
El sonido del silbato rompió la tranquilidad de las estaciones y, durante algunos segundos, el paisaje bonaerense pareció retroceder casi cien años. Entre nubes de vapor y el movimiento de sus enormes bielas, una locomotora fabricada en 1927 volvió a circular por la línea Roca.
La protagonista fue la Vulcan Foundry clase 12E N°3925, conocida popularmente como “La 39 Grande”. La histórica máquina partió desde Remedios de Escalada y llegó hasta Dolores luego de completar un viaje técnico de más de 190 kilómetros. Durante algunos tramos, superó los 80 kilómetros por hora.
El recorrido que sorprendió a los vecinos
La formación atravesó Temperley, Alejandro Korn, Coronel Brandsen, Chascomús, Lezama y Castelli antes de llegar a Dolores. En cada localidad, numerosos vecinos se acercaron a los andenes, pasos a nivel y sectores próximos a las vías para fotografiarla.
En Coronel Brandsen, la locomotora realizó una parada técnica para cargar agua. En Lezama, los bomberos colaboraron con el abastecimiento porque el tanque ferroviario de la estación no se encontraba operativo. La escena reveló uno de los mayores desafíos de conservar una máquina semejante: una locomotora a vapor necesita agua, combustible, mantenimiento permanente y especialistas capacitados para funcionar con seguridad.
El viaje despertó admiración entre los aficionados ferroviarios, pero también generó nostalgia en quienes crecieron junto a las vías. Para muchos vecinos, volver a escuchar el silbato y observar la nube de vapor significó reencontrarse con una parte de su infancia y de la identidad de los pueblos bonaerenses.
De una fábrica inglesa a los ferrocarriles argentinos
“La 39 Grande” fue construida en Inglaterra en 1927 por Vulcan Foundry, una histórica empresa dedicada a producir locomotoras y material ferroviario.

La máquina pertenece al tipo “Pacific”, nombre utilizado para las locomotoras con una disposición de ruedas 4-6-2. Este diseño fue empleado especialmente para encabezar servicios rápidos de pasajeros por su potencia, estabilidad y capacidad para recorrer grandes distancias.
La locomotora formó parte de una serie de 20 unidades destinadas a servicios expresos. Durante décadas circuló por una Argentina en la que el tren conectaba ciudades, movilizaba pasajeros y sostenía la actividad económica de decenas de localidades. Su funcionamiento regular se detuvo en 1974, cuando las máquinas a vapor ya estaban siendo reemplazadas por otros sistemas de tracción.
El rescate que evitó que terminara como chatarra
En 1993, la locomotora fue encontrada en la localidad bonaerense de Lobos. Estaba fuera de servicio, deteriorada y corría riesgo de ser desguazada. Su destino parecía inevitable, pero fue rescatada y trasladada para comenzar un largo proceso de recuperación.
Especialistas y voluntarios del Ferroclub Argentino de Remedios de Escalada asumieron el desafío de devolverla a la vida. Los trabajos incluyeron la reparación de la caldera, el reacondicionamiento completo de la cabina y la revisión de los mecanismos de tracción.

También fue necesario reparar o fabricar componentes que ya no existen en el mercado. No se trató simplemente de reemplazar piezas, sino de reconstruir mecanismos mediante técnicas ferroviarias históricas y bajo estrictas condiciones de seguridad.
Uno de los momentos más esperados ocurrió en julio de 2023, cuando la caldera volvió a encenderse. Dos años después, en julio de 2025, la máquina regresó oficialmente a las vías y realizó distintas pruebas hasta Brandsen y Chascomús.
Por qué alcanzar los 80 km/h fue un logro histórico
La velocidad alcanzada durante el viaje hasta Dolores confirmó que la locomotora recuperó una notable capacidad operativa después de décadas de inactividad.
Su funcionamiento depende del vapor producido al calentar agua dentro de la caldera. La presión generada mueve los pistones y estos transmiten la fuerza a las ruedas mediante las características bielas laterales.

Sin embargo, el verdadero logro no estuvo solamente en el velocímetro. El recorrido demostró el valor del trabajo realizado por quienes dedican años a conservar el patrimonio ferroviario argentino. Una máquina que estuvo cerca de desaparecer volvió a moverse por sus propios medios ante la mirada de cientos de personas.
El sueño de convertirla en un tren turístico
El objetivo es que “La 39 Grande” pueda participar en nuevos recorridos y formar parte de una formación histórica con coches restaurados. Entre las posibilidades aparece la creación de experiencias turísticas hacia destinos como Chascomús o Mar del Plata, aunque todavía serían necesarias nuevas pruebas y autorizaciones.
En 1927 salió de una fábrica inglesa. En 1993 evitó el desguace. En 2023 volvió a encender su caldera y, en agosto de 2026, completó un viaje hasta Dolores.
A un año de cumplir su primer siglo de vida, “La 39 Grande” demostró que algunas historias no terminan: permanecen en silencio hasta encontrar la oportunidad de volver a rodar.






















