Marc Cucurella no solo se convirtió en una de las piezas clave de la Selección de España durante el Mundial 2026. Su inconfundible cabellera rizada también volvió a captar la atención de los fanáticos, al punto de transformarse en una de sus principales marcas personales.
Detrás de ese look, sin embargo, hay una historia familiar, una rutina de cuidado que demanda casi una hora diaria y una experiencia del pasado que lo llevó a prometer que nunca volverá a realizar un cambio radical en su cabello.
Por qué Marc Cucurella pasa hasta 45 minutos en el baño cada mañana
El lateral español reconoció que el momento más complicado del día llega apenas se despierta. Después de dormir, sus rizos aparecen completamente enredados y sin definición, por lo que necesita entre 30 y 45 minutos para recuperar su forma habitual.
La primera parte de ese proceso consiste en desenredar cuidadosamente el cabello con un peine de púas anchas. Luego aplica diferentes productos específicos para volver a definir los rizos y recuperar el volumen característico que luce tanto en los entrenamientos como en los partidos.
Su rutina también incluye el uso de un shampoo especial para cabello rizado y una mascarilla hidratante independiente. Sobre este punto, el futbolista fue contundente al compartir una de sus reglas de oro: “Prohibidos los productos 2 en 1”.
Además, evita por completo el secador y las planchas de pelo, ya que considera que el calor daña la estructura natural del rizo. Por ese motivo, siempre deja que el cabello se seque al aire libre, incluso durante los meses más fríos.
La historia detrás de la melena más famosa de la Selección de España
Aunque actualmente es uno de sus principales sellos de identidad, el pelo largo de Cucurella nació por una razón muy distinta. Según contó el propio jugador, fue idea de su madre, Patricia Saseta, cuando comenzó a disputar partidos de fútbol 11 siendo infantil. Mientras seguía los encuentros desde la tribuna, necesitaba encontrar rápidamente a su hijo entre todos los jugadores, por lo que decidió dejarle crecer el cabello para identificarlo con facilidad.
Con el paso de los años, aquella solución práctica terminó convirtiéndose en un rasgo inseparable de su personalidad. Desde la adolescencia nunca volvió a llevar el pelo corto y sostiene que ya forma parte de quién es dentro y fuera de la cancha.

El trauma que hizo que prometiera no volver a cortarse el pelo
La decisión de mantener siempre la misma imagen también está relacionada con una mala experiencia que vivió años atrás. En distintas entrevistas, entre ellas una concedida a la BBC, Cucurella recordó que en una oportunidad decidió hacerse trenzas.
El tratamiento incluyó un proceso de decoloración que terminó dañando seriamente su cabello y provocó una importante caída al retirarlas. Aquella situación lo marcó profundamente y desde entonces decidió evitar cualquier procedimiento químico agresivo o cambio extremo de imagen.
A lo largo de su carrera solo realiza cortes de mantenimiento para las puntas, sin modificar la forma ni el volumen de su característica melena.

De las bromas en el vestuario a una promesa para el Mundial 2026
El cabello de Cucurella también suele ser motivo de bromas entre sus compañeros de la Selección española. Algunos, como Lamine Yamal, le sugieren entre risas que debería cortárselo por cuestiones “aerodinámicas”, mientras que otros aseguran que su melena podría dificultar la visión de los arqueros durante los tiros de esquina.
Su cabellera incluso fue protagonista de uno de los episodios más recordados de la Premier League, cuando Cristian “Cuti” Romero lo tomó del pelo durante un partido entre Chelsea y Tottenham en una acción que desató una fuerte polémica por no haber sido sancionada.

Fuera del campo, el cabello también forma parte de la vida familiar. Su pareja, Claudia Rodríguez, admitió con humor que convivir con semejante cantidad de rizos puede convertirse en “un sufrimiento”, mientras que sus hijos disfrutan jugando con ellos como si fueran un juguete.
Pese a las bromas y a la atención mediática que genera su imagen, el defensor no tiene pensado modificar su aspecto. Eso sí, de cara al Mundial 2026 ya dejó una promesa muy particular: si España logra consagrarse campeona, cumplirá una apuesta tatuándose en el bíceps el rostro del entrenador Luis de la Fuente, una decisión que considera mucho más probable que desprenderse de la melena que lo acompaña desde hace más de una década.










