
La música popular de San Juan perdió a uno de sus máximos referentes. Uno de los más reconocidos artistas defensor de las tradiciones cuyanas, falleció en las últimas horas a los 70 años, generando una profunda conmoción en el ambiente artístico y cultural de la provincia.
Con una trayectoria construida desde la pasión y el compromiso con la identidad regional, dejó una huella imborrable en el folclore cuyano. Su voz, asociada durante décadas a las tonadas, serenatas y encuentros culturales de la región, se convirtió en un símbolo de la música tradicional sanjuanina.
Pepe Sarasúa y una vida dedicada a la música cuyana
Pepe Sarasúa comenzó a recorrer el camino artístico cuando apenas tenía 15 años. En esos primeros pasos contó con el respaldo de su padre, reconocido por su calidad como primer tenor, y con la influencia de importantes figuras de la cultura local.

Entre ellas se destacó Doña Aída Marchese de Poblete, pianista y referente cultural vinculada a Cosquín, quien contribuyó a su formación musical. Más adelante, el maestro Benicio Bustos fue clave en el desarrollo de su estilo interpretativo, especialmente en el género de las tonadas cuyanas.
Aquella combinación de talento, aprendizaje y amor por las raíces regionales terminó consolidando una carrera respetada por colegas y admiradores.

El cantor que eligió la pasión antes que la fama
A diferencia de otros artistas que hicieron de la música su principal sustento económico, Sarasúa desarrolló gran parte de su vida laboral en el Banco Hipotecario. Esa responsabilidad le impidió dedicarse de lleno a los escenarios y a las giras artísticas.
Con el paso de los años, el propio cantor reconoció que esa decisión marcó su trayectoria. “Nunca tuve el valor suficiente para vivir de la música; es lamentable, pero cierto. A los 70 años ya cumplidos, no me voy a poner a pelear por un contrato o una actuación”, supo confesar el cantor.
Lejos de significar una renuncia, esa elección convirtió a la música en una expresión genuina y desinteresada, basada únicamente en la pasión por el folklore y la cultura cuyana.
A lo largo de su carrera, Sarasúa participó activamente en distintas instituciones y proyectos vinculados al desarrollo cultural de la provincia.

Fue integrante de la Academia de Folclore de Cuyo, colaborador permanente de la tradicional Peña La Tonada y protagonista de innumerables espectáculos junto a destacados exponentes de la música regional.
Entre los hitos de su trayectoria también figura su participación junto a la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de San Juan, una experiencia que permitió acercar el repertorio cuyano a nuevos públicos.
Además, demostró una permanente apertura hacia las nuevas generaciones al sumarse al proyecto “San Juan por mi sangre”, impulsado por la banda La Oveja Negra. Allí compartió protagonismo con más de treinta artistas locales, aportando su experiencia y una voz ya convertida en patrimonio cultural de la provincia.
La despedida de una voz inolvidable para el folklore sanjuanino
La noticia de su fallecimiento generó una inmediata reacción en redes sociales, donde músicos, gestores culturales, amigos y seguidores compartieron mensajes de afecto y reconocimiento.
Las publicaciones destacaron no solo su talento artístico, sino también su calidad humana, su humildad y su permanente compromiso con la difusión de la música cuyana.
Con su partida, San Juan pierde a uno de los grandes guardianes de su identidad musical. Sin embargo, su legado seguirá vivo en cada tonada.
Los restos de Pepe Sarasúa son velados en la Sala 5 de San José (Salta 434 Sur). El sepelio será el jueves 18 de junio a las 10:30 h en el Cementerio Parque El Palmar.














