Advierten por el uso de plásticos reciclados en alimentos y el riesgo de los “químicos eternos” para la salud
En un informe de seguridad alimentaria, la FAO instó a mejorar las tecnologías del reciclaje para evitar la migración de sustancias nocivas a los productos de consumo.

Un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alertó sobre el uso de plásticos reciclados y materiales biológicos en envases de alimentos ya que plantea riesgos de contaminación química que requieren una regulación global más estricta.
“Los residuos plásticos son un problema mundial cada vez mayor. Un reciclaje mejor y más eficaz es fundamental y forma parte de la solución”, afirma Vittorio Fattori, responsable de Seguridad y Calidad Alimentaria de la FAO.
“Pero aunque debemos mejorar en la reducción de la contaminación por plásticos y en el reciclaje, también debemos asegurarnos de que, al intentar resolver un problema, no creemos otros nuevos”, añadió.
La apuesta por la sostenibilidad y el reciclaje está introduciendo «químicos eternos» y retardantes de llama en la cadena alimentaria, poniendo en riesgo la salud global, advirtió la entidad.

Expertos piden normas globales para hacer más seguro el uso de plásticos reciclados en alimentos
La FAO advirtió este miércoles de que el uso de plásticos reciclados y materiales biológicos en envases de alimentos plantea riesgos de contaminación química que requieren una regulación global más estricta. Por esa razón, el organismo internacional insta a mejorar las tecnologías del reciclaje para evitar la migración de sustancias nocivas a los productos de consumo, en un mercado mundial de envases que ya se aproxima a los 800.000 millones de dólares.
Según se explica en el documento, la aplicación de principios de economía circular en el sistema agroalimentario es fundamental para la sostenibilidad, pero no debe comprometer la salud humana.

La FAO señala que materiales alternativos de origen biológico, a menudo percibidos como ecológicos, pueden introducir nuevos peligros vinculados a las materias primas, tales como toxinas naturales, alérgenos o el uso de nanomateriales que requieren evaluaciones de seguridad previas a su comercialización.
Además, el organismo puso especial énfasis en las sustancias de “preocupación emergente”, entre las que destacan los retardantes de llama (químicos usados en la industria para reducir la inflamabilidad) y las sustancias perfluoroalquiladas (PFAS), conocidos como “químicos eternos” por su persistencia en el medioambiente y en el cuerpo humano.
En el informe se subraya que los datos toxicológicos sobre sustancias no añadidas intencionadamente son todavía limitados, lo que genera brechas críticas en la evaluación de riesgos y en el conocimiento sobre cómo estos elementos químicos impactan a largo plazo en el organismo.
Para mitigar estas amenazas, la FAO aboga por establecer sistemas de trazabilidad robustos en toda la cadena de producción y por el desarrollo de métodos analíticos más precisos para detectar microplásticos.
Asimismo, la organización considera imprescindible actualizar los marcos regulatorios actuales y alcanzar una armonización normativa internacional a través del Codex Alimentarius, el referente mundial de normas e inocuidad alimentaria de la FAO y la OMS, para garantizar que los procesos de limpieza en el reciclaje eliminen eficazmente cualquier residuo peligroso.
Finalmente, el informe concluye que el actual ritmo de reciclaje de plásticos sigue siendo insuficiente y contribuye de forma masiva a la contaminación global.
Por ello, solicitó a los gobiernos y a la industria lograr un equilibrio real entre los ambiciosos objetivos medioambientales y la protección efectiva del consumidor, evitando que la introducción de materiales sostenibles suponga una nueva e imprevista fuente de riesgos para la salud pública.
















