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Cómo cultivar la Lavanda espliego en casa: guía sencilla para cuidar la planta aromática y frondosa que perfuma tu jardín

Cuáles son los pasos claves para que estén siempre saludables y perfumadas sin necesidad de muchos cuidados.

Plantas de lavanda.
Plantas de lavanda. Foto: Wikimedia Commons
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La lavanda es una de esas plantas que no pueden faltar en el jardín: son aromáticas, sus flores de tonos violáceos embellecen el lugar y son altamente resistentes. Al no requerir de demasiados cuidados complejos, se convierte en una de las favoritas de los últimos años.

Cultivarla en casa es posible tanto en el jardín como en macetas, siempre que se respeten algunas condiciones básicas relacionadas con el sol, el riego y el drenaje. Una de las claves para mantenerla saludable es evitar el exceso de humedad en sus raíces.

Guía fácil y rápida de la lavanda
Plantas de lavanda. Foto: Wikimedia Commons

Con algunos cuidados sencillos, el espliego puede crecer de manera frondosa y ofrecer su particular perfume durante buena parte del año. Estas son las recomendaciones principales para cuidar esta planta aromática.

Qué es la Lavandula espliego y cuáles son sus características principales

La Lavandula angustifolia, conocida habitualmente como espliego o lavanda, es una planta aromática perteneciente a la familia de las lamiáceas. Es originaria de la región mediterránea y se caracteriza por su capacidad para adaptarse a ambientes secos y soleados.

Puede alcanzar una altura considerable y desarrollar una estructura compacta, con tallos que presentan hojas estrechas de color verde grisáceo. Sus flores aparecen agrupadas en espigas y suelen presentar tonalidades violetas o azuladas.

Condiciones de luz y clima: dónde ubicar el espliego para un crecimiento óptimo

Para que la lavanda crezca en condiciones óptimas, necesita de muchísima luz solar. Lo ideal entonces, es colocarlas en un espacio donde puedan recibir varias horas de sol directo todos los días, especialmente durante la mañana.

Además, tolera muy bien las temperaturas elevadas y los periodos de sequía. Por otro lado, también son resistentes al invierno, aunque las plantas más jóvenes suelen necesitar mayor protección ante la presencia de heladas intensas.

En el jardín conviene elegir un sector abierto, soleado y con buena circulación de aire. Si se cultiva en maceta, puede ubicarse en un balcón, terraza o patio que reciba abundante luz natural.

Planta de lavanda Foto: GROK

Tipo de suelo y sustrato ideal: la importancia de un buen drenaje calizo

Uno de los aspectos más importantes para cultivar lavanda es contar con un suelo que permita eliminar rápidamente el exceso de agua. El espliego no tolera bien los terrenos constantemente húmedos y sus raíces pueden deteriorarse si permanecen encharcadas.

Si se cultiva en maceta, se puede utilizar un sustrato para plantas aromáticas combinado con materiales que favorezcan el drenaje y de esa forma no se pudran sus raíces. También es importante que el recipiente tenga agujeros en la base para permitir la salida del agua. Una maceta sin drenaje puede favorecer la acumulación de humedad y aumentar el riesgo de pudrición de las raíces.

Cómo regar la lavanda espliego sin dañar ni pudrir sus raíces

El riego debe ser moderado y espaciado. La lavanda soporta mejor cierta falta de agua que un exceso de humedad, por lo que no es conveniente regarla siguiendo un calendario rígido.

Antes de volver a aportar agua, es recomendable comprobar que la capa superior del sustrato esté seca. Durante los meses cálidos puede necesitar riegos más frecuentes, mientras que en invierno la cantidad de agua debe reducirse considerablemente.

Al regar, conviene hacerlo directamente sobre la tierra y evitar mantener constantemente húmedas las hojas y flores. Si está plantada en una maceta, el exceso de agua debe poder salir por los orificios inferiores.

La planta de lavanda da flores muy coloridas (Foto Gemini) Foto: Gemini

Métodos de propagación: cómo multiplicar el espliego por esquejes, semillas y división de mata

La lavanda puede multiplicarse mediante esquejes, semillas y división de mata, aunque cada método presenta algunas particularidades.

Los esquejes suelen ser una de las alternativas más prácticas para reproducir una planta que ya se encuentra desarrollada. Para hacerlo, se puede cortar un tallo sano, retirar las hojas de la parte inferior y colocarlo en un sustrato ligero y con buen drenaje hasta que desarrolle raíces.

La reproducción por semillas también es posible, aunque requiere más paciencia porque el crecimiento inicial suele ser más lento. Es importante mantener el sustrato ligeramente húmedo durante la germinación, sin llegar a encharcarlo.

La división de mata puede realizarse en ejemplares suficientemente desarrollados, separando cuidadosamente una parte de la planta que conserve raíces y tallos para luego trasladarla a otro sector del jardín o a una nueva maceta.

Cuándo y cómo realizar la poda del espliego para mantener su forma compacta

La poda permite controlar el tamaño de la planta, conservar una estructura compacta y favorecer su renovación. Una buena práctica es retirar las flores secas una vez que finaliza la floración.

También pueden eliminarse ramas secas, dañadas o débiles para mantener el ejemplar saludable. La poda más intensa debe realizarse con cuidado y evitando cortar excesivamente las partes leñosas, ya que la lavanda puede tener dificultades para rebrotar desde madera vieja.

Para mantener una forma redondeada y prolija, se pueden recortar ligeramente los tallos después de la floración. Las herramientas deben estar limpias y bien afiladas para realizar cortes precisos y reducir el riesgo de dañar la planta.

Campos de lavanda. Foto: Unsplash.
Planta de lavanda

Principales plagas y enfermedades del espliego: prevención de pulgones y hongos

Aunque es una planta bastante resistente, el espliego puede verse afectado por algunas plagas y enfermedades, especialmente cuando las condiciones de cultivo no son adecuadas.

Los pulgones pueden aparecer sobre los brotes tiernos y alimentarse de la savia de la planta. Para prevenir su presencia es importante revisar periódicamente las hojas y tallos y evitar situaciones de estrés para el ejemplar.

En cuanto a los hongos, el principal factor de riesgo suele ser el exceso de humedad, especialmente cuando el suelo permanece mojado durante largos períodos. Un buen drenaje, un riego controlado y una correcta circulación de aire ayudan a reducir las posibilidades de que aparezcan problemas.

Por eso, más que aplicar tratamientos de manera preventiva, resulta fundamental mantener las condiciones adecuadas de cultivo: mucho sol, un sustrato drenante, riego moderado y suficiente espacio alrededor de la planta.

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