
En medio del ruido de los trenes, los colectivos y los vendedores ambulantes, una enorme construcción de granito permanece casi ignorada por las miles de personas que atraviesan diariamente la Plaza Miserere. Aunque muchos creen que se trata de un simple monumento, en su interior descansan las cenizas de Bernardino Rivadavia, primer presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata y una de las figuras más cuestionadas de la historia argentina.
El lugar se encuentra en Balvanera, aunque gran parte de los porteños lo llama “Once”. Sin embargo, Once no es oficialmente un barrio, sino el nombre popular de la zona que creció alrededor de la terminal ferroviaria.
¿El barrio se llama Once o Balvanera?
El nombre oficial es Balvanera y proviene de la Parroquia de Nuestra Señora de Balvanera, creada en 1831. Dentro del barrio existen diferentes sectores conocidos popularmente como Once, Abasto y Congreso, pero ninguno de ellos constituye un barrio independiente.

La denominación Once nació por la Estación Once de Septiembre. Su nombre recuerda el 11 de septiembre de 1852, día en que el Estado de Buenos Aires se separó de la Confederación Argentina.
Por eso, pese a una creencia extendida, la estación no se llama Once por el número de sus andenes ni por una línea de transporte. Tampoco está relacionada directamente con Domingo Faustino Sarmiento, aunque actualmente funciona como cabecera de la línea ferroviaria que lleva su apellido.
La estación que transformó el oeste de Buenos Aires
La terminal de Once es uno de los puntos ferroviarios más importantes de la Ciudad. Allí comienza la Línea Sarmiento, que conecta el centro porteño con Moreno y posee servicios hacia Mercedes y Lobos.
Su historia se remonta al Ferrocarril del Oeste, el primero de la Argentina, inaugurado oficialmente el 30 de agosto de 1857. Su locomotora más recordada fue La Porteña, fabricada en Gran Bretaña y utilizada para unir la antigua Estación del Parque, ubicada donde hoy se encuentra el Teatro Colón, con San José de Flores.

En 1923, el servicio volvió a hacer historia con la electrificación del trayecto entre Once y Haedo. La modernización convirtió al ferrocarril en uno de los primeros del país en utilizar energía eléctrica.
La tumba que miles de pasajeros no ven
Frente a la estación se levanta el mausoleo de Bernardino Rivadavia. Se trata de la única tumba de un prócer ubicada en una plaza pública de Buenos Aires, fuera de un cementerio o una iglesia.

La obra fue diseñada por el escultor Rogelio Yrurtia e inaugurada el 3 de septiembre de 1932. Cerca de 50.000 personas participaron de la ceremonia, según los registros de la época.
El monumento mide aproximadamente 15 metros de ancho, 24,5 metros de largo y más de nueve metros de altura. Para construirlo se utilizaron 1.600 bloques de granito gris traídos desde Alemania. En sus laterales aparecen dos figuras de bronce que simbolizan la sabiduría, la acción y la vitalidad.
El presidente que no quería regresar al país
Rivadavia asumió la presidencia en febrero de 1826. Su gobierno estuvo marcado por la guerra contra el Imperio del Brasil, la Constitución unitaria de 1826 y el rechazo de numerosas provincias a su proyecto centralista.
También quedó relacionado con importantes reformas educativas y con la creación de la Universidad de Buenos Aires. Sin embargo, su figura fue duramente cuestionada por el empréstito contratado con Baring Brothers, considerado el inicio de la deuda externa argentina.

Rivadavia fue uno de los dirigentes más resistidos de su época y terminó sus días en el exilio.
Murió el 2 de septiembre de 1845 en Cádiz, España. En su testamento pidió que sus restos no fueran trasladados a Buenos Aires ni a Montevideo. Su última voluntad no fue respetada: fueron repatriados en 1857, depositados inicialmente en el Cementerio de la Recoleta y trasladados al mausoleo de Plaza Miserere en 1932.
Una zona atravesada por la historia argentina
Antes de convertirse en un centro comercial y ferroviario, la actual Plaza Miserere fue conocida como quinta, matadero, corral y mercado. También fue escenario de las Invasiones Inglesas: en 1807, las tropas de Santiago de Liniers fueron derrotadas allí durante el Combate de Miserere.
Actualmente, miles de pasajeros pasan cada día frente al mausoleo sin conocer su verdadera función. En pleno corazón de Balvanera, debajo del ruido y la confusión de Once, descansa el presidente que pidió no volver jamás a Buenos Aires.


















