
El Gobierno resolvió retirar por completo del Congreso el proyecto de Ley de Competitividad Financiera luego de la polémica que generó uno de sus artículos, que proponía cobrar el impuesto a las Ganancias por la compraventa de Cedear. La decisión fue comunicada oficialmente a la Cámara de Diputados y obliga al Poder Ejecutivo a elaborar una nueva propuesta si pretende avanzar con la reforma del mercado de capitales.
La iniciativa había sido presentada con el objetivo de modernizar el sistema financiero, flexibilizar las operaciones y ampliar las alternativas de financiamiento. Sin embargo, una disposición vinculada al tratamiento impositivo de las inversiones en activos extranjeros provocó fuertes cuestionamientos entre ahorristas, operadores y especialistas del sector

En un primer momento, desde el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, habían anticipado que solamente retirarían el artículo que generó controversia. Finalmente, el oficialismo optó por dar marcha atrás con los 240 artículos del proyecto y revisar su contenido antes de volver a enviarlo al Parlamento.
Qué proponía el proyecto de Ley de Competitividad Financiera
La propuesta contemplaba modificaciones a más de veinte normas y buscaba introducir cambios en distintos aspectos del mercado de capitales argentino.
Entre sus principales objetivos estaban simplificar las operaciones financieras, ampliar las herramientas de inversión y actualizar el sistema de garantías utilizado para facilitar el acceso al crédito y el financiamiento de empresas.
No obstante, el artículo 230 concentró buena parte de las críticas. El apartado proponía modificar las exenciones del impuesto a las Ganancias para determinados instrumentos financieros y establecer una alícuota del 15% sobre los resultados obtenidos por la compraventa de Cedear, bajo determinadas condiciones. El cambio alcanzaba a los certificados que representan activos extranjeros y buscaba equiparar su tratamiento tributario con el de las inversiones realizadas directamente fuera del país.
La modificación estaba prevista para los Cedear adquiridos a partir del 31 de octubre de 2026 y, de haber sido aprobada por el Congreso, habría cambiado las condiciones impositivas para quienes utilizan estos instrumentos.
Qué son los Cedear y por qué generó rechazo el impuesto a las Ganancias
Los Cedear (Certificados de Depósito Argentinos) permiten invertir desde el mercado local en acciones de empresas que cotizan en bolsas del exterior, sin necesidad de abrir una cuenta de inversión en otro país.
A través de estos instrumentos, los ahorristas pueden acceder a compañías internacionales como Apple, Microsoft y Amazon, entre muchas otras. Además, son una alternativa utilizada para diversificar carteras y obtener exposición a activos vinculados al dólar.
Actualmente, las personas humanas residentes en la Argentina cuentan con una exención del impuesto a las Ganancias sobre los resultados de la compraventa de estos certificados, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por la normativa vigente. La posibilidad de perder ese beneficio generó preocupación entre los inversores, que cuestionaron que un eventual gravamen del 15% podía reducir la rentabilidad de las operaciones y encarecer el acceso a instrumentos de inversión internacionales.
El rechazo se extendió entre distintos participantes del mercado financiero y obligó al Gobierno a revisar su propuesta.
La explicación de Economía sobre el artículo que gravaba a los Cedear
En medio de las críticas, desde el Ministerio de Economía aseguraron que la disposición cuestionada había quedado incorporada por error en una versión anterior del proyecto.
Felipe Núñez, asesor de Luis Caputo y director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), se refirió al tema a través de las redes sociales y aclaró que el artículo sería eliminado. “Quedó de un borrador viejo. Se va a retirar”, escribió el funcionario cuando comenzaron a multiplicarse los cuestionamientos por el cambio tributario.
Sin embargo, los fundamentos de la iniciativa original incluían una explicación sobre el motivo por el que el Ejecutivo buscaba modificar el régimen impositivo. El documento sostenía que el esquema vigente había generado una “fisura en el sistema”, debido a que permitía acceder a determinados beneficios fiscales mediante instrumentos financieros locales vinculados con activos extranjeros.

Según el Gobierno, esa situación generaba diferencias entre quienes invertían a través de Cedear y quienes compraban directamente los activos en el exterior, donde podían aplicarse otras condiciones tributarias.
El objetivo declarado era equiparar el tratamiento fiscal de ambas modalidades y reducir los incentivos para canalizar los ahorros hacia inversiones extranjeras.
Finalmente, tras la controversia, el Ejecutivo decidió retirar la totalidad de la Ley de Competitividad Financiera. La medida deja sin tratamiento legislativo la propuesta original y abre una nueva instancia de revisión para el Gobierno, que deberá definir qué cambios conservará en un eventual proyecto alternativo.



















