
La Colina se prepara para vivir una celebración destinada a quedar en su historia. En el marco de su 115° aniversario, la localidad del partido de General La Madrid realizará la primera edición de la Fiesta del Chorizo a la Pomarola, una propuesta que combinará gastronomía, música, tradición rural y participación comunitaria.
El festejo tendrá lugar el sábado 26 de septiembre de 2026 en la plaza central. Uno de los momentos más esperados será la preparación de aproximadamente 1.000 chorizos a la pomarola en un paellero de grandes dimensiones.
La iniciativa no será únicamente gastronómica. La jornada también buscará homenajear a una comunidad que nació alrededor del ferrocarril, creció impulsada por la producción agropecuaria y logró conservar su identidad a través de las generaciones.
Cuándo y dónde será la Fiesta del Chorizo a la Pomarola
Las actividades comenzarán durante la mañana en la plaza José Hernández, donde se realizará el acto oficial por el aniversario. La programación contemplará un desfile cívico y tradicionalista, reconocimientos, espectáculos de danza y presentaciones musicales.
También participarán instituciones educativas, agrupaciones gauchas, emprendedores y artesanos, además de delegaciones procedentes de otras localidades de la región.

El objetivo de los organizadores es que la Fiesta del Chorizo a la Pomarola pueda instalarse en el calendario regional. La expectativa es que se convierta en una celebración anual capaz de atraer visitantes, acompañar a los productores y fortalecer la economía local.
Mil chorizos y una cocina gigante en el centro del pueblo
El gran atractivo será la preparación de 1.000 chorizos frente al público. La elaboración estará encabezada por el carnicero local Favio Vargas, mientras que la cocción se realizará en un paellero de aproximadamente tres metros de diámetro.

Los preparativos comenzarán el día anterior con el acondicionamiento de los ingredientes. Durante la mañana del sábado, el fuego se encenderá en plena plaza y los asistentes podrán observar el proceso de cocción.
Los chorizos se ofrecerán en bandejas y también en formato de sándwich. Además, la propuesta tendrá un importante componente solidario: la recaudación será distribuida entre las instituciones de La Colina.
De esta manera, cada porción permitirá colaborar con las organizaciones que trabajan durante todo el año por el bienestar de la comunidad.
La historia de La Colina comenzó junto al ferrocarril
Aunque la fundación oficial fue establecida en 1911, los antecedentes poblacionales de La Colina se remontan a las últimas décadas del siglo XIX. La llegada del ferrocarril fue determinante para el desarrollo de la zona y para la formación de un asentamiento alrededor de la estación.
En sus primeros años, el tren permitió trasladar la producción agrícola y ganadera de los campos cercanos. También facilitó el ingreso de mercaderías, materiales, trabajadores y comerciantes.
Durante el período en que funcionó como punta de riel, La Colina tuvo fondas, barracas, almacenes y casas de comida que recibían a quienes llegaban por actividades comerciales o laborales. La estación se convirtió así en el corazón económico y social del naciente pueblo.
El día que La Colina fue reconocida oficialmente
El crecimiento de la localidad estuvo relacionado con las tierras de la denominada The Colina Estancia Company Limited. En 1911, el establecimiento fue adquirido por Enrique Santamarina, quien promovió las gestiones para organizar el pueblo que se había formado junto a las vías.

La planificación urbana quedó en manos del ingeniero civil Santiago A. Ferrari. Finalmente, el 22 de septiembre de 1911, el Poder Ejecutivo bonaerense aprobó oficialmente la traza de La Colina.
El proyecto reservaba espacios para la plaza, la iglesia, la municipalidad, la escuela, el Registro Civil, la comisaría, el cementerio y otros edificios públicos. Esa organización reflejaba la intención de construir una comunidad estable, con servicios e instituciones propias.
Una identidad rural que logró sobrevivir al paso del tiempo
La extensión del ferrocarril hacia otros destinos provocó que La Colina perdiera parte del movimiento comercial de sus primeros años. Sin embargo, la agricultura y la ganadería continuaron ocupando un lugar central en la economía y en la vida cotidiana.

Con el paso del tiempo, la estación dejó de tener el protagonismo de sus comienzos, pero permaneció como uno de los grandes símbolos del pueblo. Las construcciones antiguas, la plaza y las instituciones tradicionales todavía conservan las huellas de aquella localidad que creció junto al tren.
La celebración de los 115 años buscará recuperar esa memoria y transmitirla a las nuevas generaciones.
Una receta popular que puede transformarse en tradición
El chorizo a la pomarola es una comida profundamente vinculada con las reuniones familiares y los encuentros populares. Su combinación de chorizo, tomate, cebolla y morrón representa una cocina sencilla, abundante y compartida.
En La Colina, esa receta será el punto de partida para presentar una nueva identidad festiva. La postal promete ser inolvidable: una plaza llena, un paellero encendido y cientos de personas reunidas alrededor de la historia del pueblo.
El aniversario no solo recordará el nacimiento institucional de la localidad. También podría marcar el comienzo de una celebración destinada a acompañar a La Colina durante las próximas generaciones.

















