La torta más patriota
La torta más patriota Foto: redes

Dolores no solo se nombra en mapas: se pronuncia en capas. Capas finísimas, una sobre otra, como páginas comestibles de una historia que empezó en el siglo XIX y que, cada 25 de Mayo, vuelve a contar lo mismo con un detalle distinto: la Torta Argentina. En la ciudad bonaerense conocida como el “Primer Pueblo Patrio” por su fundación del 21 de agosto de 1817, este postre dejó de ser una receta familiar para transformarse en símbolo cultural y ahora quiere dar el salto definitivo: ser reconocida como torta oficial nacional.

La escena se repite con lógica de fiesta patria: plaza, otoño, banderas, y un perfume inevitable a manteca y dulce de leche. Este fin de semana, la ciudad celebró una nueva edición de su evento insignia, con producción a gran escala y una misión clara: sumar apoyos para que la Torta Argentina obtenga un reconocimiento de alcance país. La celebración se organiza alrededor de una “torre” que se volvió emblema: 25 capas de masa fina intercaladas con dulce de leche, en homenaje directo al 25 de Mayo de 1810.

Una creación anónima que terminó siendo marca de identidad

Como ocurre con muchas tradiciones populares, el origen tiene más de relato oral que de acta notarial. Sin embargo, los puntos centrales coinciden en fuentes periodísticas y registros culturales: la Torta Argentina nació a fines del siglo XIX en Dolores y se atribuye a mujeres uruguayas que trabajaban en el ámbito doméstico y de oficios, vinculadas a un antiguo punto del pueblo conocido como Rancho de Ramos. La idea fue tan simple como poderosa: cocinar un postre especial para una fecha patria y venderlo luego en la zona céntrica, especialmente en la Plaza Castelli.

Plaza Castelli en Dolores Foto: Instagram @airesdecultura

Un dato que la vuelve todavía más “histórica”: en sus versiones tempranas, el relleno no siempre fue dulce de leche. Varias reconstrucciones señalan que al inicio se utilizaban jaleas o dulces de frutas (como membrillo), y que con el tiempo —y con la consolidación del dulce de leche como favorito nacional— la receta adoptó su identidad actual, más cremosa y contundente. Ese corrimiento no le quitó tradición: se la sumó.

Por qué Dolores: la patria, antes que el postre

Cuando Dolores se presenta como el “Primer Pueblo Patrio”, no lo hace para competir en eslóganes: lo sostiene en su historia local. La propia Municipalidad reconstruye su fundación en 1817 y enfatiza que fue una de las primeras poblaciones creadas tras la Independencia, un dato que en el imaginario dolorense funciona como columna vertebral identitaria. Esa memoria histórica se enlaza con la Torta Argentina como si el territorio también tuviera receta: se celebra lo patrio con un símbolo dulce, hecho por manos de mujeres, transmitido por generaciones.

La Torta Argentina de Dolores: historia y fiesta este finde Foto: Redes

No es casual, entonces, que el postre haya quedado unido a las fechas nacionales. La Torta Argentina aparece en el calendario afectivo de Dolores como aparecen los actos escolares: vuelve cada mayo, se comparte, se discute, se perfecciona. Y a diferencia de otros clásicos, esta torta no se conformó con sobrevivir en la cocina doméstica: se volvió evento turístico y bandera gastronómica.

La fiesta: productoras, competencia y una firma por la “torta del país”

La edición más reciente de la Fiesta mostró números que explican su crecimiento: decenas de productoras, miles de kilos exhibidos y un circuito de feria, música y gastronomía que convierte a la plaza en un gran comedor colectivo. En el corazón del evento, la Torta Argentina funciona como producto y como relato: se prueba, sí, pero también se defiende como patrimonio. Incluso, durante la celebración se impulsa la recolección de firmas para respaldar el proyecto que busca declararla torta oficial nacional.

Ese movimiento local no se apoya únicamente en nostalgia. La estrategia incluye formación, transmisión y futuro: desde el municipio se mencionó la intención de crear una “Escuela de la Torta Argentina”, pensada para preservar la técnica, sumar nuevas generaciones y consolidar el valor cultural y turístico del producto. Es decir: no se trata solo de comerla hoy, sino de garantizar que exista mañana.

La técnica que la distingue y el error que la arruina

A simple vista, algunos la comparan con un rogel o con una milhojas. Pero quienes la juzgan en concursos y quienes la hacen desde hace años insisten en un punto: la Torta Argentina tiene un “intermedio” propio. Las capas deben verse finas, parejas, y el armado necesita equilibrio: ni masa esponjosa tipo bizcochuelo, ni sequedad extrema. La calidad de la manteca, los huevos y el dulce de leche aparece como criterio central en las evaluaciones.

Fiesta de la Torta Argentina en Dolores, Buenos Aires. Foto: dolores.gob.ar

La textura es, en el fondo, su gran firma: ese corte que revela líneas repetidas como si fueran anillos de un árbol patrio. Y, como toda receta que se volvió símbolo, admite variaciones: cobertura de glasé, merengue, azúcar impalpable o glaseados más modernos, sin perder el eje.

De Dolores al prime time: el empujón mediático de Betular

En la expansión nacional de la Torta Argentina hay un nombre clave: Damián Betular, nacido en Dolores y convertido en embajador del producto y de la fiesta. Su presencia mediática, sumada a su participación en formatos masivos, ayudó a que una receta local se volviera conversación nacional: de la plaza al set, de la tradición al streaming, del secreto familiar al fenómeno replicable.

El dato no es menor: cuando una preparación entra a la agenda popular, se multiplica. Y en ese efecto dominó, Dolores busca lo que muchos pueblos sueñan: que su identidad no sea solo postal de paso por la ruta, sino símbolo oficial del país. Para una ciudad que se piensa “patria” desde su fundación, la consigna cierra perfecta: si hay una torta que narra Argentina en capas, que sea esta.