
En el extremo sur de la Ciudad de Buenos Aires existe un sitio donde todavía parece escucharse el rugido de los motores que hicieron historia. Se trata del Autódromo Oscar y Juan Gálvez, uno de los escenarios deportivos más emblemáticos de la Argentina.
Ubicado en Villa Riachuelo, el circuito fue inaugurado el 9 de marzo de 1952. Desde entonces, recibió a campeones mundiales, convocó a multitudes y fue escenario de algunas de las carreras más recordadas del automovilismo nacional e internacional.
El pedido de Fangio que impulsó su construcción
A fines de la década de 1940, el automovilismo despertaba una enorme pasión en el país. Sin embargo, muchas competencias se realizaban sobre rutas abiertas, caminos improvisados o circuitos callejeros, sin la infraestructura necesaria para garantizar la seguridad de pilotos y espectadores.

En 1948, un grupo de corredores le pidió al Gobierno nacional la construcción de una pista permanente en Buenos Aires. Entre quienes impulsaron aquella iniciativa se encontraban Juan Manuel Fangio y José Froilán González, dos pilotos que posteriormente se convertirían en figuras del automovilismo mundial.
El lugar elegido fue un terreno fiscal situado en el límite sur de la entonces Capital Federal. La obra comenzó en 1951 y demandó aproximadamente 14 meses de trabajo. El resultado fue considerado revolucionario para la época: tenía tribunas, boxes, amplios accesos y diferentes trazados que podían adaptarse a numerosas categorías.
Una inauguración ante 120.000 personas
El autódromo abrió oficialmente sus puertas el 9 de marzo de 1952, durante la presidencia de Juan Domingo Perón. Cerca de 120.000 personas participaron de aquella jornada, una convocatoria que reflejó el entusiasmo que generaban los grandes ídolos del volante.

En sus comienzos, el predio recibió el nombre de Autódromo 17 de Octubre. Perón asistió a la ceremonia junto con Eva Duarte de Perón y fue el encargado de bajar la bandera que marcó el inicio de la competencia principal.
La infraestructura, la distribución de las tribunas y las distintas combinaciones posibles de la pista convirtieron al circuito en uno de los más modernos de América Latina.
Los cambios de nombre del Autódromo de Buenos Aires
La agitada historia política argentina también quedó reflejada en el nombre del lugar. Después de 1955, la denominación original fue reemplazada y el circuito pasó a ser conocido como Autódromo Municipal. Durante otra etapa también llevó el nombre de Autódromo General San Martín.
En 1989, luego de la muerte de Oscar Alfredo Gálvez, fue rebautizado en homenaje al histórico piloto. Años más tarde se sumó el nombre de su hermano, Juan Gálvez, máximo campeón del Turismo Carretera.
Entre 1947 y 1960, los hermanos lograron 13 de los 14 campeonatos de Turismo Carretera disputados. Oscar ganó cinco títulos y Juan conquistó nueve, un dominio que los convirtió en dos de los mayores ídolos del deporte argentino.
Fangio, Reutemann y las grandes jornadas de Fórmula 1
El circuito porteño fue sede del Gran Premio de Argentina de Fórmula 1 en 20 oportunidades. La primera competencia válida por el Campeonato Mundial se disputó en 1953 y terminó con la victoria del italiano Alberto Ascari.
Poco después, Juan Manuel Fangio comenzó a dominar la carrera de su país. El quíntuple campeón mundial consiguió cuatro triunfos en Buenos Aires y protagonizó algunas de las jornadas más importantes de la primera etapa de la Fórmula 1.

Otro episodio inolvidable ocurrió el 12 de abril de 1980. Ese día, el francés Alain Prost realizó su debut en la categoría y terminó en el sexto lugar. Mientras tanto, Carlos Reutemann peleó por la victoria ante alrededor de 100.000 espectadores.
El piloto argentino cumplía años y, pese a no poder ganar, recibió una conmovedora ovación. Desde las tribunas, el público le cantó el feliz cumpleaños mientras Reutemann no podía contener las lágrimas.
El dato arqueológico que pocos conocen
Antes de que existieran las pistas, la zona sobre la que se construyó el autódromo era un antiguo bañado. Su cercanía con el actual Parque Ribera Sur permitió realizar investigaciones sobre las poblaciones que habitaron el sector varios siglos atrás.
En 2016 fueron encontrados allí restos arqueológicos considerados entre los más antiguos de la Ciudad de Buenos Aires. El descubrimiento reveló que, debajo de un espacio asociado con la velocidad y la tecnología, también permanecían huellas de comunidades prehispánicas.
La “Catedral” del automovilismo argentino
A lo largo de su historia, el Gálvez recibió competencias de Turismo Carretera, TC2000, Turismo Nacional, Top Race y motociclismo, además de grandes pruebas internacionales.

Sus tribunas también adquirieron una identidad particular. Tradicionalmente, los seguidores de Ford se concentran en la tribuna 4; los de Dodge, en la 7; los de Chevrolet, en la 15; y los de Torino, en la 16.
A más de siete décadas de su inauguración, el Autódromo Oscar y Juan Gálvez representa mucho más que una sucesión de curvas y rectas. Es un lugar atravesado por la historia deportiva, política y social del país.
Por eso es conocido como la “Catedral del Automovilismo Argentino”: el escenario donde corrieron campeones mundiales, nacieron rivalidades inolvidables y el rugido de los motores se convirtió en parte de la memoria colectiva.


















