
Un nuevo estudio basado en muestras recolectadas por el rover Curiosity de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), con base en Estados Unidos, aportó una de las evidencias más sólidas hasta el momento sobre la existencia de agua cálida en Marte durante períodos prolongados.
Los resultados sugieren que, incluso cuando la superficie marciana comenzaba a enfriarse y volverse más hostil, en las profundidades del subsuelo persistían condiciones que podrían haber favorecido la habitabilidad.

La investigación fue realizada a partir de 20 muestras obtenidas mediante perforaciones en distintas capas geológicas del cráter Gale, uno de los principales sitios de exploración de la NASA en Marte. Los científicos detectaron diferencias significativas en la composición mineral de las rocas, una pista clave para reconstruir la historia climática del planeta.
Según los análisis, los cristalitos de hematita hallados en las zonas más elevadas del cráter presentaban tamaños inferiores a los 10 nanómetros. En cambio, en los estratos ubicados a menor altitud alcanzaban dimensiones de hasta 65 nanómetros. Esta diferencia permitió a los investigadores identificar procesos relacionados con la temperatura y la presencia sostenida de agua.
Tanya Peretyazhko, coautora principal del estudio y científica planetaria de la División de Ciencias de Investigación y Exploración de Astromateriales del Centro Espacial Johnson de la NASA, explicó: “Lo que hallamos fue que las condiciones cálidas y húmedas estuvieron presentes durante períodos prolongados en las rocas enterradas, a pesar de que el clima de Marte se iba volviendo cada vez más frío”.

La especialista destacó que este descubrimiento amplía considerablemente el período durante el cual pudieron existir ambientes potencialmente habitables bajo la superficie marciana. En otras palabras, aunque la atmósfera y el clima exterior se deterioraban, ciertas regiones subterráneas habrían conservado las condiciones necesarias para albergar agua líquida durante mucho más tiempo.
Cómo las rocas permitieron reconstruir la historia del agua en Marte
Los científicos consideran a los óxidos de hierro como una especie de “archivo geológico” capaz de revelar información sobre antiguos ambientes acuáticos. Entre ellos, la hematita ocupa un lugar central, ya que suele formarse en presencia de agua.
El estudio determinó que el tamaño y la estructura de los cristalitos de hematita funcionan como indicadores de las condiciones ambientales en las que se desarrollaron. Cuanto más cálidas y estables fueron esas condiciones, mayor fue el crecimiento de los cristales.

Además, los investigadores detectaron diferencias mineralógicas entre los distintos estratos. Mientras las capas superiores contenían hematita y goethita, las inferiores presentaban únicamente hematita. Este patrón permitió inferir que la goethita pudo haberse transformado en hematita bajo la acción de agua cálida con características químicas específicas.
Peretyazhko resumió la diferencia entre ambas regiones del cráter: “Esto puede indicar que las capas superiores eran más frías y no tenían suficiente agua, o bien que la presencia de agua fue relativamente efímera, por lo que los cristalitos no tuvieron el tiempo suficiente ni las condiciones necesarias para aumentar de tamaño”.
Luego precisó: “Sin embargo, las capas inferiores contaron con agua cálida persistente que permitió que esos cristalitos crecieran”.
Un descubrimiento basado en muestras reales del planeta rojo
Uno de los aspectos más destacados del trabajo es que las conclusiones no surgieron de simulaciones informáticas ni de observaciones remotas, sino del análisis directo de material marciano.

Para ello, Curiosity utilizó su brazo robótico para recolectar y pulverizar fragmentos de roca que luego fueron examinados por CheMin, uno de los instrumentos científicos más sofisticados instalados en el vehículo explorador.
Este equipo emplea una técnica denominada difracción de rayos X, que permite identificar minerales y medir con gran precisión el tamaño de sus cristales. Gracias a esta tecnología, los investigadores pudieron obtener información imposible de recopilar mediante imágenes satelitales.
Tom Bristow, investigador principal de CheMin en el Centro de Investigación Ames de la NASA, destacó la importancia de esta capacidad para comprender la evolución geológica del planeta y reconstruir antiguos procesos relacionados con el agua.
¿Qué significa este hallazgo para la búsqueda de vida en Marte?
El descubrimiento refuerza la idea de que Marte pudo haber mantenido nichos habitables mucho después de que su superficie comenzara a transformarse en el ambiente árido y frío que conocemos actualmente.

Si bien la presencia de agua no implica necesariamente la existencia de vida, sí constituye uno de los requisitos fundamentales para que esta pueda desarrollarse. Por ese motivo, los científicos consideran que las zonas profundas del planeta podrían haber ofrecido refugios estables para microorganismos en épocas remotas.











