
Jakob Von Plessen es el padre de Malaika y Viggo, comparte la crianza con la madre de ellos, Zaira Nara, y mantiene una estrecha relación con el sur argentino, donde desarrolla la mayor parte de su vida al aire libre. La Patagonia representa de este modo un punto clave en su diaria ligado al entorno natural que se compone de montañas, caminos rurales y paisajes varios.
Construyó una cabaña en San Martín de los Andes y allí, lejos de las grandes ciudades, comenzó a desarrollar muchos de sus proyectos personales. De este modo, el entorno lo acompaña en su estilo de vida y le permite conectar con la naturaleza de una forma más cercana.

Grandes ventanales y madera: la arquitectura integrada al paisaje patagónico
Su hogar en la Patagonia se ubica entre montañas y amplios espacios abiertos, con una gran inspiración campestre. El exterior se reviste de madera oscura, fusionada a la perfección con los tonos del paisaje patagónico.
El frente, por su parte, es recorrido por una galería que funciona como espacio de transición entre el interior y el exterior. Más de una vez ha compartido imágenes del lugar, destacando la compañía de Anya Campbell y Daniel Koh, fotógrafos profesionales que han logrado capturar la esencia de la casa y el entorno.

El techo se compone de dos pendientes acanaladas y una chimenea de ladrillo a la vista que se ve por sobre la cubierta y remarca la importancia de la calefacción en la vivienda ubicada en esa zona de la Argentina. Las puertas y ventanas tienen marcos pintados en color verde, un detalle que aporta cierto contraste al ambiente.

Vida de campo y pasión por los caballos: la cotidianeidad de Jakob von Plessen
Más que una simple propiedad rodeada de paisajes imponentes, la casa de Jakob von Plessen es una pieza central de su estilo de vida en la Patagonia. Este hogar, ubicado en las cercanías de San Martín de los Andes, combina tranquilidad, naturaleza y tradición rural. Además de ser su espacio de descanso, también se convierte en el escenario desde donde impulsa experiencias ligadas al turismo ecuestre, las cabalgatas y la vida de campo. Así, la vivienda no solo forma parte de su día a día, sino que refleja un proyecto personal conectado de manera directa con el entorno natural patagónico.

Decoración rústica: paleta de colores, muebles de madera y detalles tradicionales
La estética del ambiente mantiene el estilo rústico y campestre a través de sus paredes revestidas con tablones horizontales y pisos con tablas anchas con terminación rústica.
Los techos mantienen a la vista vigas, tirantes y cerchas de madera dispuestas a la vista de todo aquel que pase por allí, aportando así amplitud visual al entorno. Los grandes ventanales, por su parte, permiten un amplio ingreso de luz natural y ofrecen vistas permanentes hacia el paisaje que rodea la propiedad.

Eficiencia energética y soluciones constructivas para el frío cordillerano
Durante los meses más fríos, se revaloriza la presencia de una gran chimenea hecha de ladrillos presente en el living del hogar que funciona además como eje central del ambiente. A su alrededor se disponen sofás de tonos claros y sillones que complementan el lugar cubiertos por mantas tejidas con rayas horizontales. Así, se genera un ambiente acorde a las características climáticas de la región.

Por su parte, la cocina es otro de los sectores más funcionales para el frío ya que tiene en su centralidad una estufa de hierro que sirve de elemento de calefacción y de cocina a la vez. En el lugar hay también estanterías abiertas con piezas de cerámica de colores varios que parecen ser de uso diario para el empresario.




















