
La Revolución de Mayo no solo modificó la estructura política del antiguo Virreinato del Río de la Plata. También transformó la vida de sus protagonistas y de sus familias. Una de ellas fue la de Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta, quien en agosto de 1810 recibió a un nuevo hijo.
El niño fue llamado Mariano Saavedra y nació en el Fuerte de Buenos Aires, antigua residencia de los virreyes y centro del nuevo poder político. Más de medio siglo después, aquel bebé nacido en plena revolución llegó a gobernar la provincia más influyente del país.
Un nacimiento marcado por la Revolución de Mayo
Mariano Saavedra era hijo de Cornelio Saavedra y de María Saturnina Bárbara de Otálora y Ribero, integrante de una reconocida familia porteña. Su abuelo materno, José Antonio Gregorio de Otálora, había sido regidor del Cabildo y un importante comerciante de la época colonial.
Su bautismo también estuvo rodeado por figuras de la Revolución. La ceremonia fue realizada por Manuel Alberti, sacerdote y vocal de la Primera Junta, mientras que su padrino fue Juan Larrea, otro integrante del primer gobierno patrio.

Sin embargo, la posición política de su padre comenzó a debilitarse. En 1811, cuando Cornelio Saavedra partió hacia el norte para asumir el mando del Ejército Auxiliar, sus adversarios aprovecharon su ausencia para desplazarlo. La familia quedó expuesta a persecuciones y largos períodos de alejamiento.
El exilio que volvió a marcar a los Saavedra
Al regresar a Buenos Aires, Mariano Saavedra estudió en el Colegio de Buenos Aires. Antes de ingresar en la política se dedicó al comercio y trabajó como estanciero en la zona de Zárate.
Ser hijo de uno de los principales protagonistas de Mayo no le aseguró una vida tranquila. Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, se convirtió en opositor y fue perseguido por la Mazorca. En 1840 logró salvar su vida y debió exiliarse en Montevideo.

Después de la batalla de Caseros y la caída de Juan Manuel de Rosas en 1852, regresó a la ciudad. Desde entonces fue concejal municipal, convencional constituyente, diputado y senador provincial.
El hijo de Cornelio Saavedra que gobernó Buenos Aires
La oportunidad más importante de su carrera llegó después de la batalla de Pavón. Cuando Bartolomé Mitre dejó la gobernación bonaerense para asumir la Presidencia de la Nación, Mariano Saavedra llegó al gobierno provincial el 15 de octubre de 1862. Habían pasado 52 años desde su nacimiento dentro del Fuerte.

Fue reelegido en 1863 y permaneció en el cargo hasta mayo de 1866. Durante su administración se avanzó en la organización territorial de la provincia y se promovió la creación de localidades como General Rodríguez, Chacabuco, Lincoln, Nueve de Julio, Saladillo, Tres Arroyos, Castelli y Lobería.
También se establecieron límites para numerosos partidos, se elaboró un registro de propiedades rurales y se impulsó la expansión de los ferrocarriles hacia Chivilcoy, Tigre y el sur bonaerense. Las nuevas vías resultaban fundamentales para conectar los pueblos rurales con el puerto de Buenos Aires.
Mucho más que el hijo de un prócer
Mariano Saavedra murió en Buenos Aires el 9 de febrero de 1883, a los 72 años. Su vida comenzó en el corazón de la Revolución de Mayo y terminó cuando la Argentina avanzaba hacia la consolidación del Estado nacional.
No fue solamente “el hijo de Cornelio Saavedra”. Vivió el exilio, enfrentó la persecución política y regresó para ocupar uno de los cargos más importantes de su tiempo. Nacido mientras su padre presidía la Primera Junta, 52 años después pasó a gobernar la provincia de Buenos Aires.




















