridades hawaianas la aprobaron e introdujeron en el archipiélago en 2012 como agente de control biológico.

El insecto provoca la formación de pequeñas estructuras conocidas como agallas en las hojas del árbol. Las unidades utilizadas para su distribución permiten introducir el organismo en nuevos ejemplares y, una vez establecida la colonia, favorecer su propagación por la propia copa.

Guayabo de fresa; Hawái; plaga.
El insecto Tectococcus ovatus ataca específicamente al guayabo de fresa y favorece la formación de agallas en sus hojas. Foto: storymaps.arcgis.com.

Los resultados obtenidos en una zona de prueba muestran hasta qué punto puede extenderse el control biológico una vez que el insecto logra establecerse.

En 2017 se inoculó una colonia en el área estudiada. Cuatro años después, en 2021, las agallas eran visibles en el 23,1% de los árboles registrados mediante fotografías. Para 2024, el porcentaje había llegado al 100% de los guayabos de fresa de esa misma zona.

La estrategia no consiste simplemente en eliminar cada árbol de manera individual, sino en utilizar al propio ecosistema y a un enemigo natural específico de la especie invasora para reducir su capacidad de expansión.

Los autores del estudio concluyen que la distribución aérea puede convertirse en una herramienta especialmente importante para las áreas más remotas de Hawái. Allí donde los caminos no existen o el acceso terrestre requiere demasiadas horas de trabajo, los drones ofrecen una alternativa más rápida y escalable.

Así, una especie que llegó al archipiélago hace 200 años con la intención de convertirse en un recurso alimentario ahora es combatida mediante una combinación de tecnología y control biológico, en un intento por recuperar el equilibrio de los bosques hawaianos.

ÁrbolFrutasSudaméricaPlantas

¡Sumate a Canal 26!

Recibí una selección de nuestros contenidos, pensados especialmente para vos, en tu bandeja de entrada.