La cúpula está en pleno centro porteño
La cúpula está en pleno centro porteño Foto: Foto generada con IA Canal 26

En el corazón del barrio porteño de San Nicolás, en la esquina emblemática de Callao y Lavalle, se alza un edificio casi centenario que durante 100 años pasó desapercibido pese a su esplendor arquitectónico. Se trata del histórico inmueble de estilo académico francés, inaugurado en 1924 por el arquitecto Oscar Schoo Lastra junto a los ingenieros Edmundo Parodi y Angelo Figini, donde hoy funciona el Sanatorio Anchorena del Callao, un sanatorio de alta complejidad.

Un estilo europeo en Buenos Aires

Con 10 pisos distribuidos en unos 6.000 m², la construcción representa el auge urbanístico porteño de la década de 1920, cuando la ciudad planeaba su expansión con rasgos elegantes y cosmopolitas. La influencia europea se evidencia en sus ornamentaciones: balcones clásicos, molduras refinadas y una fachada simétrica. Originalmente fue concebido como edificio de renta, con semipisos de lujo, palieres compartidos y ascensores de categoría, mientras que la planta baja albergaba locales comerciales con grandes vidrieras.

La cúpula: un símbolo olvidado

La pieza central de este edificio es su cúpula conoidal de aproximadamente 15 metros, perfectamente adaptada a la esquina curva del inmueble, reminiscente del urbanismo parisino. A diferencia de otras cúpulas porteñas que llevan nombre, esta nunca fue bautizada oficialmente y es conocida simplemente como la cúpula de Callao y Lavalle.

Una historia que pasó de la elegancia residencial a la medicina moderna Foto: Foto generada con IA Canal 26

El remate se complementa con un cupulín, un pararrayos, y dos mansardas revestidas de techo de pizarra y detalles en zinc, recientemente restaurados con fidelidad a los materiales originales traídos desde Francia, como herrajes de bronce.

Patrimonio vivo y cuidado por expertos

En 2024, los arquitectos Marcela Gómez y Gerardo Pellegrino estuvieron al frente de la puesta en valor de la estructura. El edificio se encuentra dentro de un Área de Protección Histórica reconocida por el Gobierno de la Ciudad, lo que resguarda su valor arquitectónico y cultural. La restauración respetó cada detalle: desde el cupulín hasta las estructuras de zinc, preservando la esencia del academicismo francés y el legado Beaux-Arts.

De espacios de renta a bienestar médico

A lo largo del siglo XX, este edificio cambió de función varias veces. Pasó de albergar departamentos de alta categoría y oficinas, a convertirse en sede del Instituto de Obra Social. Entre los años 1995 y 1998, fue transformado en centro de salud. Hoy en día, opera como parte de la red Accord Salud, bajo el nombre de Sanatorio Anchorena del Callao, especializado en cirugías ambulatorias. A pesar de la modernización de su interior, la fachada histórica se mantiene intacta, abrazando el contraste entre el ayer y el hoy.

En una esquina clave del centro porteño, este edificio guarda parte del ADN arquitectónico de Buenos Aires Foto: Foto generada con IA Canal 26

¿Por qué esta cúpula merece atención?

  • Diseño singular: su forma conoidal y adaptación al vértice curvo la distinguen de otras estructuras comunes.
  • Conservación ejemplar: materiales originales y restauración responsable la sitúan como una de las mejores preservadas de su época.
  • Valor patrimonial: anida en una zona protegida, y su restauración subraya el compromiso con la identidad porteña.
  • Transformación funcional: pronta viceversa desde espacio residencial hacia centro de salud, sin perder su legado arquitectónico.

Impacto en la ciudad y su horizonte

Este sanatorio con cúpula anónima es una muestra clara del poder transformador de la arquitectura urbana: no solo embellece el paisaje, sino que reinterpreta el espacio cotidiano agregándole historia, funcionalidad y valor comunitario. Es un recordatorio imperecedero de cómo el patrimonio puede reconciliar pasado y presente en el marco de una ciudad en constante evolución.

Sumando miradas para redescubrir Buenos Aires

La cúpula de Callao y Lavalle se suma al elenco distintivo que redefine el cielo porteño. Tal como la destacan especialistas en arquitectura urbana, muchas cúpulas son testimonio de progreso, urbanidad y jerarquía.

Hoy, esta cúpula, silenciosa y sin nombre, merece brillar. Un espacio de salud que, en lugar de borrarla, la abraza y revaloriza. Así, cada vez que pasemos por esa esquina, no solo veremos un edificio: contemplaremos un fragmento de la historia de la ciudad, rescatado y transformado en símbolo para el siglo XXI.