
El gobierno municipal presentó el proyecto Pinamar 2050 para modificar el ordenamiento territorial y transformar la zona de destino turístico a ciudad de residencia permanente.
El plan moderniza el Código de Ordenamiento Urbano en todo el partido de Pinamar, incluyendo Cariló y otras localidades. Pero genera debate y rechazo en todos los ámbitos de la sociedad pinamarense, sobre el impacto en movilidad, servicios e infraestructura, y muchos aseguran que presenta un fuerte daño ambiental.
Las críticas principales al proyecto son el alto demográfico y la pérdida de identidad que impondrá en Pinamar, ya que la idea es multiplicar la población estable pasando de unos 40.000 habitantes a más de 600.000, lo que transformaría la ciudad balnearia en un centro urbano con una densidad similar a la del Gran Buenos Aires, destruyendo el perfil residencial y turístico tradicional de baja densidad.

Son muchos los que sospechan que detrás de este proyecto está un negocio inmobiliario multimillonario y denuncian que la modificación del Código de Ordenamiento Urbano esconde beneficios para desarrolladores privados y un modelo de torres en altura ajeno a la identidad local.
Otro gran inconveniente -aseguran- será la saturación de la infraestructura y advierten que la capacidad real de los servicios públicos como agua, cloacas, energía y movilidad vial para soportar semejante crecimiento demográfico colapsará.
Además está el impacto ambiental y sobre los recursos naturales. Los ambientalistas informaron que no se realizaron estudios previos para el armado del proyecto y pondrán en riesgo los médanos, los bosques nativos y los recursos hídricos de la región.
Lo cierto es que el municipio avanza con este plan que cambiará para siempre a Pinamar. Los vecinos y habitantes de la región buscan darle visibilidad y aseguran que esto significaría la destrucción de lo que hasta ahora se conocía como una de las ciudades más tranquilas y prósperas de toda la costa argentina.

















