
Polonia experimenta uno de los mayores crecimientos económicos de su historia: semanas atrás, el Fondo Monetario Internacional (FMI) informó qué pasó en la renta per cápita a Japón y que probablemente en 2028 haga lo propio con España. Sin embargo, pese al desarrollo de su industria y del mercado exportador, el país se ha visto envuelto en una notable crisis demográfica reflejada en la baja tasa de natalidad.
De hecho, un estudio del Crédit Agricole Bank Polska indicó que para el año 2045 tendrá al menos 1,7 millones viviendas vacías convirtiendo varios puntos del país en pueblos fantasma.
El fracaso de los subsidios 500+ y 800+ ante la caída de la natalidad en Polonia
En 2024 la tasa de fertilidad (1,1) de Polonia cayó al mínima histórico de 1.099. Pero el caída no era nueva. Por eso, en 2016 desde el Gobierno polaco se implementó el programa 500+, que fue presentado como una de las principales herramientas para revertir la caída de la natalidad y ofrecer un respaldo económico a las familias polacas.
¿En qué consistía la iniciativa? En otorgar una asignación mensual de 500 zlotys por cada hijo menor de 18 años, independientemente de los ingresos familiares a partir de 2019.

Sin embargo, aunque la medida contribuyó a reducir la pobreza infantil y tuvo un efecto inicial en la cantidad de nacimientos, no consiguió revertir la tendencia demográfica del país. De hecho, después de alcanzar un índice de fecundidad de 1,45 hijos por mujer en 2017, la cifra volvió a descender progresivamente hasta situarse en 1,16 en 2023.
Proyección 2045: por qué habrá 3,6 millones de casas vacías
La crisis demográfica que atraviesa Polonia no solo tendrá consecuencias sobre la cantidad de habitantes, sino que también podría transformar por completo el mercado inmobiliario y el futuro de muchas localidades.
De acuerdo con un informe de los economistas de Crédit Agricole Bank Polska, publicado en octubre de 2025, el país podría pasar de tener alrededor de 1,7 millones de viviendas vacías a casi 3,6 millones de casas vacías en 2045.
La proyección está vinculada, principalmente, a la reducción del número de hogares, que según las estimaciones de la Oficina Central de Estadística polaca (GUS) podría disminuir hasta en dos millones durante ese período.
Pueblos fantasma en Polonia: el futuro del mercado de viviendas por la baja demanda
Por supuesto, la situación demográfica ha provocado que muchas de las ciudades del país se conviertan en pueblos fantasmas. Ahora bien, el fenómeno afectaría especialmente a:
- Zonas rurales
- Ciudades pequeñas
- Región industrial de Alta Silesia
En estos sitios particularmente la pérdida de población y la migración hacia los grandes centros urbanos dejarían cada vez más propiedades sin habitantes. De esta manera, mientras hoy Polonia todavía enfrenta un déficit habitacional, en las próximas dos décadas podría encontrarse con un escenario completamente diferente: localidades enteras en proceso de despoblamiento, viviendas difíciles de vender y una menor demanda que incluso podría provocar una caída de los precios inmobiliarios.

Aumento de pagos a familias: un incentivo que no logró evitar el despoblamiento
Después de que se implementara el subsidios 500+, en febrero de 2024 el Gobierno elevó la asignación a 800 zlotys mensuales por hijo, pero el aumento tampoco logró modificar el escenario: ese mismo año, la tasa de fecundidad cayó a 1,10 hijos por mujer. Así, la experiencia polaca volvió a poner sobre la mesa los límites de las políticas basadas exclusivamente en transferencias económicas para incentivar la decisión de tener hijos.
El derrumbe de la tasa de fertilidad y su efecto en la infraestructura urbana
La casa en la tasa de natalidad no solo traerá en Polonia consecuencias a nivel geográfico, también a nivel demográfico. Se trata de un fenómeno que está aconteciendo en diversos países del mundo -como en Argentina que experimenta una notable caída en la tasa de fertilidad-y que está vinculado al envejecimiento de la población.
Esto tendrá influencia en las grandes ciudades con cada vez más pequeña afluencia de niños a escuelas. De hecho, muchos establecimientos educativos han decidido cerrar en los últimos años y se cree que la tendencia continuará creciendo.











