
Dalma Maradona, la hija del astro del fútbol mundial, Diego Armando Maradona, transformó su casa en un hogar en el exclusivo Barrio River de Núñez. Vive junto a su pareja Andrés Caldarelli, con quien se casó en marzo del 2018, y tuvo dos hijas: Roma y Azul.
Proyectando un hogar familiar, la pareja compró la propiedad antes de casarse y comenzó a hacer obras de restauración y modernización para conservar su espíritu antiguo pero dándole una nueva impronta. De esta manera, la casa de la actriz combina detalles centenarios con soluciones prácticas para la vida familiar.

Cómo es el inmueble en el que vive Dalma Maradona
La edificación de la vivienda de Dalma Maradona data del 1920, ocupa alrededor de 354 metros cuadrados y conserva rasgos originales en sus aberturas y barandas de madera, pisos nobles y una estructura clásica. Cuenta con cuatro dormitorios, tres baños, un altillo y una bodega oculta. En ese sentido, recupera la impronta histórica sin dejar atrás el confort moderno.
La pareja buscó conservar la impronta antigua de la fachada sin dejar atrás comodidades familiares, ya que conservaron las barandas y aberturas originales integrando tecnología al ambiente. Este inmueble cuenta además con espacios pensados para la intimidad de Roma y Azul, las niñas del hogar.

Pasado y presente combinados: así es el interior de la casa de Dalma Maradona
La parte central del hogar es el living con una imponente apertura en arco con columnas blancas y ventanas mirador, de modo que la luz natural es protagonista del ambiente. Las aberturas originales conviven con muebles contemporáneos, alfombras clásicas y accesorios cálidos dando lugar a una mezcla equilibrada entre lo antiguo y lo funcional.
Desde el living se llega al jardín trasero, un espacio verde con árboles de gran tamaño, arbustos y una piscina resguardada con mallas para garantizar la seguridad de las niñas. La vegetación actúa como una prolongación de los ambientes interiores, y requiere labores de mantenimiento y poda en altura. La pareja procuró que el área exterior ofreciera privacidad y, al mismo tiempo, un entorno seguro para las pequeñas del hogar.

Por su parte, la cocina posee un estilo más moderno con muebles blancos, electrodomésticos integrados, grifería de diseño minimalista y azulejos tipo subte que refuerzan el orden y la luminosidad del ambiente.
En contraste con la estética original de la vivienda, los cuartos infantiles de Roma y Azul incorporan una paleta en tonos rosados y detalles inspirados en princesas modernas, con una propuesta que prioriza el confort y la funcionalidad para la vida diaria.
La vivienda distribuye sus ambientes en dos niveles conectados por una escalera que conserva sus barandas originales de madera maciza, preservadas durante el proceso de renovación. La intervención también sumó recursos tecnológicos y sistemas de seguridad adaptados a las necesidades de la vida actual. Para Dalma, la casa representa un espacio de intimidad y resguardo, alejado de la exposición pública que estuvo presente durante su infancia.


















