La FIFA salió este lunes al cruce de las críticas surgidas por la UEFA por la situación de Folarin Balogun y defendió con firmeza la decisión adoptada por su Comisión Disciplinaria, que permitió que el delantero de Estados Unidos estuviera disponible para disputar el encuentro frente a Bélgica por los octavos de final del Mundial 2026.
A través de un extenso comunicado, la Comisión Disciplinaria del organismo rector del fútbol mundial explicó los fundamentos jurídicos de la resolución y rechazó las interpretaciones que apuntaban a un supuesto trato favorable hacia el seleccionado anfitrión. Incluso, marcó diferencias con algunas reacciones provenientes de Europa y recordó que la revisión de las consecuencias de las tarjetas rojas es una práctica habitual en numerosas competiciones europeas.
Por qué sancionaron a Folarin Balogun
El delantero estadounidense fue expulsado el 1 de julio, durante el partido entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina. Además, una vez finalizado el encuentro, ingresó nuevamente al campo de juego para celebrar la clasificación junto a sus compañeros pese a haber visto la tarjeta roja.
A raíz de esos hechos, la FIFA abrió un expediente disciplinario por dos posibles infracciones: una vinculada a la expulsión y suspensión derivada de la tarjeta roja, contemplada en el artículo 66 del Código Disciplinario, y otra relacionada con conducta indebida durante las celebraciones, prevista en el artículo 14.
Tras analizar el caso, la Comisión Disciplinaria declaró culpable a Balogun de ambas faltas el 5 de julio y le impuso una sanción de un partido y una multa de 40.000 dólares.
La polémica decisión de la FIFA con Folarin Balogun
El aspecto más controvertido de la decisión fue que la FIFA resolvió suspender la ejecución de la sanción deportiva durante un período de prueba de un año.
Inicialmente, la suspensión de un partido incluía el cumplimiento automático que debía aplicarse en el duelo de octavos de final entre Estados Unidos y Bélgica. Es decir, sin una medida adicional, Balogun no habría podido jugar ese encuentro.
Sin embargo, la Comisión Disciplinaria aplicó el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, una norma que le otorga la facultad discrecional de suspender la ejecución de cualquier medida disciplinaria. Como consecuencia, el castigo quedó condicionado: solo se hará efectivo si el futbolista comete una infracción de naturaleza y gravedad similares dentro del próximo año.
Además, la multa de 40.000 dólares fue distribuida en partes iguales entre las dos infracciones comprobadas. La Federación de Fútbol de Estados Unidos fue considerada responsable solidaria de ese pago.
La defensa de la FIFA en el “caso Balogun” y su ataque a la UEFA
Ante la polémica generada, la FIFA remarcó que la Comisión Disciplinaria actuó de manera completamente independiente y recordó que los integrantes de sus órganos judiciales cumplen con estrictos criterios de imparcialidad establecidos en los reglamentos de gobernanza de la institución.
Asimismo, el organismo fue enfático al señalar que nunca revocó la tarjeta roja mostrada por el árbitro. Según explicó, la expulsión fue confirmada y la suspensión de un partido derivada de esa sanción también fue reconocida por la Comisión Disciplinaria.
“La Comisión Disciplinaria de la FIFA no revocó la expulsión decretada por el árbitro en el terreno de juego”, sostuvo el comunicado, que aclaró que el análisis se limitó a determinar cuáles debían ser las consecuencias disciplinarias adicionales.
En uno de los pasajes más llamativos del documento, la FIFA respondió indirectamente a las voces críticas surgidas desde el fútbol europeo y señaló que ni el Código Disciplinario ni el Reglamento del Mundial contienen disposiciones que impidan aplicar el artículo 27. Además, aseguró que el uso de esa herramienta no constituye un precedente extraordinario, ya que fue utilizada anteriormente en partidos de las Eliminatorias para la Copa Mundial 2026.
Por otro lado, destacó que la revisión de las consecuencias jurídicas de las tarjetas rojas es una práctica habitual en muchas ligas de primera división pertenecientes a asociaciones afiliadas a la UEFA.
“En la mayoría de las ligas de máxima categoría pertenecientes a asociaciones miembro afiliadas a la UEFA, la revocación de tarjetas rojas es una medida disciplinaria habitual”, subrayó la FIFA.
Por eso, el organismo concluyó que suspender los efectos de una sanción apoyándose en una disposición expresa del reglamento resulta una medida incluso más equilibrada que la anulación directa de una expulsión.
Qué había dicho la UEFA
La UEFA reaccionó con extrema dureza a la decisión de la FIFA de suspender la sanción sobre Balogun y permitirle jugar contra Bélgica. En un comunicado oficial publicado este 6 de julio, sostuvo que la FIFA”cruzó una línea roja" con esa resolución.
Los principales argumentos de la UEFA fueron:
- La suspensión automática de al menos un partido tras una tarjeta roja no es una facultad discrecional, sino una consecuencia reglamentaria obligatoria.
- Consideró que esa sanción no puede quedar sujeta a excepciones, especialmente en medio de una Copa del Mundo donde otros futbolistas sí cumplieron sus suspensiones.
- Advirtió que, si quienes administran las reglas dejan de garantizar su aplicación uniforme,“la integridad del juego está en juego y la credibilidad de una competición se ve socavada”.
- También señaló que la medida genera un precedente para el resto del torneo, ya que casos similares podrían exigir el mismo tratamiento en el futuro.










