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Jorge Cafrune, el cantor que desafió a la dictadura: de la noche mítica en Cosquín al misterio que aún rodea su muerte

Símbolo popular, un artista capaz de convertir una canción en desafío y una cabalgata en leyenda. Su historia, atravesada por Cosquín, Mercedes Sosa, San Martín y una muerte nunca del todo cerrada, sigue latiendo como una de las grandes preguntas de la cultura nacional.

Jorge Cafrune
Jorge Cafrune Foto: Archivo
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Hay vidas que parecen escritas para quedar pegadas a la memoria de un país. La de Jorge Cafrune es una de ellas. Nacido el 8 de agosto de 1937 en El Carmen, Jujuy, Jorge Antonio Cafrune Herrera creció entre raíces gauchas, tradición familiar y ascendencia árabe, lo que le valió para siempre el apodo de “El Turco”.

Desde muy joven encontró en la guitarra algo más que un instrumento: una forma de contar la Argentina profunda, esa que no siempre aparecía en los grandes discursos, pero sí en las zambas, las coplas, las guitarreadas y las historias de camino.

El nacimiento de una voz popular que cambió el folklore argentino

Antes de convertirse en solista, Cafrune dio sus primeros pasos con Las Voces del Huayra, agrupación con la que grabó en 1957. Luego formó parte de proyectos vinculados a la escena salteña y terminó encontrando su destino como cantor individual, dueño de una presencia escénica difícil de ignorar.

Jorge Cafrune. Foto: Facebook / Yamila Cafrune.

Su consagración llegó en Cosquín 1962, cuando el festival ya empezaba a convertirse en una gran vidriera del folklore nacional. A partir de allí, su figura comenzó a crecer hasta transformarse en una de las más reconocibles de la música popular argentina.

Cafrune no cantaba como quien simplemente interpreta un repertorio. Cantaba como quien trae noticias de un pueblo. Tenía algo de juglar, algo de paisano y algo de cronista. Su voz llegó a discos, radios, festivales y escenarios, pero sobre todo llegó a la memoria emocional de miles de argentinos.

En los años sesenta, su nombre quedó asociado a una idea poderosa: el folklore como identidad viva, no como una pieza de museo.

La noche en que presentó a Mercedes Sosa y escribió una página eterna en Cosquín

Una de las escenas más recordadas de su carrera ocurrió en Cosquín 1965. Aquella noche, Cafrune se animó a hacer algo que no estaba previsto por la organización: presentar a una joven cantora tucumana que todavía no tenía el lugar que luego ocuparía en la historia. Su nombre era Mercedes Sosa.

Según las reconstrucciones, Cafrune advirtió que iba a cometer un “atrevimiento”, pero siguió adelante. La invitó al escenario y la dejó cantar ante una Plaza Próspero Molina que, sin saberlo, estaba presenciando el nacimiento público de una de las voces más grandes de América Latina.

Cantó una zamba prohibida frente a la dictadura Foto: Archivo

Mercedes interpretó “Canción del derrumbe indio” y, desde entonces, el episodio quedó como una postal fundacional del folklore argentino moderno.

Ese gesto revela mucho sobre Cafrune. No era solo un artista exitoso, sino también alguien dispuesto a abrir puertas. En una época en la que los festivales podían funcionar como territorios cerrados, él apostó por una cantora que todavía no había sido legitimada por el gran público.

Con ese acto, Jorge Cafrune no solo presentó a Mercedes Sosa: también cambió el mapa emocional del folklore argentino.

Cosquín 1978: la canción prohibida que lo convirtió en leyenda

Trece años después de aquella noche con Mercedes, Cafrune volvió a quedar en el centro de la historia. En enero de 1978, en plena última dictadura militar, regresó al escenario de Cosquín después de años de ausencia.

El clima era completamente distinto. Había censura, listas negras, persecución cultural y un repertorio vigilado. Algunas canciones no debían sonar. Entre ellas, según distintas reconstrucciones, estaba “Zamba de mi esperanza”.

Pero el público la pidió. Y Cafrune pronunció una frase que quedó grabada para siempre:

“Aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar”.

En ese momento, cantar dejó de ser solo cantar. Fue una declaración. Un gesto de desobediencia artística frente a un poder que pretendía ordenar hasta la emoción popular.

En el palco oficial se encontraba el general Luciano Benjamín Menéndez, una de las figuras más oscuras del aparato represivo de la dictadura. La escena, por eso, quedó cargada de un dramatismo particular: un cantor popular, una canción solicitada por la gente, un escenario emblemático y un régimen decidido a controlar cada palabra pública.

La cabalgata a Yapeyú: el homenaje a San Martín que nunca llegó a destino

Pocos días después de aquel Cosquín, Jorge Cafrune inició una travesía cargada de simbolismo. Su objetivo era llegar a Yapeyú, Corrientes, cuna de José de San Martín, en el año del bicentenario del nacimiento del Libertador.

Planeaba recorrer alrededor de 750 kilómetros a caballo, en etapas diarias, llevando un cofre con tierra de Boulogne-sur-Mer, la ciudad francesa donde murió San Martín.

El “Turco” Cafrune iba hacia Yapeyú con un homenaje a San Martín Foto: Archivo

La idea era profundamente poética: unir, en un mismo gesto, el lugar del nacimiento y el de la muerte del prócer. Cafrune no buscaba una foto rápida ni un acto protocolar. Quería hacer de la marcha una ceremonia criolla, una forma de rendir homenaje desde aquello que él más defendía: el camino, el caballo, la memoria y la patria contada desde abajo.

Esa cabalgata tenía algo de promesa y algo de despedida, aunque nadie podía imaginarlo todavía.

La muerte en la Ruta 27 y una sospecha que nunca se apagó

La noche del 31 de enero de 1978, mientras avanzaba a caballo por la Ruta 27, a la altura de Benavídez, Cafrune fue embestido por una camioneta, identificada en varias crónicas como un Rastrojero. Iba acompañado por “Chiquito” Gutiérrez.

El impacto fue devastador. Cafrune sufrió heridas gravísimas y fue trasladado primero a un centro de atención cercano y luego al Hospital Municipal de Tigre, donde murió durante la madrugada del 1° de febrero de 1978. Tenía apenas 40 años.

La versión oficial habló de un accidente de tránsito. Sin embargo, el contexto hizo que la duda creciera con el tiempo: las amenazas previas, la censura, el desafío en Cosquín y la persecución cultural de aquellos años convirtieron su muerte en una pregunta nacional.

Con el paso de los años, surgieron testimonios, versiones y frases atribuidas a represores que alimentaron la hipótesis de un posible crimen político. La investigación nunca terminó de cerrar esa sospecha de forma concluyente, y por eso la muerte de Cafrune continúa envuelta en una sombra incómoda.

A casi medio siglo de su muerte, Jorge Cafrune sigue siendo mucho más que una efeméride. Su vida reúne todos los elementos de una historia poderosa: el origen provinciano, la consagración popular, la apuesta por Mercedes Sosa, el desafío a la censura, el homenaje inconcluso a San Martín y una muerte atravesada por dudas.

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