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El Papa que evitó una guerra y llegó a la Argentina en plena Malvinas: la historia secreta de Juan Pablo II

Juan Pablo II fue el único Papa que visitó la Argentina. Su paso por el país quedó marcado por la Guerra de Malvinas, la mediación que evitó un conflicto armado con Chile y una multitudinaria gira en plena democracia.

La visita papal de Juan Pablo II
La visita papal de Juan Pablo II Foto: Archivo
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El papa León XIV anunció que visitará la Argentina y la noticia volvió a poner en primer plano una historia cargada de guerra, fe, diplomacia y multitudes: la de Juan Pablo II, el único pontífice que pisó suelo argentino y que quedó ligado para siempre a dos momentos decisivos del país. Llegó en plena Guerra de Malvinas, cuando la Argentina atravesaba una de sus horas más dolorosas, y también fue clave para evitar una guerra con Chile por el conflicto del Canal Beagle.

Antes de que un nuevo Papa vuelva al país, la memoria regresa a Karol Wojtyla, el líder religioso que no solo rezó por la paz ante una multitud, sino que también movió los hilos de la diplomacia vaticana para frenar un enfrentamiento que pudo haber cambiado para siempre la historia de Tierra del Fuego, la Patagonia y todo el Cono Sur.

El anuncio de León XIV y una puerta histórica que vuelve a abrirse

La próxima llegada de León XIV a la Argentina tendrá un peso simbólico enorme: marcará el regreso de un pontífice al país después de casi cuatro décadas. La última vez que un Papa pisó suelo argentino fue en abril de 1987, cuando Juan Pablo II realizó una extensa gira pastoral en plena recuperación democrática.

Pero la figura del Papa polaco no quedó grabada solo por esa visita multitudinaria. Su relación con la Argentina empezó antes, en uno de los momentos más delicados del siglo XX: primero, con la mediación del Vaticano en el conflicto del Beagle entre Argentina y Chile, y luego con su llegada relámpago durante la Guerra de Malvinas.

El Papa que frenó una guerra entre Argentina y Chile

A fines de 1978, Argentina y Chile estuvieron al borde de una guerra por la soberanía de las islas Picton, Nueva y Lennox, ubicadas en la zona del Canal Beagle. Las Fuerzas Armadas de ambos países habían movilizado tropas y la tensión era tan alta que el enfrentamiento parecía inminente.

En ese contexto apareció Juan Pablo II, que llevaba apenas unos meses al frente de la Iglesia Católica. El pontífice decidió intervenir y envió como representante personal al cardenal Antonio Samoré, una figura clave de la diplomacia vaticana. Su misión fue urgente: evitar que dos países vecinos, gobernados entonces por dictaduras militares, se enfrentaran en una guerra de consecuencias imprevisibles.

El Papa que frenó una guerra entre Argentina y Chile
La visita papal de Juan Pablo II Foto: Archivo

La mediación derivó en el Acta de Montevideo, firmada en enero de 1979, mediante la cual Argentina y Chile aceptaron la intervención de la Santa Sede. Años más tarde, ya en democracia, ese proceso tuvo su cierre histórico con el Tratado de Paz y Amistad, firmado en el Vaticano el 29 de noviembre de 1984 por los cancilleres Dante Caputo y Jaime del Valle.

El acuerdo no solo fijó límites en la zona austral, sino que también estableció mecanismos para resolver conflictos de manera pacífica. Para Tierra del Fuego, la mediación papal quedó marcada como un antes y un después: fue el momento en que una guerra que parecía inevitable terminó convertida en un pacto diplomático.

Malvinas: la visita relámpago de Juan Pablo II en plena guerra

La primera visita de Juan Pablo II a la Argentina fue el 11 de junio de 1982, en los días finales de la Guerra de Malvinas. El Papa llegó bajo una intensa lluvia, en medio de un país gobernado por la Junta Militar de Leopoldo Fortunato Galtieri y atravesado por la angustia, la censura y la incertidumbre por el destino de los soldados argentinos en las islas.

La primera visita de Juan Pablo II a la Argentina fue el 11 de junio de 1982
La visita papal de Juan Pablo II Foto: Archivo

El viaje fue tan breve como impactante. Juan Pablo II permaneció en el país alrededor de 30 horas, una escala extraordinaria que se organizó después de su visita al Reino Unido. El Vaticano buscó evitar que su paso por territorio británico fuera interpretado como un gesto de apoyo a una de las partes del conflicto, por eso sumó una visita urgente a la Argentina con un mensaje centrado en la paz.

Durante su estadía, el Papa se reunió con Galtieri y con los integrantes de la Junta Militar, pero el momento más potente no ocurrió en los despachos del poder, sino en las calles. Miles de argentinos se movilizaron para verlo en Buenos Aires y en Luján, donde encabezó una ceremonia multitudinaria ante unas 700.000 personas.

“Queremos la paz”: el grito que marcó una época

En aquellos días, la propaganda oficial todavía intentaba sostener la idea de que la Argentina podía ganar la guerra. Sin embargo, el clima social era otro. La llegada de Juan Pablo II expuso públicamente una necesidad colectiva: el fin del conflicto. En la misa realizada en el Monumento de los Españoles, en Palermo, una multitud expresó una consigna que quedó en la memoria popular: “¡Queremos la paz!”

El Papa pidió por las víctimas de ambos bandos, por las familias que lloraban a sus muertos y por una salida pacífica. Su mensaje tuvo una fuerza particular porque llegó cuando la guerra entraba en su desenlace. Apenas dos días después de su partida, el 14 de junio de 1982, las fuerzas argentinas firmaron la rendición ante el Reino Unido.

La visita no cambió el resultado militar, pero sí dejó una imagen histórica: la de un Papa que llegó a un país en guerra para hablar de paz, en medio de una dictadura que comenzaba a derrumbarse. Malvinas aceleró el final del régimen militar y abrió el camino hacia la recuperación democrática de 1983.

1987: el regreso del Papa a una Argentina democrática

Cinco años después, Juan Pablo II volvió a la Argentina. Esta vez, el escenario era completamente distinto. Ya no lo recibió una Junta Militar, sino el presidente Raúl Alfonsín, en una democracia joven que todavía intentaba consolidarse después de años de violencia política, terrorismo de Estado, crisis económica y tensiones militares.

La segunda visita se realizó entre el 6 y el 12 de abril de 1987
La visita papal de Juan Pablo II Foto: Archivo

La visita se realizó entre el 6 y el 12 de abril de 1987 y tuvo una agenda federal e intensa. El Papa recorrió Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario. Fue una gira multitudinaria, con celebraciones religiosas, encuentros con jóvenes, trabajadores, familias, autoridades y representantes de distintos sectores sociales.

Uno de los momentos más recordados fue la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Buenos Aires sobre la avenida 9 de Julio. Aquella convocatoria fue histórica porque se trató de la primera Jornada Mundial de la Juventud realizada fuera de Roma y reunió a una multitud que transformó el centro porteño en una verdadera fiesta popular.

Una gira entre la fe, la política y las tensiones de la democracia

Aunque el viaje de 1987 tuvo un tono festivo, la Argentina atravesaba un clima político complejo. Apenas días después de la partida del Papa se produjo el levantamiento carapintada de Semana Santa, uno de los desafíos más graves que enfrentó el gobierno de Alfonsín.

Además, el país debatía la Ley de Divorcio Vincular, una discusión que expuso tensiones entre sectores de la Iglesia, la política y la sociedad civil. Juan Pablo II habló durante esa visita de la familia, la reconciliación y la paz, en un país que recuperaba libertades, pero que todavía convivía con heridas abiertas.

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