
En medio de los paisajes de la Quebrada de Humahuaca, entre montañas, cardones y caminos antiguos, permanece en pie una construcción que fue testigo de importantes acontecimientos de la historia nacional. Se trata de la Posta de Hornillos, una casona colonial levantada en 1772 que recibió a comerciantes, viajeros, soldados y protagonistas de la lucha por la Independencia.
Ubicada sobre la Ruta Nacional 9, a pocos kilómetros de Maimará, en la provincia de Jujuy, la posta ocupó una posición estratégica dentro del antiguo Camino Real al Perú. Por ese corredor circulaban documentos, noticias, mercaderías y tropas entre Buenos Aires y las ciudades del Alto Perú.

Después de la Revolución de Mayo de 1810, el establecimiento dejó de ser solamente un lugar de descanso y se convirtió en un destacamento militar. Entre sus paredes se alojó Manuel Belgrano, pero también pasaron otras figuras relevantes, como Juan José Castelli, Antonio González Balcarce, José Rondeau y Martín Miguel de Güemes.
Una construcción colonial ubicada en el Camino Real
El origen de la Posta de Hornillos se encuentra relacionado con la reorganización de las comunicaciones coloniales. En 1771, el visitador de correos y postas Alfonso Carrió de la Vandera recibió el encargo de instalar paradas sobre la ruta que conectaba diferentes territorios del futuro Virreinato del Río de la Plata.
La zona de Maimará resultaba ideal por encontrarse entre Purmamarca y Tilcara. Allí estaba la casa-hacienda de Gregorio Álvarez Prado, que contaba con habitaciones, animales y terrenos de cultivo suficientes para ofrecer comida, alojamiento y caballos frescos.

La posta fue establecida en 1772 y rápidamente se convirtió en una parada fundamental. Los viajes podían durar semanas o meses, por lo que estos establecimientos permitían descansar, cambiar las cabalgaduras y reparar los medios de transporte.
En aquella época, algunas caravanas estaban integradas por hasta 20 carretas y podían avanzar unos 25 kilómetros por jornada, dependiendo del terreno y las condiciones climáticas. Al llegar a Jujuy, parte de las cargas continuaba hacia el Alto Perú a lomo de mula, un sistema más adecuado para atravesar las montañas.
El refugio de Manuel Belgrano
Con el comienzo de las guerras por la Independencia, la posta adoptó una función militar. Desde 1810 fue utilizada como fortín de avanzada y cuartel, bajo el mando del comandante Manuel Álvarez Prado.
En 1813, el general Manuel Belgrano descansó en la casona durante su regreso de la campaña del Alto Perú. Para entonces, el creador de la bandera ya había encabezado el Éxodo Jujeño y conseguido las importantes victorias de Tucumán y Salta.

La ubicación de Hornillos permitía controlar uno de los principales accesos a la Quebrada de Humahuaca, vigilar el movimiento de las fuerzas realistas y transmitir mensajes hacia otros puntos del norte.
Además, en 1814 se produjo en la zona el combate de Hornillos, durante la segunda invasión realista. La posta se transformó así en una pieza estratégica de la resistencia organizada en Jujuy y Salta.
Cómo es la antigua casona de adobe
La construcción representa un notable ejemplo de la arquitectura tradicional del norte argentino. Fue realizada con adobe, piedra, barro y madera de cardón, materiales capaces de soportar el clima seco y las variaciones de temperatura.

El conjunto se distribuye alrededor de varios patios. El sector más antiguo cuenta con un patio de servicio, un histórico churqui y muros defensivos. En otros espacios se conservan caballerizas, corrales, zaguanes, calabozos, un comedor y el Patio de Armas.
Su diseño demuestra que Hornillos no era una vivienda convencional. Estaba preparada para recibir viajeros, cargamentos, animales y contingentes militares.
Qué se puede ver en el museo
En la actualidad, la Posta de Hornillos funciona como museo histórico. Su colección incluye objetos arqueológicos de los pueblos originarios, armas españolas y criollas de los siglos XVI al XIX, mobiliario antiguo y medios de transporte utilizados durante el período colonial.
Algunas piezas pertenecen a comunidades que habitaron la región desde aproximadamente el 10.000 a. C. hasta el período incaico, por lo que el recorrido permite conocer una historia mucho más antigua que la etapa independentista.

El lugar también posee una sala dedicada a Hermógenes Cayo, reconocido imaginero de la Puna jujeña. En 1959 fue declarado Monumento Histórico Provincial y, en 2002, obtuvo el reconocimiento de Lugar Histórico Nacional.
La casona está situada a unos dos kilómetros al sur de Maimará y puede incorporarse a un recorrido turístico por Purmamarca, Tilcara y otros destinos de la Quebrada.
Más de 250 años después de su construcción, la Posta de Hornillos continúa recordando una época en la que las noticias viajaban a caballo y el destino de la naciente Argentina también se decidía en pequeñas construcciones levantadas al costado del camino.



















