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En los años 70, Chile introdujo salmones para crear una industria: hoy el gigante del Pacífico invade los ríos de la Patagonia argentina

El salmón Chinook llegó a Sudamérica como parte de un proyecto productivo. Medio siglo después, este enorme pez cruzó cuencas y estableció poblaciones en numerosos ríos del territorio argentino.

Salmón en la Patagonia
El salmón Chinook puede superar el metro y medio de longitud
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Un pez que puede superar el metro y medio de longitud protagoniza una de las transformaciones ambientales más sorprendentes de la Patagonia. Se trata del salmón Chinook, también conocido como salmón rey, una especie originaria del Pacífico Norte que actualmente remonta ríos argentinos para reproducirse.

Su presencia en el país no respondió a una decisión reciente. El proceso comenzó durante la década de 1970, cuando Chile introdujo salmones provenientes de Estados Unidos para desarrollar proyectos de acuicultura y repoblamiento.

Con el paso del tiempo, algunos ejemplares escaparon o abandonaron las zonas donde habían sido liberados. Así comenzó una expansión que atravesó costas, fronteras y cuencas hidrográficas. Lo que inicialmente fue considerado una oportunidad económica terminó convirtiéndose en un fenómeno biológico de escala continental.

El enorme pez que llegó desde Estados Unidos

El nombre científico del Chinook es Oncorhynchus tshawytscha. Sus poblaciones originales habitan los ríos y las costas del Pacífico Norte, desde Asia hasta América del Norte.

Los ejemplares llevados a Chile durante los años 70 procedían principalmente de linajes relacionados con los ríos Columbia y Willamette, en Estados Unidos.

Salmón en la Patagonia
La especie llegó a Sudamérica durante la década de 1970 Foto: GOODFREEPHOTOS

El Chinook posee una característica fundamental para entender su expansión: es un pez anádromo. Esto quiere decir que nace en agua dulce, migra hacia el océano para crecer y luego regresa a los ríos para reproducirse.

Durante su etapa marina puede recorrer enormes distancias. Aunque muchos ejemplares vuelven al curso de agua donde nacieron, otros ingresan en nuevos ríos. Si encuentran una temperatura adecuada, suficiente caudal y fondos de grava, pueden establecer una nueva población.

Cómo llegó hasta los ríos argentinos

La Cordillera de los Andes podría parecer una barrera imposible para un pez. Sin embargo, el avance del Chinook no ocurrió mediante un único recorrido directo.

Los salmones utilizaron rutas oceánicas, conexiones fluviales y diferentes cuencas para desplazarse desde el Pacífico hacia sistemas vinculados con el Atlántico.

Los análisis genéticos realizados por investigadores determinaron que gran parte de los salmones encontrados en el río De las Vueltas, en Santa Cruz, está relacionada con poblaciones naturalizadas en la región chilena de Aysén.

La presencia de estos peces fue informada en ese río en 2006, cerca de El Chaltén. Desde entonces, dejó de ser una aparición excepcional y pasó a formar parte de una colonización sostenida.

Además, los científicos identificaron al río Santa Cruz como un corredor estratégico para la dispersión de la especie. La mezcla de ejemplares provenientes de diferentes poblaciones habría favorecido una diversidad genética capaz de fortalecer su adaptación.

Puede medir más de un metro y pesar 60 kilos

El Chinook es considerado el salmón más grande del mundo. Algunos ejemplares pueden superar 1,5 metros de longitud y alcanzar los 60 kilos, aunque el tamaño depende de la edad, el ambiente y la disponibilidad de alimento.

Cuando llega el momento de reproducirse, abandona el mar y remonta los ríos. Las hembras remueven piedras y sedimentos para construir los nidos donde depositan sus huevos. Después del desove, los peces adultos mueren.

Salmón en la Patagonia
El gigante del Pacífico encontró un nuevo hogar en la Patagonia Foto: REUTERS

Este ciclo es natural en los ecosistemas del Pacífico Norte. En la Patagonia, sin embargo, sucede dentro de ambientes que evolucionaron durante miles de años sin recibir semejante cantidad de peces migratorios.

El impacto que provoca en los ecosistemas

La invasión no consiste simplemente en la aparición de un pez extranjero. Los Chinook pueden modificar el fondo de los ríos cuando construyen sus nidos y remueven los sedimentos.

Después del desove, sus cuerpos quedan acumulados en el agua y las orillas. Al descomponerse, liberan nutrientes provenientes del océano en ríos que históricamente presentaron niveles bajos de materia orgánica.

Esto puede modificar la disponibilidad de alimento y generar cambios en toda la cadena ecológica. A su vez, los ejemplares jóvenes pueden competir con peces nativos y consumir pequeños organismos acuáticos.

En algunos sectores cercanos a El Chaltén, la acumulación de salmones muertos también produce malos olores, atrae animales carroñeros y perjudica la experiencia de los visitantes.

Una amenaza que también genera ingresos

La expansión del Chinook plantea una enorme contradicción. Mientras los especialistas advierten sobre sus posibles impactos ambientales, algunas localidades comenzaron a considerarlo un recurso económico y turístico.

En sectores de la cuenca del río Santa Cruz, la pesca deportiva atrae a personas interesadas en capturar uno de los peces más grandes presentes en aguas argentinas. Esta actividad puede beneficiar a alojamientos, comercios, restaurantes y guías locales.

Sin embargo, en las áreas protegidas el objetivo es distinto. Allí se busca reducir su presencia para conservar los ecosistemas y proteger a las especies nativas.

El dilema que enfrenta la Patagonia

Eliminar completamente al Chinook resulta extremadamente difícil. Si logra mantener poblaciones reproductivas y conexiones con otras cuencas, nuevos ejemplares pueden regresar incluso después de las campañas de extracción.

Por esa razón, los investigadores proponen combinar monitoreo genético, controles localizados, protección de la fauna nativa y reglas específicas para la pesca.

Medio siglo después de las primeras introducciones en Chile, el salmón rey se convirtió en un nuevo protagonista de la historia ambiental argentina.

El gigante del Pacífico ya forma parte de los ríos patagónicos. El gran desafío será decidir si debe aprovecharse como recurso, contenerse como una amenaza o administrarse de manera diferente en cada cuenca.

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