Cuatro disparos en el Senado, un muerto equivocado y el escándalo de corrupción que marcó a la Argentina

Enzo Bordabehere fue asesinado en pleno Senado en 1935 durante el debate por el Pacto Roca-Runciman. La historia del crimen político que marcó la Década Infame.

Asesinato en el Senado
Asesinato en el Senado Foto: Archivo General de la Nación
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El 23 de julio de 1935, el Senado de la Nación fue escenario de uno de los hechos más impactantes de la historia política argentina: Enzo Bordabehere, senador electo por Santa Fe, fue asesinado a balazos en pleno recinto mientras intentaba auxiliar a Lisandro de la Torre, su referente político y compañero de lucha. El crimen ocurrió durante el explosivo debate por el llamado negociado de las carnes, una investigación que había puesto en jaque al gobierno de Agustín P. Justo y a los poderosos frigoríficos vinculados al comercio con Gran Bretaña.

La escena quedó grabada como una postal brutal de la Década Infame, el período iniciado tras el golpe de 1930 y marcado por el fraude electoral, los pactos económicos cuestionados y la influencia de intereses extranjeros en decisiones centrales del país. En ese clima político, las denuncias de De la Torre contra el Pacto Roca-Runciman no solo incomodaron al oficialismo, sino que abrieron una grieta dentro del Senado que terminó bañada en sangre.

Quién era Enzo Bordabehere: de Paysandú a Rosario, una vida ligada a la política

Enzo Bordabehere había nacido el 25 de septiembre de 1889 en Paysandú, Uruguay, pero desde pequeño se radicó con su familia en Rosario, ciudad donde construyó su identidad pública y política. Se formó como abogado y escribano, y desde joven se vinculó a los espacios reformistas y progresistas que discutían el modelo conservador dominante en la Argentina de comienzos del siglo XX.

Su trayectoria política estuvo estrechamente ligada a Lisandro de la Torre, uno de los dirigentes más influyentes del Partido Demócrata Progresista. Bordabehere participó en la fundación de esa fuerza en 1914, fue diputado provincial en Santa Fe en 1918 y luego diputado nacional en 1922. En 1935, la Legislatura santafesina lo designó senador nacional para ocupar la banca vacante tras la muerte de Francisco Correa, aunque nunca llegó a jurar formalmente el cargo.

El Pacto Roca-Runciman y el escándalo que encendió la crisis

Para entender por qué un hombre armado terminó disparando dentro del Senado, hay que retroceder a 1933. Ese año, el vicepresidente Julio Argentino Roca hijo firmó en Londres un acuerdo comercial con el ministro británico Walter Runciman. El tratado buscaba asegurar la continuidad de las exportaciones argentinas de carne hacia el Reino Unido, en un contexto internacional golpeado por la crisis de 1929 y por las medidas británicas que favorecían a sus dominios y colonias.

Así quedó el Senado tras el asesinato de Bordabehre
Así quedó el Senado tras el asesinato de Bordabehre

El problema era el costo político y económico de ese acuerdo. El pacto garantizaba una cuota para la carne argentina, pero también ofrecía beneficios a empresas británicas y a grandes frigoríficos extranjeros. Para sus críticos, entre ellos De la Torre, el convenio subordinaba intereses nacionales a los británicos y dejaba desprotegidos a productores locales frente al poder concentrado de compañías como Anglo, Armour y Swift.

Lisandro de la Torre, el fiscal de la patria contra los frigoríficos

En septiembre de 1934, De la Torre impulsó una comisión investigadora para analizar el comercio de las carnes. Su objetivo era determinar si los frigoríficos pagaban precios justos en la Argentina y si existían maniobras de evasión o privilegios indebidos. La investigación reveló sospechas de fraude, falta de fiscalización, evasión impositiva y complicidades dentro del Estado.

Durante las sesiones de 1935, De la Torre presentó pruebas que comprometían a funcionarios del gobierno de Justo. Los ministros Luis Duhau, de Agricultura, y Federico Pinedo, de Hacienda, asistieron al Senado para responder las acusaciones. El clima se volvió cada vez más tenso. Según reconstrucciones históricas, durante trece días el recinto fue escenario de cruces, provocaciones y discursos encendidos que mostraban hasta qué punto el debate había dejado de ser solo económico para transformarse en una pelea por el poder.

