
Entre campos, caminos rurales y paisajes que conservan la identidad del litoral, Cerrito aparece como una excelente alternativa para quienes buscan una escapada diferente en Entre Ríos. Su cercanía con Paraná, su patrimonio histórico y sus espacios naturales lo convierten en un destino perfecto para recorrer durante un fin de semana.
Ubicada entre la Ruta Nacional 12 y la Ruta Provincial 8, la localidad ofrece calles tranquilas, edificios emblemáticos y rincones que permiten reconstruir el pasado de una comunidad nacida durante la gran expansión agrícola del siglo XIX.
Cerrito, el pueblo que nació como colonia agrícola
La historia de Cerrito está relacionada con las políticas de colonización impulsadas por el Estado nacional para poblar y desarrollar productivamente distintas regiones del país.
En 1876, el Banco Nacional adquirió el campo conocido como El Cerrito. Una parte de esas tierras fue destinada a la creación de la Colonia Cerrito, fundada oficialmente el 10 de marzo de 1882.

La llegada de familias inmigrantes y trabajadores rurales transformó el lugar en una comunidad vinculada principalmente con la agricultura y la ganadería. Dentro de la colonia comenzaron a formarse pequeños núcleos urbanos, entre ellos uno denominado Gobernador Racedo.
Ese asentamiento fue fundado el 28 de abril de 1887 por iniciativa de Sixto Perini y Antonio Angelini. Con el paso de los años, adoptó el nombre de Cerrito y se consolidó como el centro urbano de la región.
Por ese motivo, existen dos fechas fundamentales en su historia: 1882 corresponde al nacimiento de la colonia, mientras que 1887 marca la fundación del pueblo que originalmente fue llamado Gobernador Racedo.
De un pequeño asentamiento rural a municipio
El crecimiento de Cerrito estuvo acompañado por diferentes acontecimientos. En 1901 fue inaugurada la iglesia Nuestra Señora de la Merced, mientras que en 1943 llegó el primer tren carguero, un hecho que favoreció el traslado de productos y fortaleció la economía regional.
Décadas más tarde, el 10 de abril de 1974, Cerrito obtuvo oficialmente la categoría de municipio mediante el Decreto N.º 1230, firmado por el entonces gobernador entrerriano Enrique Tomás Cresto.

Actualmente, el corazón de la localidad es la Plaza Las Colonias, un espacio verde de cuatro manzanas rodeado por algunos de sus edificios más representativos.
Allí pueden conocerse la Biblioteca Popular Federico Schroeder, el Anfiteatro Municipal, el Palacio Municipal y el paseo Canto a la Vida, caracterizado por sus fuentes, glorietas y palmeras.
Otro punto destacado es el Museo Regional de Cerrito, que preserva objetos, documentos y testimonios vinculados con los primeros pobladores y el desarrollo de la antigua colonia.
Montecito de Lovera, el tesoro natural de Cerrito
Uno de los espacios más atractivos del destino es la Reserva Natural Educativa Montecito de Lovera, ubicada a pocos minutos del centro. El área protege aproximadamente seis hectáreas de monte del Espinal, uno de los ambientes naturales más transformados por el avance de la agricultura.
La reserva funciona desde fines de 2001 y fue inaugurada oficialmente en diciembre de 2003. El terreno fue donado por Héctor Lovera y Olga Sánchez, con el propósito de crear un espacio destinado a la conservación y la educación ambiental.

En el lugar crecen especies autóctonas como algarrobos, ñandubay, espinillos, chañares, talas y palmeras caranday. También existen sectores de pastizal, bosque cerrado, zonas bajas y una laguna.
Los visitantes pueden recorrer tres senderos interpretativos, que en conjunto suman aproximadamente 900 metros. Uno de ellos recupera relatos sobre el posible paso del general Manuel Belgrano durante su expedición al Paraguay y recuerda los antiguos bailes organizados por los primeros habitantes.
Aunque Cerrito no se encuentra directamente sobre la costa del río Paraná, la reserva forma parte de una cuenca de arroyos que desemboca en ese curso de agua, ubicado a unos 17 kilómetros.
Una escapada con historia y sabores regionales
La visita puede completarse con los sabores típicos de Entre Ríos. En ferias y emprendimientos de la zona es posible encontrar quesos, embutidos, dulces artesanales, productos de huerta y elaboraciones caseras.
Con su pasado inmigrante, sus edificios históricos y su reserva natural, Cerrito conserva la esencia de los pueblos entrerrianos. A menos de una hora de Paraná, invita a caminar sin apuro, descubrir la historia local y disfrutar de un paisaje donde el monte nativo todavía ocupa un lugar privilegiado.



















