comscore

Argentina, el tercer país con más hablantes de galés: llegaron hace 160 años a la Patagonia y eligieron la bandera celeste y blanca

Hace 160 años, 153 galeses llegaron a la Patagonia para preservar su cultura. En 1902, sus descendientes protagonizaron una decisión histórica: eligieron continuar bajo la bandera argentina.

Galeses en la Patagonia
Galeses en la Patagonia Foto: Argentina.gob.ar
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

Cuando se piensa en los idiomas que conviven en la Argentina, probablemente aparecen el español, el guaraní, el quechua, el italiano o el inglés. Sin embargo, en la inmensidad de la Patagonia sobrevive una lengua que llegó desde el otro lado del océano hace más de un siglo y medio: el galés.

Con frecuencia se menciona a Argentina como el tercer país con mayor cantidad de hablantes de galés, detrás del Reino Unido y Estados Unidos. Aunque no existe una estadística mundial definitiva sobre quienes hablan esta lengua fuera de Gales, se estima que en la Patagonia hay varios miles de personas capaces de comunicarse en ella, con distintos niveles de dominio.

La provincia de Chubut conserva una de las comunidades galesas más importantes fuera de su territorio de origen. Allí el idioma no permanece únicamente en documentos antiguos: se estudia en escuelas, se canta en capillas, aparece en festivales y forma parte de una identidad que combina raíces europeas con una pertenencia profundamente argentina.

El viaje que cambió para siempre la Patagonia

La historia comenzó el 28 de julio de 1865, cuando 153 hombres, mujeres y niños llegaron a las costas de la actual provincia de Chubut a bordo del velero Mimosa.

Habían partido desde Liverpool con un sueño: establecer una colonia en la que pudieran conservar su lengua, practicar su religión y educar a sus hijos según sus propias tradiciones. Buscaban escapar de las presiones culturales y económicas que enfrentaban en su tierra natal.

La única fotografía que se conserva del plebiscito en lo que hoy es Trevelin, Chubut.
La única fotografía que se conserva del plebiscito en lo que hoy es Trevelin, Chubut.

El proyecto había sido impulsado por el pastor Michael D. Jones, quien temía que los emigrantes galeses perdieran rápidamente su idioma al instalarse en otros países. Su idea era crear una comunidad autosuficiente, capaz de mantener viva la cultura galesa a miles de kilómetros de Europa.

Pero la Patagonia no era la tierra verde que muchos esperaban encontrar. Los colonos tuvieron que afrontar el viento, la aridez, la escasez de agua, el hambre y el fracaso de las primeras cosechas.

Con esfuerzo, se trasladaron hacia el valle inferior del río Chubut y construyeron una red de canales de riego. El agua permitió cultivar trigo y consolidar poblaciones que luego darían origen o impulso a ciudades como Rawson, Gaiman, Trelew, Dolavon y Puerto Madryn.

Una convivencia marcada por encuentros y transformaciones

Los colonos también establecieron vínculos con los pueblos originarios que habitaban la región. Los intercambios con grupos tehuelches fueron fundamentales para conocer rutas, conseguir alimentos y comprender las características de un territorio completamente nuevo para los recién llegados.

La tradición suele presentar aquella relación como un encuentro excepcionalmente pacífico. Sin embargo, investigaciones más recientes proponen una mirada más amplia, atravesada por las desigualdades, los cambios territoriales y el avance del Estado argentino sobre las comunidades indígenas.

La Patagonia no era un espacio vacío, sino un territorio habitado y recorrido por pueblos originarios mucho antes de la llegada del Mimosa.

De la costa al Valle 16 de Octubre

Cuando las tierras agrícolas del valle inferior comenzaron a resultar insuficientes, los colonos organizaron expediciones hacia la cordillera. Buscaban nuevos campos y encontraron una zona fértil a la que llamaron Cwm Hyfryd, expresión galesa que significa “Valle Hermoso”.

Gaiman - Chubut. Foto NA
Gaiman - Chubut. Foto NA

Ese territorio pasaría a ser conocido como Valle 16 de Octubre. Allí se desarrolló una importante producción de trigo y surgió Trevelin, cuyo nombre está relacionado con la expresión galesa que significa “pueblo del molino”.

Sin embargo, la región estaba en medio de una disputa limítrofe. El Tratado de 1881 no había resuelto por completo la frontera entre la Argentina y Chile. En algunos sectores, la línea de las altas cumbres no coincidía con la divisoria de aguas, lo que provocó interpretaciones enfrentadas.

El día en que eligieron la bandera argentina

El episodio más recordado ocurrió el 30 de abril de 1902, cuando una comisión británica encabezada por el coronel Thomas Holdich llegó a la Escuela Nacional N.º 18, ubicada en Río Corintos.

El Reino Unido actuaba como árbitro para resolver pacíficamente el conflicto entre la Argentina y Chile. En ese contexto, los pobladores del Valle 16 de Octubre, muchos de ellos descendientes de galeses, manifestaron su voluntad de continuar bajo soberanía argentina.

Escuela Nacional N° 18 en la actualidad
Escuela Nacional N° 18 en la actualidad

El hecho pasó a la historia como el Plebiscito de 1902. Algunas versiones sostienen que existió una votación formal, mientras que otras indican que se entregó un petitorio colectivo a la comisión británica. Más allá de esa discusión, ambas interpretaciones coinciden en lo esencial: la comunidad afirmó que quería seguir formando parte de la Argentina.

El laudo arbitral fue firmado el 20 de noviembre de 1902 y la Argentina conservó, entre otras áreas, el Valle 16 de Octubre. Aquella decisión popular quedó grabada en la memoria de Chubut y cada 30 de abril se recuerda como una fecha histórica provincial.

Galeses de origen, argentinos por elección

Los pobladores no tuvieron que renunciar a su cultura para desarrollar una identidad argentina. Podían sentirse galeses por herencia, patagónicos por experiencia y argentinos por pertenencia.

Durante décadas habían construido canales, caminos, capillas, escuelas, molinos y establecimientos productivos. Sus hijos habían nacido en la Patagonia y su historia familiar ya estaba profundamente unida al territorio.

Más de 160 años después del desembarco del Mimosa, el legado continúa vivo en los Eisteddfod, festivales dedicados a la música, la poesía, el canto y la danza. También permanece en las capillas, los museos, las escuelas y los intercambios culturales con Gales.

En localidades como Gaiman, Trelew, Esquel y Trevelin todavía pueden escucharse expresiones, canciones e himnos en galés. Incluso personas sin ascendencia galesa se acercan actualmente a estudiar el idioma.

Cada palabra pronunciada en galés en la Patagonia cuenta, en realidad, dos historias: la de una cultura que cruzó el océano para no desaparecer y la de una comunidad que encontró en la Argentina una nueva patria.

¡Sumate a Canal 26!

Recibí una selección de nuestros contenidos, pensados especialmente para vos, en tu bandeja de entrada.