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Cuenta la historia de Portugal y tiene más de 20.000 azulejos pintados a mano: así es la bonita estación de São Bento

A diferencia de otras terminales ferroviarias, aquí el impacto no está en los andenes ni en la escala arquitectónica, sino en el vestíbulo principal, donde el viajero queda rodeado por más de 20 mil azulejos blancos y azules que transforman el hall en una obra de arte.

Cuenta la historia de Portugal y tiene más de 20.000 azulejos pintados a mano, así es São Bento.
Cuenta la historia de Portugal y tiene más de 20.000 azulejos pintados a mano, así es São Bento. Foto: Porto Secreto
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Hay lugares donde la historia no se lee: se contempla. En Estación de São Bento, en el corazón de Porto, cada pared funciona como una enorme página ilustrada que resume siglos de pasado portugués a través de miles de azulejos pintados a mano. No es casualidad que sea considerada una de las estaciones de tren más bellas del mundo.

A diferencia de otras terminales ferroviarias monumentales, aquí el impacto no está en los andenes ni en la escala arquitectónica, sino en el vestíbulo principal. Apenas se atraviesan sus puertas, el viajero queda rodeado por más de 20 mil azulejos blancos y azules que transforman el hall en una verdadera obra de arte.

En Estación de São Bento, cada pared funciona como una página ilustrada que resume siglos de pasado portugués. Foto: Unsplash

La escena impresiona incluso a los viajeros que llegan sin expectativas: las paredes parecen moverse entre batallas, coronaciones, desembarcos históricos y escenas de la vida cotidiana portuguesa.

La historia de Portugal contada en 20 mil azulejos

El gran responsable de este universo visual fue el artista portugués Jorge Colaço, quien a comienzos del siglo XX pintó uno por uno los paneles que hoy convirtieron a São Bento en un símbolo cultural de Portugal. La instalación demandó más de un año de trabajo, entre 1905 y 1906, y los azulejos fueron producidos en la histórica Real Fábrica de Cerámica de Sacavém.

La estación fue inaugurada oficialmente en 1916, sobre las ruinas del antiguo convento de São Bento da Avé-Maria, destruido por un incendio. De aquel edificio religioso heredó el nombre, aunque el nuevo proyecto arquitectónico abrazó el espíritu de la modernidad de la época: una fachada neoclásica de inspiración francesa y una estética historicista que todavía hoy domina la Praça de Almeida Garrett.

El viajero queda rodeado por más de 20 mil azulejos blancos y azules que transforman el hall en una verdadera obra de arte. Foto: Unsplash

Pero lo verdaderamente inolvidable ocurre puertas adentro. Los murales narran algunos de los episodios más importantes de la historia portuguesa, desde la batalla de Valdevez hasta la conquista de Ceuta, pasando por la entrada del rey Juan I en Oporto y escenas rurales que retratan la vida popular del país. También, aparece el desarrollo del ferrocarril, casi como un guiño al propio destino del edificio.

El escritor José Saramago definió este lugar como una especie de biblioteca visual. Y no exageraba. Cada panel parece pensado para que el visitante pueda “leer” Portugal sin necesidad de abrir un libro.

Qué ver cerca de la estación São Bento en Oporto

Además de su valor histórico y artístico, São Bento tiene otra ventaja irresistible para quienes visitan Oporto: su ubicación privilegiada.

La instalación demandó más de un año y los azulejos fueron producidos en la Real Fábrica de Cerámica de Sacavém. Foto: Unsplash

Está a pocos minutos caminando de sitios emblemáticos como la Avenida dos Aliados, la Catedral de Sé y el famoso Puente de Don Luis I. Y hay un detalle que la vuelve todavía más atractiva: entrar al vestíbulo y admirar sus azulejos es completamente gratis.

En una ciudad repleta de postales, São Bento demuestra que incluso una estación de tren puede convertirse en una de las experiencias culturales más memorables de Europa.

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