
Entre las montañas de Mendoza, a más de 2.600 metros sobre el nivel del mar, permanecen las ruinas de un antiguo asentamiento minero que alguna vez estuvo repleto de trabajadores. Con el paso del tiempo, la actividad se detuvo, las construcciones quedaron vacías y el silencio se apoderó del paisaje.
Se trata de Paramillos de Uspallata, un sitio histórico rodeado por la inmensidad de la precordillera. Sus túneles, viviendas abandonadas y estructuras de piedra revelan el pasado de uno de los complejos mineros más antiguos de la Argentina.
Actualmente, este rincón mendocino atrae a viajeros interesados en el turismo de aventura, la historia argentina y los paisajes de montaña. Además, guarda una inesperada conexión con el naturalista británico Charles Darwin.
Paramillos de Uspallata, el antiguo pueblo minero que quedó abandonado
Las Minas de Paramillos se encuentran en el departamento de Las Heras, aproximadamente a 25 kilómetros de Uspallata. El acceso más conocido es a través de la Ruta Provincial 52, un camino de montaña que también conecta la región con Villavicencio.
Su nombre provendría de la palabra “páramo”, utilizada para describir un terreno solitario, pedregoso y con poca vegetación. La denominación refleja perfectamente el aspecto de este lugar, donde las ruinas aparecen dispersas entre cerros y extensiones desérticas.

La historia minera de la zona se remonta a tiempos precolombinos. Según distintas investigaciones históricas, los incas habrían iniciado la extracción de minerales, una actividad que luego fue intensificada por los españoles y los jesuitas durante la época colonial.
A partir del siglo XVII se buscaron principalmente plata, plomo y zinc. La riqueza mineral impulsó la construcción de túneles, pozos, viviendas, hornos y sectores destinados a procesar el material extraído de las montañas.
Una explotación fundamental para la historia argentina
Paramillos es considerado uno de los establecimientos mineros más antiguos del país. Su importancia no solo estuvo vinculada con la extracción de metales, sino también con el desarrollo de rutas comerciales que conectaban Mendoza con Chile.
Los minerales eran trasladados hasta Las Bóvedas de Uspallata, ubicadas sobre el antiguo Camino Real. Desde allí, la plata y pequeñas cantidades de oro cruzaban la cordillera a lomo de mula para llegar a la Casa de Moneda de Chile.

La vida de los trabajadores no era sencilla. Debían realizar extensas jornadas en galerías oscuras, soportar temperaturas extremas y trasladar materiales pesados en un territorio ubicado a gran altura.
Con los años, la producción comenzó a perder rentabilidad. Las dificultades económicas, los elevados costos operativos y el menor rendimiento de algunas vetas provocaron el abandono progresivo de las instalaciones.
Las viviendas quedaron desocupadas y los edificios comenzaron a deteriorarse. De aquel período de intensa actividad solo sobrevivieron paredes de piedra, antiguos caminos, chimeneas, túneles y estructuras industriales que aún pueden observarse.
La inesperada conexión de Paramillos con Charles Darwin
El lugar también forma parte de la historia de la ciencia. En 1835, Charles Darwin recorrió la región durante su viaje por América del Sur y realizó observaciones geológicas en un sector conocido como Agua de la Zorra.
Allí analizó un sorprendente bosque fósil, compuesto por troncos petrificados que demostraban que el paisaje árido de Mendoza había sido completamente diferente millones de años atrás.

Los estudios posteriores determinaron que los bosques fósiles de la región se habrían formado hace aproximadamente 240 millones de años. Por este motivo, Paramillos posee valor histórico, industrial, geológico y paleontológico.
Qué se puede conocer en las Minas de Paramillos
Actualmente, parte del antiguo complejo puede visitarse mediante excursiones organizadas. Los recorridos permiten descubrir cómo funcionaba la actividad minera y conocer algunas de sus construcciones más representativas.

Entre los principales atractivos se encuentran:
- Las ruinas de las viviendas de los trabajadores.
- Los antiguos sectores de molienda.
- Las galerías excavadas dentro de la montaña.
- Los restos de instalaciones industriales.
- Los miradores naturales sobre el valle de Uspallata.
- El área vinculada con el bosque fósil estudiado por Darwin.
Algunas propuestas incluyen trekking, rappel y recorridos por túneles. Sin embargo, no se recomienda ingresar sin guías especializados, debido al riesgo de derrumbes y a la inestabilidad de determinadas estructuras.
Dónde está y cómo llegar al pueblo fantasma de Mendoza
Paramillos de Uspallata está ubicado sobre la Ruta Provincial 52, aproximadamente a 25 kilómetros de la villa de Uspallata. También es posible acceder desde Mendoza por el camino de Villavicencio, sujeto a las condiciones climáticas y al estado de la ruta.
Por tratarse de una zona de altura, es recomendable llevar agua, protector solar, abrigo y calzado adecuado. Antes de viajar, también conviene consultar el estado del camino y reservar las actividades con prestadores habilitados.
Entre túneles, montañas y construcciones abandonadas, Paramillos conserva una parte poco conocida de la historia argentina. Allí donde alguna vez resonaron herramientas y voces de trabajadores, hoy permanece un pueblo fantasma que parece haberse detenido en el tiempo.


















