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En 1816, San Martín instaló un campamento de hasta 80 hectáreas al pie de los Andes: lo usó para entrenar soldados y preparar una hazaña histórica

A pocos kilómetros de la ciudad de Mendoza funcionó el enorme campamento donde San Martín organizó en secreto su histórica campaña libertadora.

El Plumerillo
Entrada del el campamento donde San Martín reunió a miles de soldados Foto: Gobierno de Mendoza
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Antes de emprender el Cruce de los Andes, el general José de San Martín levantó en Mendoza una enorme base militar. Allí reunió a miles de hombres, organizó las tropas y preparó una expedición que cambiaría la historia de Sudamérica.

Mucho antes de que los soldados marcharan entre montañas nevadas, hubo un terreno llano y salitroso que se transformó en el centro de una operación extraordinaria. Era El Plumerillo, el campamento donde San Martín preparó al Ejército de los Andes.

El predio original habría ocupado entre 70 y 80 hectáreas, aunque actualmente solo se conservan cerca de cuatro. En ese lugar no solo se practicaban movimientos militares: también se distribuían armas, se organizaban los alimentos y se preparaba a los hombres para sobrevivir en uno de los ambientes más extremos del continente.

El terreno que San Martín convirtió en una base militar

El campamento se encontraba en el actual departamento mendocino de Las Heras, aproximadamente a cinco kilómetros de la ciudad de Mendoza. La superficie llana permitía formar a las tropas, ensayar desplazamientos y realizar prácticas de tiro.

Su construcción tomó forma entre 1815 y 1816. El diseño estuvo a cargo del ingeniero Álvarez Condarco, uno de los principales colaboradores del Libertador.

El Plumerillo
Campamento El Plumerillo. Sitio que frecuentaban San Martín y O'Higgins en1910 Foto: Archivo General de la Nación

En el predio se levantaron barracas para los soldados, alojamientos destinados a los oficiales, cocinas, guardias y depósitos. En el centro había una plaza de entre cuatro y cinco cuadras, utilizada para los ejercicios militares.

También existía un paredón de más de cien varas de largo que servía para practicar tiro al blanco. El lugar funcionaba como una verdadera ciudad militar levantada contra reloj.

La ayuda fundamental del pueblo mendocino

La construcción de El Plumerillo no dependió solamente del ejército. Los habitantes de Mendoza aportaron cueros, cañas, adobe, horcones y palos de sauce.

Muchos materiales fueron entregados en calidad de préstamo. San Martín incluso solicitó que las maderas fueran marcadas para poder devolverlas a sus propietarios una vez finalizada la campaña.

El Plumerillo
San Martín convirtió un terreno de hasta 80 hectáreas en la base militar Foto: Wikipedia

La vida cotidiana estaba regida por una estricta disciplina. Las jornadas comenzaban alrededor de las seis de la mañana con ejercicios físicos y prácticas militares. Después del descanso del mediodía, la instrucción continuaba durante la tarde.

Por las noches, los soldados debían ocuparse de su higiene y del mantenimiento de los uniformes. Los sábados se enseñaban tácticas de guerra y los domingos se celebraban ceremonias religiosas.

Más de 5.000 personas frente a una misión casi imposible

Los registros vinculados con la expedición mencionan la participación de 5.423 personas. La cifra resulta todavía más sorprendente al considerar que Mendoza tenía poco más de 12.000 habitantes.

Atravesar la cordillera exigía trasladar alimentos, armas, municiones, animales, ropa de abrigo y herramientas. También era necesario estudiar los caminos y calcular la disponibilidad de agua, leña y pasturas.

El Plumerillo
San Martín organizó allí en secreto su histórica campaña libertadora Foto: Instagram @vivir.la.historia

El objetivo era cruzar los Andes, liberar Chile y luego avanzar hacia Perú, donde se encontraba uno de los principales centros del poder español en Sudamérica.

Para confundir a las fuerzas realistas, el ejército fue dividido en seis columnas que recorrieron distintos pasos cordilleranos.

La Bandera de los Andes y el comienzo de la campaña

Uno de los acontecimientos más importantes ocurridos en El Plumerillo fue la jura de la Bandera de los Andes, realizada el 5 de enero de 1817.

Pocos días después comenzó la salida escalonada de las tropas. Detrás quedaba el campamento donde San Martín había preparado durante meses una de las mayores hazañas militares de la historia argentina.

Cruce de los Andes Foto: Archivo

Después de la campaña, las instalaciones fueron desarmadas. Los materiales prestados regresaron a sus propietarios, mientras que algunos elementos sobrantes fueron entregados a familias de bajos recursos para construir sus viviendas.

Actualmente, el espacio histórico conserva reconstrucciones de las antiguas barracas y exhibe réplicas de uniformes, armas y objetos militares.

El Plumerillo fue mucho más que un campo de entrenamiento. En aquel terreno mendocino, San Martín convirtió un ejército en la fuerza que atravesó la cordillera y abrió el camino para la independencia de buena parte de Sudamérica.

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