
El potus es una de las especies más populares para tener dentro de casa y, además, una de las más fáciles de multiplicar. Con apenas dos esquejes de una planta adulta, se puede lograr que en solo un mes crezcan raíces nuevas y así sumar ejemplares sin necesidad de comprar más.
El método es sencillo: basta con cortar dos fragmentos de tallos sanos, asegurándose de que cada uno tenga al menos un nudo (el punto donde nace una hoja). Luego, se colocan en agua y, con un poco de paciencia, en unas cuatro semanas estarán listos para pasar a una maceta.
Cómo cortar y preparar los esquejes de potus
El primer paso es elegir dos tallos sanos de la planta madre. Cada esqueje debe tener al menos un nudo, ya que desde ahí brotarán las raíces.
Con una tijera limpia, se corta justo por debajo del nudo. Es fundamental que el corte sea limpio y que cada fragmento conserve algunas hojas. Después, hay que retirar las hojas que quedarían sumergidas en el agua para evitar que se pudran.

El paso clave: enraizar los esquejes en agua
Los esquejes se colocan en un recipiente con agua, asegurándose de que el nudo quede sumergido y las hojas queden por fuera.
El frasco debe ubicarse en un lugar con buena luz, pero sin sol directo. Durante las semanas siguientes, comenzarán a aparecer raíces desde los nudos. Es importante mantener el agua limpia y renovarla si se ensucia.
Qué sucede durante las primeras cuatro semanas
El desarrollo de raíces lleva tiempo: no aparecen de inmediato. A medida que pasan los días, los esquejes empiezan a formar raíces nuevas hasta que el sistema es lo suficientemente fuerte como para crecer en tierra.
Cuando las raíces ya están bien formadas —generalmente después de unas cuatro semanas—, los esquejes pueden trasplantarse a una maceta con sustrato. Solo hay que colocar las raíces en la tierra, cubrirlas y asegurarse de que el tallo quede firme.
Cuidados después del trasplante
Una vez en la maceta, los nuevos potus necesitan luz indirecta y riego moderado, manteniendo el sustrato apenas húmedo, pero sin encharcar.
El objetivo es que las raíces se adapten al sustrato y la planta siga creciendo con hojas y tallos nuevos. Así, con dos simples esquejes y un poco de paciencia, es posible multiplicar el potus y llenar la casa de verde.




















