
La antigua vivienda del centro porteño fue escenario de decisiones políticas, encuentros históricos y proyectos culturales. Allí, Bartolomé Mitre construyó una de las bibliotecas más importantes del país y vivió hasta su muerte.
En la calle San Martín 336, en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires, se conserva una de las viviendas coloniales más antiguas de la capital. Detrás de su fachada funcionaron una residencia presidencial, un despacho político, una redacción periodística y un enorme archivo histórico.
La casona fue construida hacia 1785, varias décadas antes de la Revolución de Mayo. Bartolomé Mitre comenzó a vivir allí con su esposa, Delfina Vedia, y sus hijos entre 1859 y 1860. En aquel momento, el futuro presidente todavía alquilaba la propiedad.
La casona colonial donde vivió Bartolomé Mitre
La vivienda respondía al diseño característico de las casas coloniales porteñas. Tenía habitaciones distribuidas alrededor de tres patios, galerías, rejas de hierro y un aljibe.
Mitre ocupó la Presidencia de la Nación entre 1862 y 1868, por lo que el inmueble es considerado la primera residencia presidencial de la Argentina. En aquella época todavía no existía una vivienda oficial destinada al jefe de Estado.

Sus habitaciones también recibieron a importantes figuras políticas. El 9 de julio de 1860, Mitre se reunió en la casa con Justo José de Urquiza y Santiago Derqui, en el contexto de las negociaciones por la organización nacional.
Por sus salas también pasaron dirigentes como Domingo Faustino Sarmiento, Julio Argentino Roca y Carlos Tejedor. Los patios que actualmente recorren los visitantes fueron testigos de acuerdos y discusiones en una Argentina marcada por conflictos internos y profundas transformaciones.
El regalo que recibió después de su presidencia
Cuando Mitre terminó su mandato en 1868, no contaba con el dinero necesario para comprar la vivienda. Ante esa situación, un grupo de vecinos y admiradores organizó una colecta popular.
El dinero reunido permitió adquirir la propiedad y entregársela como reconocimiento por los servicios prestados al país. De esta forma, Mitre pasó de ser inquilino a convertirse en dueño de la residencia donde había ejercido parte de sus funciones presidenciales.

Con los años, la casa fue ampliada. En el piso superior se construyeron un dormitorio, un baño y el escritorio privado del expresidente. Pese a las modificaciones, el inmueble conservó gran parte de sus muros, patios, galerías, rejas y carpinterías originales.
La biblioteca de 40.000 volúmenes que Mitre reunió en su casa
Una de las grandes pasiones de Bartolomé Mitre fue la investigación histórica. Dentro de la casona instaló un archivo, una mapoteca y una biblioteca con más de 40.000 volúmenes, dedicada principalmente a la historia y la geografía de América.
Su hijo, el ingeniero Emilio Mitre, diseñó un sector especial para albergar la denominada Biblioteca Americana. Allí quedaron reunidos libros, mapas, cartas, manuscritos y documentos utilizados por el expresidente en sus investigaciones.

Entre los materiales más importantes aparecen documentos de José de San Martín, el archivo de Manuel Belgrano y papeles relacionados con las Invasiones Inglesas. La colección convirtió a la vivienda en un centro fundamental para estudiar el pasado argentino.
La habitación donde Mitre fundó un diario
La propiedad también estuvo relacionada con el nacimiento del diario La Nación, fundado por Mitre en 1870. Sus primeras actividades se desarrollaron dentro de una de las habitaciones de la residencia.
Posteriormente, la redacción y los talleres se instalaron en un edificio contiguo. Una puerta interna permitía que Mitre pasara desde su casa hacia las oficinas del diario sin necesidad de salir a la calle.

La casona también fue sede de la Junta de Historia y Numismática Americana, antecedente de la actual Academia Nacional de la Historia. Así, el edificio reunió la vida familiar, política, periodística e intelectual del expresidente.
De residencia presidencial a museo histórico
Bartolomé Mitre murió el 19 de enero de 1906, después de haber vivido durante casi medio siglo en la propiedad. Tras su fallecimiento, la familia entregó al Estado los muebles, documentos, libros y objetos conservados allí.
En 1907, el inmueble abrió sus puertas como Museo Mitre y, en 1942, fue declarado Monumento Histórico Nacional.
En la actualidad todavía pueden observarse el comedor familiar, la vajilla con el monograma presidencial, los escritorios, los dormitorios y las bibliotecas. Rodeada por modernos edificios del microcentro, la antigua casona conserva la historia de un lugar que fue hogar, residencia presidencial, biblioteca, archivo, redacción periodística y museo.



















