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En 1860, la sobrina de Juan Manuel de Rosas publicó una novela bajo otro nombre: 20 años después, se convirtió en pionera de la literatura infantil argentina

Fue sobrina de Juan Manuel de Rosas, hija de un héroe de la Vuelta de Obligado y una pionera de la literatura argentina. Su obra llegó a Europa y sorprendió a Víctor Hugo.

Eduarda Mansilla
Sobrina de Rosas, hija de un héroe de la Vuelta de Obligado y una pionera de la literatura argentina Foto: Argentina.gob.ar.
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La historia argentina del siglo XIX estuvo marcada por guerras, enfrentamientos políticos y figuras masculinas que todavía ocupan los manuales escolares. Sin embargo, dentro de una de las familias más influyentes del país creció una mujer que decidió apartarse del destino que la sociedad había reservado para ella.

Eduarda Mansilla nació en Buenos Aires el 11 de diciembre de 1834. Era hija del general Lucio Norberto Mansilla, combatiente de la Independencia y protagonista de la batalla de la Vuelta de Obligado. Por parte de su madre, Agustina Ortiz de Rozas, era sobrina de Juan Manuel de Rosas.

También fue hermana de Lucio Victorio Mansilla, autor de Una excursión a los indios ranqueles. Pese a encontrarse rodeada de militares y dirigentes políticos, Eduarda construyó una identidad propia: escribió novelas, cuentos, crónicas y obras teatrales, además de destacarse como compositora.

El matrimonio que unió a dos familias enfrentadas

La vida de Eduarda estuvo atravesada por las contradicciones políticas de su tiempo. Se casó con el diplomático Manuel Rafael García Aguirre, hijo de Manuel José García, un dirigente unitario y opositor de Rosas.

Eduarda Mansilla
Creció en una de las familias más poderosas del país Foto: Argentina.gob.ar.

La unión causó sorpresa dentro de los círculos sociales porteños. Eduarda acompañó a su marido en diferentes destinos diplomáticos y vivió en Estados Unidos y Europa, donde entró en contacto con nuevas corrientes artísticas e intelectuales.

Esos viajes ampliaron su mirada sobre la educación, la política y el lugar de las mujeres. Al mismo tiempo, tuvo seis hijos y debió combinar la maternidad con una producción literaria constante.

En 1860 publicó una novela con un nombre masculino

En 1860, cuando las mujeres tenían enormes dificultades para ingresar al mundo editorial, Eduarda publicó El médico de San Luis bajo el seudónimo masculino de Daniel. Ese mismo año apareció Lucía Miranda, otra de sus obras fundamentales.

El uso de un nombre de varón no fue casual. En el siglo XIX, numerosas autoras recurrieron a esa estrategia para evitar prejuicios y conseguir que sus textos fueran considerados seriamente.

Eduarda Mansilla
Eduarda y su familia Foto: Argentina.gob.ar.

Sus novelas abordaron asuntos que superaban los temas considerados apropiados para una mujer de su clase. Escribió sobre la violencia política, los pueblos originarios, la frontera, la situación del gaucho y las disputas entre unitarios y federales.

Por esas publicaciones, Eduarda es reconocida como una de las primeras novelistas argentinas. Su obra cuestionó las explicaciones simplificadas del pasado y retrató una sociedad atravesada por conflictos profundos.

La novela que sorprendió a Víctor Hugo

El reconocimiento de Eduarda cruzó las fronteras argentinas. En 1869 publicó en Francia Pablo ou la vie dans les pampas, una novela escrita directamente en francés que buscaba presentar la realidad argentina ante los lectores europeos.

La obra despertó la admiración de Víctor Hugo, autor de Los miserables. El escritor francés elogió su dominio del idioma y la manera en que había retratado un mundo americano poco conocido en Europa.

Aquel reconocimiento confirmó que Eduarda no dependía únicamente de su apellido. Dominaba varios idiomas, conocía las discusiones políticas argentinas y podía desenvolverse en los principales ambientes culturales de su época.

Veinte años después, abrió un nuevo camino

En 1880, exactamente dos décadas después de sus primeras novelas, publicó Cuentos, una obra considerada precursora de la literatura argentina destinada a niños y jóvenes. En 1882 presentó Creaciones, vinculada con lo fantástico y lo gótico.

Además, a los 45 años, tomó la audaz decisión de separarse de su marido. Para una mujer de la alta sociedad porteña, aquel acto significó desafiar las convenciones y soportar el rechazo de buena parte de su entorno.

Eduarda Mansilla
Tumba de Eduarda Mansilla en la Recoleta Foto: Facebook / Maria Laje

Eduarda murió en Buenos Aires el 20 de diciembre de 1892, poco después de cumplir 58 años. Durante décadas, su nombre permaneció eclipsado por los hombres de su familia.

Sin embargo, su legado resulta extraordinario. Fue novelista, periodista, compositora, viajera y precursora de la literatura infantil argentina. En 1860 necesitó esconder su identidad detrás de un nombre masculino; veinte años después, ya había abierto un camino propio dentro de la cultura nacional.

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