
Las jornadas grises, las lluvias persistentes y la falta de sol no solo modifican los planes cotidianos: también pueden influir en cómo se sienten muchas personas. De acuerdo con especialistas en salud mental, los días lluviosos pueden provocar cansancio, apatía, menor energía y cambios en el estado de ánimo, especialmente cuando el mal tiempo se extiende durante varios días.
La psicóloga Clara Anaya Martín, del Hospital Quirónsalud Córdoba, aseguró que “el 60% de la población se siente más triste, con menos energía y experimenta más cambios de humor los días lluviosos, sobre todo si se prolongan en el tiempo”. Según la especialista, este fenómeno tiene una explicación biológica vinculada a la disminución de la luz natural y su impacto en el organismo.

Anaya explicó que durante los días nublados, la menor exposición a la luz solar se relaciona con cambios en la producción de serotonina, un neurotransmisor clave para regular el bienestar emocional. “Cuando la serotonina aumenta nos sentimos relajados, en un estado de completa satisfacción y bienestar, y cuando disminuye nos sentimos tristes, percibimos cambios en el apetito y en la capacidad para concentrarnos”, detalló.
Además, la especialista indicó que la falta de luz puede aumentar la producción de melatonina, la hormona encargada de regular el sueño. Esto puede generar “mayor somnolencia, falta de energía y, de manera directa, irritabilidad y apatía por tener que afrontar el día con la sensación de tener las pilas descargadas”.

Por qué la lluvia puede dar sueño y generar apatía
Por su parte, la psicóloga argentina Carmina Varela coincide en que no se trata solamente de una sensación subjetiva. “No estamos hablando de algo psicológico subjetivo, porque nuestra emocionalidad se asienta en un cuerpo y nuestra biología cambia cuando tenemos días de sol y cuando tenemos días grises, sobre todo por el hecho de que no haya sol”, explicó.
En esa línea, Varela sostuvo que la luz solar cumple un rol importante en la regulación hormonal. “Cuando el sol no aparece, el cortisol disminuye y se activa la melatonina, un inductor natural del sueño”, afirmó. Y agregó: “En los días que no son soleados, segregamos más melatonina porque, como no hay sol, se activa más y nuestro estado de ánimo en general está un poquito para abajo”.

En paralelo, el psicólogo Alexis Alderete remarcó que el cerebro humano responde constantemente a los cambios del ambiente. “El cerebro está diseñado para responder a estímulos y cambios en el ambiente para adaptarse y sobrevivir”, explicó. Y añadió: “Cuando las condiciones externas cambian, el comportamiento puede cambiar, en consecuencia”.
La lluvia, las emociones y los hábitos cotidianos
Los especialistas coinciden en que no solo intervienen factores biológicos, sino también sociales y culturales. Los días de lluvia suelen reducir las salidas, el contacto con otras personas y las actividades al aire libre, elementos que tienen un impacto directo sobre el estado de ánimo.

Anaya señaló que el encierro prolongado puede favorecer la apatía y la sensación de desmotivación, mientras que Varela destacó la importancia de aceptar y reorganizar las expectativas cuando el mal tiempo se extiende durante varios días. “Nuestro espacio de poder tiene que ver con la anticipación, con la aceptación de la realidad y con cómo creamos algunos recursos que sí están a nuestro alcance”, concluyó la psicóloga argentina.
















