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FMK-3: el subfusil argentino de Rosario que llegó a Malvinas y fue exportado

Creado en la década de 1970 para modernizar el armamento de las fuerzas argentinas, el FMK-3 se fabricó en grandes cantidades, participó en la guerra de Malvinas y llegó a distintos países.

Soldados en la Guerra de Malvinas junto a su armamento, la Uzi.
Soldados en la Guerra de Malvinas junto a su armamento, la Uzi. Foto: Archivo
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La Uzi se convirtió en uno de los subfusiles más reconocidos del siglo XX, pero la Argentina también desarrolló un modelo propio que tuvo una importante trayectoria dentro de sus Fuerzas Armadas y de seguridad. Se trata del FMK-3, un arma diseñada y fabricada en Rosario que llegó a la guerra de Malvinas, fue exportada a otros países y cuyos ejemplares todavía pueden permanecer en servicio.

El proyecto surgió a mediados de la década de 1970, en un contexto en el que las Fuerzas Armadas argentinas utilizaban una gran variedad de subfusiles. La diversidad de modelos implicaba dificultades para la capacitación del personal, el mantenimiento y el abastecimiento de repuestos y municiones.

Soldados de la guerra de Malvinas. Foto: Román von Eckstein/Pool / Latin

Frente a ese escenario, la Fábrica Militar de Armas Portátiles Domingo Matheu, ubicada en Rosario, comenzó a trabajar en un nuevo subfusil de producción nacional que permitiera estandarizar parte del equipamiento.

Un diseño argentino inspirado en modelos extranjeros

Argentina contaba con experiencia previa en la fabricación de este tipo de armas. Antes del FMK-3 habían existido desarrollos como los subfusiles Halcón, MEM y Ballester-Rigaud, además de las PAM-1 y PAM-2, derivadas de la estadounidense M3A1 y adaptadas al calibre 9 milímetros.

Para los años 70, la industria armamentística internacional había avanzado hacia diseños más simples y económicos de producir. Los metales estampados permitían reducir costos y facilitar la fabricación a gran escala.

El proyecto argentino tomó elementos de distintos modelos que habían demostrado su utilidad, entre ellos los CZ 23 y CZ 25, de origen checoslovaco, y la Uzi israelí. Entre sus características se destacaron el cargador alojado en la empuñadura y un sistema de cerrojo telescópico que permitía mantener un diseño compacto.

El resultado fue un subfusil calibre 9 milímetros, equipado con culata extensible y pensado para ser sencillo, resistente y relativamente económico de fabricar.

La producción comenzó aproximadamente entre 1974 y 1975, y el Ejército Argentino se convirtió en uno de sus principales usuarios. Posteriormente, el FMK-3 también fue incorporado por distintas fuerzas de seguridad y policiales.

El FMK-3 llegó a la guerra de Malvinas

Uno de los capítulos más importantes de la historia del FMK-3 ocurrió en 1982, durante la guerra de Malvinas. Para entonces, el modelo llevaba algunos años en producción y formaba parte del equipamiento de las fuerzas argentinas.

El subfusil fue utilizado por efectivos desplegados durante el conflicto y aparece en numerosas fotografías tomadas durante la guerra. Su presencia en Malvinas convirtió al FMK-3 en uno de los desarrollos de la industria militar argentina que tuvieron participación directa en aquel enfrentamiento.

La fabricación continuó después de la guerra y se extendió hasta 1993. Las estimaciones más difundidas sitúan la producción total en alrededor de 30.000 o 31.000 unidades, aunque la cifra exacta resulta difícil de establecer debido a la falta de registros públicos completos.

De esta manera, el FMK-3 dejó de ser un proyecto destinado únicamente a equipar a las fuerzas nacionales y se transformó en uno de los productos de fabricación militar argentina producidos en cantidades significativas.

En qué países estuvo presente el subfusil argentino

La trayectoria del FMK-3 también atravesó las fronteras argentinas. Distintos ejemplares fueron utilizados o identificados en países como Uruguay, Bolivia, El Salvador y Guatemala.

Uruguay tuvo además una relación histórica con la industria de defensa argentina y fue uno de los destinos de diferentes productos fabricados por Fabricaciones Militares.

La circulación internacional del FMK-3 tuvo otros capítulos más difíciles de reconstruir. También se registró la presencia de ejemplares vinculados con fuerzas croatas y con circuitos internacionales de armamento, en algunos casos en circunstancias cuya trazabilidad resulta compleja.

Su presencia en distintos países demostró que el desarrollo rosarino tuvo una vida mucho más amplia que la que inicialmente podía imaginarse para un arma creada principalmente para las necesidades de las fuerzas argentinas.

Un modelo de casi 50 años que todavía aparece en arsenales

Aunque la producción del FMK-3 terminó en 1993, algunos ejemplares todavía pueden formar parte de los arsenales de fuerzas argentinas.

La permanencia del modelo durante décadas se explica, en parte, por su construcción relativamente sencilla y por la gran cantidad de unidades fabricadas. Sin embargo, eso no significa que mantenga vigencia tecnológica frente a los diseños contemporáneos.

El subfusil FMK-3 que se usó en Malvinas. Foto: Facebook/Hermanos en armas.

El paso del tiempo convirtió al FMK-3 en un sistema perteneciente a otra generación tecnológica. Las necesidades actuales de las Fuerzas Armadas y de seguridad son diferentes de aquellas que existían cuando comenzó su desarrollo en Rosario.

A casi medio siglo de su creación, el FMK-3 ocupa un lugar particular dentro de la historia de la industria militar argentina. Fue diseñado para solucionar un problema logístico, se fabricó por decenas de miles de unidades, equipó a las fuerzas nacionales, participó en la guerra de Malvinas y llegó a distintos países.

Aunque nunca alcanzó la fama mundial de la Uzi, el subfusil rosarino dejó una huella propia y representa uno de los ejemplos más concretos de la capacidad que tuvo la Argentina para desarrollar y fabricar armamento de manera local durante la segunda mitad del siglo XX.

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