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En el siglo XIX, barcos extranjeros cazaron miles de lobos marinos para fabricar aceite: hoy sus poblaciones vuelven a crecer en Argentina

Durante décadas, miles de lobos marinos fueron cazados en la Patagonia para producir aceite y comercializar sus pieles. Más de un siglo después, sus poblaciones vuelven a crecer en las costas argentinas.

Lobos marinos
La fauna patagónica conserva las huellas de su historia Foto: eldiariodelfindelmundo
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Durante décadas, las costas de la Patagonia fueron escenario de una explotación que hoy resulta difícil de imaginar. Embarcaciones procedentes de Europa y Estados Unidos atravesaban el Atlántico para capturar lobos marinos, elefantes marinos y ballenas, animales cuya grasa y piel alcanzaban elevados precios internacionales.

La actividad comenzó a expandirse hacia fines del siglo XVIII y continuó durante buena parte del XIX. La grasa se transformaba en aceite para iluminar ciudades y lubricar máquinas, mientras que las pieles eran enviadas a mercados de Europa, Norteamérica y Asia.

Aquella industria modificó profundamente la fauna marina argentina. Algunas colonias desaparecieron y otras quedaron reducidas a una pequeña fracción de su tamaño original. Sin embargo, más de un siglo después, los lobos marinos vuelven a ocupar numerosos sectores del litoral nacional.

La industria que convirtió a la Patagonia en un destino internacional

Desde alrededor de 1770, los mares australes comenzaron a recibir barcos dedicados a la explotación de mamíferos marinos. Muchas embarcaciones provenían de puertos estadounidenses, británicos y franceses, y utilizaban Buenos Aires o Montevideo como puntos de abastecimiento antes de continuar hacia la Patagonia y las islas del Atlántico Sur.

Lobos marinos
Lobos marinos descansan sobre la costa patagónica Foto: eldiariodelfindelmundo

Las tripulaciones buscaban costas donde los animales se concentraban para descansar o reproducirse. Allí podían realizar capturas masivas en períodos breves.

El lobo marino de dos pelos, también conocido como lobo fino austral, era especialmente buscado por su doble capa de pelaje. Su piel se comercializaba incluso en lugares tan lejanos como Cantón, en China. La grasa de los lobos de un pelo y de los elefantes marinos, en cambio, era procesada para obtener aceite.

Para qué se utilizaba el aceite de los animales

Antes de la expansión de la electricidad y del petróleo, los aceites animales cumplían funciones esenciales. Se utilizaban en lámparas, velas, jabones, pinturas y lubricantes para máquinas y relojes.

Lobos marinos
Los lobos marinos vuelven a poblar el litoral argentino Foto: eldiariodelfindelmundo

También podían emplearse en el curtido de cueros, la preparación de fibras textiles, cosméticos y ciertos productos medicinales. Cada ejemplar se convertía así en una fuente de materias primas que luego era comercializada a miles de kilómetros del lugar de captura.

Además, las rutas de balleneros y loberos conectaron puertos, islas y costas australes. Investigaciones históricas del CONICET indican que la explotación de la fauna marina estuvo vinculada con la exploración y ocupación de distintos puntos del Atlántico Sur.

La explotación que continuó durante el siglo XX

La presión sobre los lobos marinos no terminó en el siglo XIX. Entre las décadas de 1930 y 1950, la explotación comercial produjo una nueva extracción masiva de ejemplares.

A comienzos del siglo XX, la población de lobos marinos de un pelo del centro y norte de la Patagonia alcanzaba aproximadamente los 420.000 animales. Luego de varias décadas de caza, esa cifra sufrió una reducción cercana al 60%.

Los científicos reconstruyeron este proceso mediante registros de capturas comerciales, datos sobre pesca incidental y censos realizados entre 1972 y 2015. Esa información permitió estudiar más de un siglo de transformaciones poblacionales.

Cuántos lobos marinos existen hoy en Argentina

La situación actual refleja una importante recuperación. De acuerdo con la categorización nacional publicada en 2025, existen más de 200.000 lobos marinos de un pelo en el territorio argentino. La especie presenta tendencias positivas y está clasificada como de “Preocupación Menor”.

Lobos marinos
Una especie que logró recuperarse tras décadas de caza Foto: Wikipedia

El lobo marino de dos pelos también muestra señales favorables. Su población nacional supera los 120.000 individuos y mantiene una tendencia creciente.

Sin embargo, todavía enfrenta amenazas como las capturas accidentales en redes de pesca, los residuos plásticos, las sogas, las tanzas y la contaminación marina.

Una recuperación que no borró las huellas del pasado

Aunque las poblaciones vuelven a crecer, el paisaje actual no es idéntico al que encontraron los primeros navegantes. Estudios históricos y arqueológicos indican que el lobo marino de dos pelos tuvo una distribución más extensa y llegó a dominar lugares donde actualmente aparece en cantidades reducidas.

La historia demuestra que una actividad económica puede modificar un ecosistema durante siglos. Los animales que alguna vez fueron cazados para iluminar ciudades y mover industrias regresan lentamente a las costas argentinas, pero detrás de cada colonia permanece la huella de una explotación que transformó para siempre el Atlántico Sur.

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