Los disparos en el Senado: el instante que cambió la historia

El 23 de julio de 1935, la discusión llegó a su punto máximo. En medio de un intercambio violento, De la Torre se dirigió hacia el lugar donde estaban los ministros. Duhau lo empujó y el senador cayó al piso. En ese momento, Bordabehere corrió para auxiliarlo. Fue entonces cuando apareció Ramón Valdez Cora, un excomisario vinculado al conservadurismo, quien sacó un revólver y disparó dentro del recinto.

Lisandro De la Torre en el velorio de Enzo Bordabehre
Lisandro De la Torre en el velorio de Enzo Bordabehre

Dos balas impactaron en la espalda de Bordabehere y otra lo hirió en el pecho cuando intentó girar. Un cuarto disparo alcanzó la mano de Duhau. El atacante intentó huir por los pasillos del Congreso, pero fue reducido poco después. Bordabehere fue trasladado al Hospital Ramos Mejía, donde murió esa misma tarde. Tenía 45 años, aunque algunas crónicas de época consignaron erróneamente otra edad.

El crimen que dejó una pregunta abierta: ¿a quién iban dirigidas las balas?

La historia instaló una duda que nunca terminó de cerrarse: ¿Valdez Cora quiso matar a Bordabehere o el verdadero objetivo era Lisandro de la Torre? Muchos historiadores sostienen que los disparos estaban destinados al senador santafesino, principal denunciante del escándalo. Sin embargo, en la familia Bordabehere también circuló la interpretación de que Enzo pudo haber sido elegido como blanco por su rol en la investigación y por su cercanía con De la Torre.

Tapa La Prensa, edición del miércoles 24-7-1935
Tapa La Prensa, edición del miércoles 24-7-1935

El propio De la Torre sintetizó la sospecha con una frase que atravesó generaciones:“Se conoce el nombre del matador, falta conocer el nombre del asesino”. Con esas palabras, apuntaba a una trama más profunda que el simple accionar de un tirador. Para él, detrás del crimen había un clima político, intereses económicos y responsabilidades que el sistema nunca quiso investigar hasta el fondo.

El después: duelo, renuncias y el final trágico de De la Torre

El asesinato provocó una conmoción pública. Los restos de Bordabehere fueron trasladados a Rosario, donde una multitud lo despidió. El Senado quedó marcado por la violencia y el debate por las carnes perdió fuerza. Valdez Cora fue condenado a prisión, aunque años después recuperó la libertad. Los ministros involucrados presentaron sus renuncias, pero no fueron aceptadas por el gobierno de Justo.

Federico Pineado y Luis Duhau
Federico Pineado y Luis Duhau

Lisandro de la Torre nunca se recuperó del golpe político y personal. En enero de 1937 renunció a su banca, agotado por el peso de la derrota y por la indiferencia de buena parte del sistema político. Dos años después, el 5 de enero de 1939, se quitó la vida en su departamento de la calle Esmeralda, en la Ciudad de Buenos Aires. Su figura quedó asociada para siempre a la denuncia contra la corrupción y a la defensa de la soberanía económica.

Por qué el asesinato de Bordabehere sigue siendo clave en la historia argentina

A casi un siglo del crimen, el asesinato de Enzo Bordabehere sigue siendo mucho más que una tragedia parlamentaria. Fue la expresión más violenta de una época en la que los negocios, la política y los intereses extranjeros se mezclaban en los pasillos del poder. También fue una advertencia sobre los riesgos de un Estado capturado por grupos económicos capaces de condicionar decisiones públicas.

La muerte de Bordabehere convirtió al Senado en una escena del crimen y dejó una lección histórica difícil de ignorar: cuando la corrupción se vuelve sistema, la verdad puede transformarse en una amenaza. Y en la Argentina de 1935, denunciar el negocio de la carne tuvo un costo altísimo: la vida de un senador electo que murió antes de ocupar su banca.

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