
Durante seis temporadas, entre 1979 y 1985, “Los Dukes de Hazzard” conquistó al público con persecuciones, saltos imposibles y un auto que terminó convirtiéndose en una estrella: el General Lee, un Dodge Charger de 1969 que conducían los primos Bo y Luke Duke.
Pero detrás de sus acrobacias existía una realidad poco conocida. Los vehículos sufrían daños tan importantes que muchos quedaban inutilizados después de un solo salto. Entre los primeros seis ejemplares preparados para la producción, uno logró sobrevivir y hoy conserva una pieza del automóvil que inició la leyenda.
Su historia fue reconstruida por Brian Grams, director del Volo Museum, en Illinois, en una investigación publicada el 20 de enero de 2026.

Los 6 Dodge Charger construidos en 1978 para “Los Dukes de Hazzard”
La historia comenzó en Georgia, donde se filmaron los primeros cinco episodios de la serie. Para aquellas grabaciones se prepararon seis Dodge Charger que fueron transformados en el General Lee. Los primeros cinco vehículos terminaron dañados o destruidos durante las filmaciones. Sin embargo, el sexto tuvo un destino diferente.
Cuando Warner Bros. trasladó la producción a California para reducir costos, decidió no transportar el automóvil superviviente. En su lugar, lo vendió al responsable de transporte del equipo. Aquella decisión permitió preservar una unidad que, casi cinco décadas después, se convertiría en una de las piezas más valiosas de la historia del programa.
El General Lee número 6 conserva una pieza del primer Dodge Charger
El ejemplar superviviente, identificado como General Lee número 6, pertenece actualmente al Volo Museum. Su característica más sorprendente es que fue construido utilizando componentes recuperados de otros vehículos accidentados durante el rodaje. Entre ellos se encuentra la barra antivuelco del General Lee número 1, el primer automóvil utilizado en la producción.

Según Grams, el vehículo nunca fue restaurado, mantiene sus componentes originales y recorrió apenas unas 1.800 millas (aproximadamente 2.900 kilómetros) desde 1978. El museo también asegura disponer de documentación que permite reconstruir su procedencia desde la adquisición original por parte de Warner Bros.
Los detalles originales que diferencian al General Lee de 1978
El automóvil conserva características que desaparecieron cuando la producción comenzó a fabricar nuevas unidades en California. Una de las más curiosas es su bocina musical Dixie, instalada y completamente funcional. En las grabaciones posteriores, el característico sonido generalmente se incorporaba durante la posproducción.
Además, los números y gráficos de las puertas y el capó fueron pintados a mano. Los modelos posteriores utilizaron calcomanías para ahorrar tiempo y dinero.

También conserva llantas grises de 14 pulgadas, un protector delantero más angosto y un interior original de tonalidad marrón claro. Estas diferencias permiten identificarlo como uno de los primeros General Lee construidos para la televisión.
Más de 300 Dodge Charger utilizados y apenas 19 supervivientes
El desgaste de los vehículos fue uno de los mayores problemas de “Los Dukes de Hazzard”. De acuerdo con las cifras difundidas por el Volo Museum, durante los 147 episodios se utilizaron más de 300 Dodge Charger y apenas 19 ejemplares empleados en la serie sobreviven actualmente.
Para ejecutar los saltos, los especialistas incluso colocaban bolsas de cemento en los baúles, buscando compensar el peso del motor y evitar que los automóviles cayeran de trompa. La destrucción constante obligó a buscar nuevos Charger por todo Estados Unidos. Según el museo, el equipo llegó a realizar búsquedas aéreas para localizar unidades disponibles.

48 años después, el General Lee número 6 permanece como testimonio de aquella producción. Con su pintura original, su bocina funcional y una barra antivuelco procedente del primer automóvil, representa una conexión material con los comienzos de una de las series más recordadas de la televisión estadounidense.













