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Charles Boycott: nadie quiso trabajar para él, todo un pueblo le dio la espalda y su apellido se convirtió en protesta mundial

Charles Boycott fue militar, agricultor y administrador de tierras, pero pasó a la historia por una rebelión silenciosa que lo dejó solo. Lo que ocurrió en Irlanda en 1880 transformó para siempre su apellido en una palabra utilizada en todo el planeta.

Quién era Charles Boycott antes de convertirse en una palabra
Quién era Charles Boycott antes de convertirse en una palabra Foto: ethicalconsumer
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Millones de personas utilizan el término “boicot” para describir una campaña organizada contra una empresa, una autoridad, un producto o una decisión considerada injusta. Sin embargo, pocos saben que la palabra tiene su origen en un hombre real.

Su nombre era Charles Cunningham Boycott y durante el siglo XIX trabajó como administrador de tierras en Irlanda. Cuando intentó desalojar a campesinos que no podían pagar sus alquileres, la comunidad respondió de una manera inesperada: dejó de trabajar para él, se negó a venderle alimentos y suspendió todo contacto social.

Quién era Charles Boycott antes de convertirse en una palabra

Charles Boycott nació el 12 de marzo de 1832 en Burgh St Peter, una pequeña localidad del condado inglés de Norfolk. Era hijo de un reverendo anglicano y durante su juventud intentó desarrollar una carrera militar.

Charles Boycott
Cómo nació la palabra boicot Foto: Wikipedia

Ingresó en la Real Academia Militar británica y más tarde consiguió un nombramiento en el Regimiento 39 del Ejército. Aunque su paso por las fuerzas fue breve, conservó el tratamiento de “capitán Boycott” durante el resto de su vida.

Después de abandonar la carrera militar se instaló en Irlanda, donde se dedicó a la agricultura. En 1873 comenzó a administrar las propiedades de John Crichton, tercer conde de Erne, en la región de Lough Mask, dentro del condado de Mayo. Una de sus principales tareas era cobrar los alquileres a los campesinos que cultivaban aquellas tierras.

Una crisis que puso al límite a los campesinos irlandeses

A finales de la década de 1870, la Irlanda rural atravesaba una situación desesperante. Las malas cosechas, la pobreza y la caída de los precios agrícolas dejaron a miles de familias con enormes dificultades para pagar sus rentas.

El recuerdo de la Gran Hambruna irlandesa, que había provocado alrededor de un millón de muertes y una emigración masiva, todavía estaba presente.

Gran parte de las tierras se encontraba en manos de propietarios que ni siquiera vivían en Irlanda. Los campesinos trabajaban parcelas alquiladas y podían ser expulsados si no pagaban a tiempo.

En ese contexto surgió la Irish National Land League, una organización que exigía alquileres justos, estabilidad para los arrendatarios y mejores condiciones para quienes trabajaban la tierra.

La decisión que dejó completamente solo a Boycott

En 1880, los campesinos de las propiedades administradas por Boycott solicitaron una reducción del 25% en los alquileres. La crisis económica y las malas cosechas les impedían cumplir con los pagos.

El propietario ofreció una rebaja menor. Boycott rechazó el pedido completo y comenzó a impulsar procedimientos de desalojo contra quienes no podían pagar. La respuesta de la comunidad fue inmediata.

Charles Boycott
Nadie quiso trabajar para él, todo un pueblo le dio la espalda y su apellido se convirtió en una protesta mundial Foto: Wikipedia

Los trabajadores abandonaron la propiedad, los comerciantes dejaron de atenderlo y los herreros se negaron a reparar sus herramientas. Los transportistas tampoco querían trasladar sus productos y hasta conseguir alimentos se convirtió en un problema.

La estrategia no consistía en atacarlo físicamente. El objetivo era negarle cualquier tipo de colaboración económica y social. Boycott podía circular libremente, pero había quedado completamente apartado de la vida cotidiana.

Una cosecha protegida por soldados y policías

Desesperado por salvar sus cultivos, Boycott escribió una carta al diario británico The Times. La denuncia difundió el conflicto y transformó una disputa rural en un escándalo nacional.

Un grupo de aproximadamente 50 trabajadores procedentes de otras regiones viajó para recoger la cosecha. Sin embargo, tuvieron que ser protegidos por un enorme operativo de policías y soldados.

Charles Boycott
Una crisis que puso al límite a los campesinos irlandeses Foto: Wikipedia

Las reconstrucciones históricas señalan que la operación costó cerca de 10.000 libras, mientras que la cosecha recuperada tenía un valor considerablemente menor.

El despliegue terminó reforzando el mensaje de los campesinos. El Gobierno podía enviar fuerzas para ayudar a Boycott, pero no podía obligar a una comunidad completa a trabajar para él.

Cómo el apellido Boycott llegó a los diccionarios

La novedosa protesta necesitaba un nombre. Según una de las versiones más conocidas, el sacerdote local John O’Malley propuso utilizar el apellido del administrador porque resultaba más directo que hablar de “ostracismo social”.

A finales de 1880, la prensa británica ya empleaba la palabra “boycott” para describir aquella forma de aislamiento colectivo. El término comenzó a circular por otros países y en español fue adaptado como “boicot”.

De allí también surgieron palabras como “boicotear” y “boicoteo”. El apellido terminó siendo mucho más conocido que la propia historia de su dueño.

El inesperado legado de Charles Boycott

Boycott abandonó Irlanda en diciembre de 1880, aunque posteriormente regresó. Años después comenzó a administrar otras tierras en Inglaterra y murió el 19 de junio de 1897, a los 65 años.

Para entonces, su apellido ya se había convertido en una expresión política, económica y social. Durante el siglo XX, el boicot fue utilizado por sindicatos, organizaciones sociales y movimientos por los derechos civiles.

Más de un siglo después, estas campañas continúan organizándose contra empresas, instituciones y gobiernos. Aunque ahora pueden difundirse rápidamente mediante las redes sociales, el principio sigue siendo el mismo: retirar el apoyo, el consumo o la colaboración para intentar cambiar una conducta considerada injusta.

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