
En Belfast, capital de Irlanda del Norte, hay un pub que volvió a convertirse en tema de conversación entre argentinos, irlandeses y fanáticos del fútbol. Se trata de Nancy Mulligans Bar & Kitchen, ubicado en 95-97 Castle Street, en pleno centro de la ciudad, un lugar conocido por combinar comida, música en vivo, pantallas deportivas y ambiente tradicional irlandés. El local se presenta como un bar abierto los siete días, con transmisiones de fútbol, rugby y GAA en sus pantallas, además de música en vivo los fines de semana.
Nancy Mulligans, el bar de Belfast que eligió los colores de Argentina
La postal que encendió las redes fue tan simple como potente: banderas argentinas dentro del pub y una foto de perfil vinculada a Diego Armando Maradona, símbolo eterno de la Selección Argentina y protagonista de uno de los capítulos más recordados de la rivalidad futbolera ante Inglaterra. Según lo publicado en sus redes, Nancy Mulligans ya había mostrado anteriormente su cercanía con la hinchada argentina: en 2022, el bar promocionó el partido Argentina-México del Mundial de Qatar y se definió como la casa del “Hand of God Argentina Supporters Club”.

El gesto no pasó inadvertido porque no se trata de un pub cualquiera. Nancy Mulligans está en Belfast, una ciudad donde la identidad, las banderas y los símbolos tienen un peso histórico enorme. En un territorio que forma parte del Reino Unido, pero que para sectores nacionalistas irlandeses sigue siendo leído como una Irlanda dividida u “ocupada”, cada expresión pública puede adquirir una dimensión política, cultural y emocional. La historia moderna de Irlanda del Norte está atravesada por la partición de la isla, la pertenencia al Reino Unido y décadas de conflicto entre unionistas y nacionalistas.
Por qué en Irlanda del Norte muchos simpatizan con Argentina contra Inglaterra
Para entender por qué un pub irlandés puede abrazar los colores argentinos cuando enfrente está Inglaterra, hay que mirar más allá de los 90 minutos. En buena parte del imaginario republicano irlandés, Inglaterra representa una potencia histórica asociada al dominio británico sobre la isla. Irlanda fue dividida a comienzos del siglo XX y, tras el tratado que creó el Estado Libre Irlandés, seis condados del norte permanecieron dentro del Reino Unido como Irlanda del Norte. Esa división dejó heridas políticas, identitarias y familiares que todavía forman parte del debate público.
Hasta La Victoria Siempre! 🇦🇷 pic.twitter.com/WCkbRne69t
— Nancy Mulligans Bar & Kitchen Belfast (@nancysbelfast) July 14, 2026
Durante el conflicto conocido como The Troubles, que se extendió principalmente desde fines de los años 60 hasta el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, Irlanda del Norte vivió décadas de violencia, tensiones comunitarias y disputas sobre su futuro político. El acuerdo de paz de 1998 creó una Asamblea con poder compartido y estableció mecanismos de cooperación entre Irlanda, Irlanda del Norte y el Reino Unido, aunque la memoria del conflicto sigue presente en murales, barrios, canciones, pubs y banderas.
En ese contexto, Argentina aparece como una simpatía futbolera cargada de sentido. El cruce con Inglaterra en el Mundial de México 1986, apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas, elevó el partido a una dimensión histórica. Aquel 22 de junio, Maradona marcó dos goles inolvidables: la “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo”, ambos ante Inglaterra, en una victoria 2-1 que quedó grabada para siempre en la memoria argentina y mundial.
Maradona, la Mano de Dios y una conexión emocional con Belfast
La figura de Diego Maradona trasciende al fútbol. Para muchos argentinos fue el genio popular que desafió a los poderosos; para muchos irlandeses nacionalistas, su gol ante Inglaterra quedó asociado a una especie de revancha simbólica contra el dominio británico. Por eso, que un pub de Belfast cambie su imagen de perfil por Maradona y muestre banderas argentinas no es solo una estrategia para atraer hinchas: es una señal cultural que dialoga con décadas de historia.

Nancy Mulligans, además, tiene una identidad muy ligada al deporte. Visit Belfast lo describe como un bar tradicional irlandés con buena comida, bebidas, hospitalidad, música en vivo y transmisiones deportivas en múltiples pantallas. Esa característica lo convierte en un punto de encuentro ideal para vivir partidos importantes, especialmente cuando el fútbol cruza pasiones nacionales, recuerdos históricos y rivalidades que exceden lo deportivo.
Un pub, muchas banderas y una historia que no se apaga
La escena de las banderas argentinas en Belfast resume algo que el fútbol suele lograr mejor que cualquier discurso: unir historias lejanas a través de una emoción compartida. Argentina e Irlanda no comparten frontera, idioma ni campeonato, pero sí una memoria de resistencia frente a Inglaterra que, en determinados sectores, alimenta una simpatía inmediata cuando aparece la camiseta albiceleste.
Por eso, la imagen de Maradona en Nancy Mulligans no es casualidad. El Diez representa una victoria deportiva, pero también una narrativa popular: el pequeño contra el grande, el barrio contra el imperio, la gambeta contra el poder. En Belfast, donde la historia se escribe en las paredes, en las canciones y también en los bares, la camiseta argentina encontró un rincón inesperado para sentirse local.
Y cada vez que Argentina enfrenta a Inglaterra, ese rincón vuelve a encenderse. Entre pintas, pantallas, música irlandesa y banderas celestes y blancas, Nancy Mulligans demuestra que hay partidos que nunca son solamente partidos. Algunos también cuentan quiénes somos, de dónde venimos y contra qué memorias seguimos alentando.












