
La planificación familiar atraviesa un momento crucial de crisis y cambio, marcado por las tendencias sociales, económicas y culturales de la sociedad moderna. Este retraso en la maternidad refleja un crecimiento sostenido en el número de citas médicas en centros y sectores especiales de fertilidad, con el objetivo de aplazar lo más posible tener un bebé hasta que las condiciones “sean las ideales”.
Este es el caso del sector Fertilidad dependiente de Ginecología en Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, donde las consultas en esta área aumentaron más de un 10% en un año. En este sentido, aunque hay cierto interés en mantener la fertilidad, desde el hospital escuela advierten que es necesario reforzar la concientización sobre la importancia de consultar a tiempo para preservar la fertilidad. Por otro lado, se estima que aproximadamente una de cada seis personas en edad reproductiva experimenta infertilidad según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El objetivo de esta advertencia es “poder implementar a tiempo aquellas estrategias que protegen la salud reproductiva y permiten mantener la capacidad de procrear hasta que la persona potencialmente gestante lo desee. La consulta médica es parte de ellas, aunque no está suficientemente utilizada”, afirma la Dra. Elena Zeitler, ginecóloga a cargo del área de Fertilidad del Hospital de Clínicas de la UBA (MN 93.610) a Canal 26.
En este mismo sentido, los especialistas destacan que la consulta periódica a un médico de cabecera, de familia, ginecólogo en el caso de las mujeres o urólogo/andrólogo en el de los hombres permite anticiparse a decisiones futuras vinculadas a la fertilidad. En relación a las mujeres, toda aquella que desee buscar un embarazo en algún momento de su vida reciba asesoramiento previo que incluya, en términos generales:
- Estimación de tiempos de búsqueda según la edad.
- Información sobre ciclo menstrual y período fértil.
- Evaluación del momento adecuado para suspender anticonceptivos.
- Control del estado de vacunación.

En este sentido, en las mujeres, las técnicas de preservación suelen realizarse preferentemente antes de iniciar el tratamiento y 35 años. Entre los más consultados, se encuentran el congelamiento de ovocitos, embriones o tejido ovárico; la toma de medicación protectora del ovario y/o cirugía de proyección ovárica en pacientes que estén por hacer radioterapia.
En los hombres, por otro lado, se realiza comúnmente el congelamiento de semen y/o de tejido testicular. “Se estima que entre el 80% y el 85% de las personas en edad fértil que mantienen relaciones sexuales con fines reproductivos logran un embarazo dentro del año de búsqueda. Superado ese plazo, se recomienda consultar nuevamente”, sostiene la Dra. Zeitler.
Con respecto al hombre, “después de un año de búsqueda sin método anticonceptivo, debería consultar para realizar un chequeo que incluye una anamnesis, examen físico y un espermograma. Si la mujer estuviera cerca de los 40 años, o con una reserva ovárica alterada, lo realizamos previamente”, dice el Dr. Mariano Cohen, Jefe de la Sección Andrología del Clínicas (MN. 91.056).
De acuerdo a la Ley 26.862, están incluidos en el Plan Médico Obligatorio los procedimientos y técnicas médico-asistenciales de reproducción médicamente asistida, inclusive servicios de guarda de gametos o tejidos reproductivos, para aquellas personas, incluso menores de edad que por problemas de salud o por tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas puedan ver comprometidas su capacidad de procrear en el futuro.

Qué factores pueden comprometer la fertilidad y cuándo consultar a un especialista
Con respecto a las dolencias que pudieran comprometer la fertilidad, el Hospital de Clínicas indican que aquellas personas que padecen de enfermedades oncológicas y benignas como lupus, granulomatosis de Wegener, Síndrome de Turner, Galactosemia, Hemocromatosis, Talasemia, enfermedad de Crohn, y endometriosis, están entre las principales y que, de no llegar a consultar a tiempo, la planificación familiar se vería reducida notoriamente.
“Pacientes que, por dar algunos ejemplos, se someten a cirugías, hacen un tratamiento quimioterapéutico, de radiación, toman hormonas o se operan para cambio de género, pueden comprometer su posibilidad de tener hijos si no tienen un seguimiento interdisciplinario”, sostiene Zeitler.
Por su parte, desde el servicio de Andrología del Clínicas sostienen que personas de sexo biológico masculino que deciden realizarse una vasectomía como método anticonceptivo deben tomarlo como algo definitivo, dado que es reversible entre un 75 y 80% de los casos en el lapso de los 10 años una vez realizada la operación, y pasado ese plazo, su grado de reversibilidad desciende un 20%.
Respecto de quienes se hayan hecho una ligadura tubaria, Zeitler afirma que, ante el deseo de un embarazo, se puede hacer una cirugía para recanalizar las trompas o una fertilización in vitro. “La elección de la técnica va a depender de los antecedentes de la pareja y la cantidad de hijos que desean, pero principalmente de la edad de la mujer. Una mujer menor de 37 años con recanalización de trompas tiene mayor chance de lograr un embarazo versus una que hace tratamiento de fertilización in vitro (FIV). A mayor edad, la posibilidad es la misma, ya sea por recanalización o FIV”, amplía la médica.
En pacientes de sexo biológico femenino que han recibido quimioterapia o radioterapia, como quienes han tratado por estos métodos un linfoma en la niñez o adolescencia temprana o tienen diagnóstico de alguna enfermedad benigna de las mencionadas anteriormente, deben consultar con su ginecólogo o un especialista en Medicina Reproductiva por su reserva ovárica. “En caso de tomar anticonceptivos, se debería esperar tres meses para hacer la medición de la reserva. En el caso de que esté afectada, se puede recurrir a una técnica de preservación de fertilidad”, concluye Zeitler.















