
Miles de automovilistas lo reconocían incluso sin saber su nombre. Con su figura geométrica, el emblema del ACA y un brazo extendido que señalaba el ingreso, el histórico tótem se había convertido en uno de los grandes puntos de referencia de Recoleta.
Su reciente reemplazo por una versión con diseño contemporáneo e iluminación LED despertó malestar entre vecinos y especialistas. El debate no se limita a una cuestión estética: la pieza original estaba protegida como Monumento Histórico Nacional.
Qué pasó con el clásico tótem del ACA en la Avenida del Libertador
El tradicional tótem ubicado frente a la sede central del Automóvil Club Argentino fue retirado durante los primeros días de septiembre de 2026. En su lugar apareció una estructura que conserva la silueta de un playero señalando la entrada, pero incorpora una imagen más moderna.
El nuevo diseño cuenta con luces LED, superficies renovadas y líneas más simples. Sin embargo, perdió uno de los componentes más recordados del original: el mapa que representaba la presencia de las estaciones y servicios del ACA en distintos puntos del país.
La nueva pieza fue presentada en el contexto del Congreso Americano de la Federación Internacional del Automóvil, realizado en Buenos Aires. Para la institución, el cambio forma parte de una actualización destinada a proyectar una imagen de modernización.
Las razones del reemplazo del histórico monumento por la nueva estructura
Desde el ACA aseguraron que la decisión respondió a motivos de seguridad. Según la explicación institucional, especialistas detectaron fisuras y problemas estructurales que afectaban la estabilidad del antiguo monumento.
El tótem tenía aproximadamente seis metros de altura y pesaba alrededor de seis toneladas. Debido al intenso movimiento de peatones y vehículos sobre Avenida del Libertador, su deterioro podía representar un riesgo.

La controversia aumentó cuando se conoció que la estructura estaba alcanzada por el Decreto 637/2017, que declaró Monumento Histórico Nacional a la sede central del ACA y a sus elementos identificatorios.
Por esa protección, cualquier intervención debía contemplar la participación de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos. Sin embargo, el organismo habría informado que no recibió una consulta previa sobre el reemplazo.
La historia detrás del emblemático tótem del Automóvil Club Argentino
El origen de los famosos “muñecos” del ACA se remonta a la expansión de la red de estaciones y filiales de la institución durante la década de 1930. El encargado de desarrollar aquella identidad visual fue el ingeniero Antonio Ubaldo Vilar, una figura destacada de la arquitectura moderna argentina.
De acuerdo con la historia difundida sobre la pieza, su forma habría surgido a partir de un dibujo realizado por una hija de Vilar. El diseño fue transformado en una figura geométrica capaz de cumplir diferentes funciones: exhibir el emblema institucional, brindar información y señalar el acceso a cada estación.
El primer ejemplar habría sido instalado en Córdoba en 1938. Con el paso de los años, estos tótems comenzaron a multiplicarse en rutas y ciudades del país.
Antes de la aparición del GPS y las aplicaciones móviles, tenían una función fundamental. Su silueta permitía que los viajeros identificaran inmediatamente un lugar donde encontrar combustible, orientación, asistencia mecánica o información turística.
Dónde estaba ubicado el icónico tótem del ACA en la Ciudad de Buenos Aires
El histórico “muñeco” se encontraba en Avenida del Libertador 1850, frente a la sede central del ACA, entre Tagle, José León Pagano y Pereyra Lucena.
Su emplazamiento no era casual. Formaba parte de un importante conjunto arquitectónico proyectado en 1940 por representantes del movimiento moderno argentino, entre ellos Jorge Bunge, Antonio Vilar y otros reconocidos profesionales.
La sede fue inaugurada el 27 de diciembre de 1942. El edificio principal, la estación de servicio y la señalización fueron concebidos como partes de una misma identidad institucional.
Por eso, para los especialistas, el tótem no era simplemente un cartel publicitario. Era una pieza inseparable del proyecto arquitectónico y de la historia del automovilismo argentino.
La indignación en redes sociales por la retirada del clásico hito porteño
Las fotografías del reemplazo provocaron numerosas críticas en redes sociales. Algunos usuarios lamentaron la desaparición del mapa argentino, mientras que otros cuestionaron que la modernización alterara el aspecto de un objeto protegido y profundamente ligado a la memoria urbana.
La institución habría señalado que las partes originales serán restauradas para una futura exhibición en el Museo del ACA. Sin embargo, esa posibilidad no terminó con la discusión.
Para muchos vecinos, trasladar el monumento a un espacio cerrado no equivale a conservarlo en su ubicación original. Allí no solo señalaba la entrada de una institución: acompañaba la vida cotidiana de Buenos Aires y funcionaba como un testigo silencioso de varias generaciones.
El nuevo tótem ya ocupa su lugar sobre Avenida del Libertador, pero la reacción popular dejó una certeza: el antiguo “muñeco” del ACA era mucho más que una señal. Era parte de la identidad porteña.




















