Cortínez, el pueblo que nació con el tren: la historia del rincón rural de Luján que vuelve al mapa turístico

Cortínez, en Luján, nació con el ferrocarril en 1888 y hoy vuelve a captar miradas con el regreso del tren. Historia, origen, curiosidades y por qué este pueblo rural enamora.

Cortínez, el pueblo donde volverá a pasar el tren
Cortínez, el pueblo donde volverá a pasar el tren Foto: Municipio Luján
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En la provincia de Buenos Aires todavía sobreviven pueblos donde el tiempo parece avanzar más despacio. Cortínez, en el partido de Luján, es uno de ellos: un caserío rural de poco más de 1.300 habitantes, ubicado a unos 80 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y a apenas 10 kilómetros de la ciudad de Luján, que en los últimos años se volvió sinónimo de escapadas gastronómicas, caminatas entre casonas antiguas y sobremesas largas.

Pero el verdadero corazón de Cortínez no está solo en sus restaurantes de campo ni en su boulevard arbolado. La historia del pueblo está íntimamente ligada al ferrocarril, al punto de que su nacimiento se explica por la llegada de las vías en 1888, cuando el entonces Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico empezó a reordenar la geografía productiva y social del oeste bonaerense.

El pueblo de Luján que nació alrededor de una estación

La fecha que marcó a Cortínez fue el 23 de mayo de 1888, recordada por la propia comunidad como el momento fundacional de la localidad. Ese año, la expansión ferroviaria transformó un punto rural en un espacio de encuentro, trabajo y crecimiento. Según la Municipalidad de Luján, el arribo del ferrocarril impulsó el desarrollo urbano y social del pueblo y consolidó una trama que aún hoy se reconoce en torno a la estación, el boulevard y el camino principal de acceso.

Cortínez, Buenos Aires. Foto: Wikipedia

El contexto era más amplio. El antiguo Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico había realizado su primer servicio de pasajeros en marzo de 1888 y nació con la ambición de conectar Buenos Aires con el oeste del país, dentro de un proyecto ferroviario que buscaba integrar territorios y potenciar la producción agropecuaria. Con el tiempo, esa red se volvería una pieza clave del actual trazado del San Martín.

En Cortínez, el efecto fue inmediato: la estación permitió mover cereales y leche, facilitó la llegada de nuevas familias y terminó organizando la vida del pueblo alrededor de las vías. No fue un detalle menor, sino el punto de partida de su identidad. En buena parte de la campaña bonaerense, los pueblos crecieron “con” el tren; en Cortínez, puede decirse que creció “desde” el tren.

Por qué se llama Cortínez si la estación dice “Cortines”

Uno de los detalles más curiosos del pueblo es su doble nombre. El nombre oficial de la localidad es Cortínez, pero la estación ferroviaria conserva la forma “Cortines”, una diferencia ortográfica que con el tiempo se convirtió en una marca de identidad local. Esa dualidad aparece mencionada tanto en coberturas periodísticas recientes como en reconstrucciones históricas del municipio.

Cortínez, Buenos Aires. Foto: Wikipedia

El nombre del pueblo homenajea a Santiago Cortínez, destacado jurisconsulto y economista nacido en San Juan en 1831 y fallecido en Buenos Aires en 1886. La elección del nombre muestra algo muy propio de fines del siglo XIX: bautizar nuevos pueblos y estaciones con apellidos de figuras públicas, reforzando el vínculo entre expansión territorial, prestigio político y modernización.

De enclave productivo a escapada gastronómica

Aunque su origen fue ferroviario y productivo, Cortínez encontró en el siglo XXI una nueva forma de proyectarse: el turismo de cercanía. Sus calles tranquilas, sus construcciones históricas, los espacios verdes y el aire de pueblo chico lo convirtieron en un destino elegido por quienes buscan salir de la ciudad sin hacer un viaje largo. Esa reconversión se apoya, sobre todo, en la gastronomía de campo.

Los fines de semana, el movimiento cambia. Familias, grupos de amigos y motociclistas llegan para almorzar y caminar sin apuro. Entre los nombres más conocidos aparece Don Obaika, señalado en distintas publicaciones como uno de los clásicos del lugar por sus picadas, empanadas, pastas caseras, carnes y postres tradicionales. El plan, sin embargo, va más allá de la mesa: la experiencia incluye recorrer el Boulevard Doctor Muñiz, observar casonas antiguas y dejar que el paisaje haga lo suyo.

Cortínez, provincia de Buenos Aires Foto: Instagram @municipiodelujan

Ese contraste entre pasado ferroviario y presente gastronómico explica buena parte del encanto de Cortínez. No es un destino masivo ni busca serlo. Su atractivo está en otra parte: en la escala humana, en la memoria de las vías, en los ritmos lentos y en la sensación de que aún conserva una forma de vida que en muchos lugares ya desapareció.

El regreso del tren y una conexión con su propia historia

La novedad que volvió a poner a Cortínez en agenda es que, desde el 22 de junio de 2026, la localidad vuelve a figurar como parada del servicio ferroviario de larga distancia que une Retiro con Junín, una decisión difundida en el nuevo cronograma de Trenes Argentinos y replicada por distintos medios nacionales.

Más que una mejora logística, la vuelta de la parada tiene un valor simbólico. El tren no solo trae pasajeros: devuelve sentido histórico a una estación que fue origen del pueblo y que durante décadas funcionó como punto de intercambio, encuentro y pertenencia. La reconexión también favorece a vecinos y visitantes que priorizan el transporte público para hacer escapadas al oeste bonaerense.

Cortínez, Luján. Foto: Gemini IA.

En la página oficial de Argentina.gob.ar, el servicio Buenos Aires–Junín figura con frecuencia diaria y una duración estimada de 6 horas y 5 minutos, dentro de la red de larga distancia operada por Trenes Argentinos. Ese marco oficial ayuda a entender por qué la reincorporación de una parada como Cortínez tiene peso real dentro del mapa ferroviario bonaerense.

Cortínez: un pueblo chico con una historia grande

Hay pueblos que se explican por una iglesia, por un almacén o por una plaza. Cortínez se explica por una estación. Nació cuando el ferrocarril prometía progreso, creció al ritmo del campo, resistió los cambios del transporte y hoy vuelve a captar atención gracias a una mezcla rara y poderosa: historia ferroviaria, patrimonio cotidiano y gastronomía rural.

Por eso, detrás de la postal de escapada de fin de semana, hay algo más profundo. Cortínez no es solo un lugar para comer bien y volver a casa con fotos lindas. Es una pieza viva de la historia bonaerense, uno de esos pueblos que recuerdan cómo el tren no solo unía destinos: también fundaba comunidades.