
Detrás de sus enormes muros, la cárcel de Villa Devoto conserva algunos de los episodios más importantes y dolorosos de la historia argentina. El penal fue inaugurado el 2 de mayo de 1927 y su cierre llegará poco antes de que cumpla cien años.
Ubicado entre las calles Bermúdez, Nogoyá, Desaguadero y Pedro Lozano, el establecimiento nació cuando ese sector del oeste porteño todavía era considerado periférico. Sin embargo, el crecimiento de la ciudad terminó rodeándolo de viviendas, negocios, escuelas y clubes.
Ahora, el acuerdo entre el Gobierno nacional y la Ciudad permitirá trasladar a los detenidos al nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz, construido en la provincia de Buenos Aires. La mudanza se realizará progresivamente y bajo un operativo especial de seguridad.
El inesperado origen del penal de Devoto
A comienzos del siglo XX, Buenos Aires atravesaba un acelerado crecimiento demográfico. Las alcaldías policiales estaban desbordadas por el aumento de las detenciones relacionadas con delitos menores y contravenciones, como el juego clandestino y la vagancia.
Ante esa situación, las autoridades buscaron terrenos alejados del centro para construir una nueva prisión. Antes de elegir Devoto, se analizaron ubicaciones cercanas a los cementerios de Parque Patricios y Recoleta.

Finalmente, un decreto firmado en 1923 ordenó construir el establecimiento en su ubicación actual. Allí funcionaría una prisión destinada principalmente a contraventores y personas que todavía se encontraban bajo proceso judicial.
Uno de los datos más curiosos es que las edificaciones del predio habían sido pensadas originalmente para funcionar como hospital. Sin embargo, las necesidades del sistema penitenciario modificaron definitivamente su destino.
La ciudad creció alrededor de la cárcel
Cuando fue inaugurado, el complejo estaba prácticamente apartado de las áreas más pobladas. Con el paso de las décadas, Villa Devoto y Monte Castro crecieron alrededor del penal, que terminó integrado dentro de una zona residencial.

Su presencia provocó numerosos reclamos vecinales y abrió un debate que todavía continúa: qué ocurrirá con el enorme predio cuando la cárcel sea desocupada.
El cierre no solamente representará una transformación del sistema penitenciario. También podría cambiar la fisonomía de uno de los sectores más importantes del oeste de la Ciudad.
El Devotazo y una histórica liberación
Uno de los acontecimientos más recordados ocurrió el 25 de mayo de 1973, durante la asunción presidencial de Héctor José Cámpora.
Ese día, miles de personas se movilizaron hasta la cárcel para reclamar la liberación de los presos políticos detenidos durante la dictadura anterior. La jornada fue conocida como el Devotazo y quedó grabada en la memoria política argentina.
La tragedia del Pabellón Séptimo
El episodio más oscuro ocurrió el 14 de marzo de 1978, durante la última dictadura militar. Más de 60 internos murieron en la denominada Masacre del Pabellón Séptimo, durante mucho tiempo presentada oficialmente como el “motín de los colchones”.

Entre 1976 y 1983, el penal también fue utilizado como centro clandestino de detención y tortura. Por allí pasaron alrededor de 1.200 hombres y mujeres que luego fueron “blanqueados” para ocultar las detenciones ilegales. En uno de sus sectores fueron recluidas unas 30 mujeres junto con nueve niños.
La universidad detrás de los muros
En contraste con ese pasado, la cárcel también fue escenario de una experiencia educativa pionera: el Centro Universitario Devoto.
El proyecto, desarrollado junto con la Universidad de Buenos Aires, permitió que personas privadas de su libertad cursaran carreras universitarias, talleres y actividades de formación. Con los años, se convirtió en una referencia nacional de la educación en contextos de encierro.
Cómo será la cárcel que reemplazará a Devoto
El nuevo complejo de Marcos Paz tendrá capacidad para 2.240 detenidos. Contará con cuatro unidades de alojamiento, área de salud, espacios para visitas, gimnasio, salas de videoconferencia y sectores destinados a talleres educativos y capacitación laboral.

También incluirá canchas de fútbol, huertas y cinco sectores independientes de alojamiento. El traslado deberá contemplar el perfil criminológico de cada detenido, los recorridos terrestres y la custodia de ambos establecimientos.
Cuando se complete la mudanza, cerrará el último gran establecimiento penitenciario federal ubicado dentro de la Ciudad de Buenos Aires. Así terminará una historia de casi cien años marcada por movilizaciones políticas, tragedias, reclamos vecinales y experiencias educativas que hicieron del penal de Devoto mucho más que una cárcel.




















