
En el extremo sur de la Argentina, donde la estepa se encuentra con el Estrecho de Magallanes, existe una estancia que parece detenida en el tiempo. Se trata de Monte Dinero, considerada la última estancia de la Argentina continental, ubicada a unos 115 kilómetros de Río Gallegos y a solamente 14 kilómetros de Cabo Vírgenes.
El establecimiento ocupa aproximadamente 26.000 hectáreas y pertenece desde hace más de un siglo a la familia Fenton. Sus descendientes continúan trabajando la tierra, criando ovejas y recibiendo a los viajeros que llegan hasta este rincón marcado por el viento, el aislamiento y las historias de los primeros pobladores.
El médico irlandés que se instaló en el extremo de la Patagonia
La historia de la estancia está vinculada con Arthur Fenton, un médico de origen irlandés que llegó a la Patagonia durante el siglo XIX. Tras establecerse en el territorio santacruceño y casarse con Emma McMahon, quedó ligado a las tierras donde comenzaría a desarrollarse Monte Dinero.

Algunas reconstrucciones ubican la fundación del establecimiento en 1889, en tiempos en que poblar la región implicaba enfrentarse a grandes distancias, bajas temperaturas y fuertes vientos. Con los años, la familia logró consolidar una explotación ganadera que actualmente reúne a sus generaciones más jóvenes.
Cinco y hasta seis generaciones de los Fenton mantuvieron vivo el establecimiento, combinando las costumbres rurales heredadas con nuevas técnicas de producción, conservación ambiental y turismo responsable.
De dónde proviene el nombre Monte Dinero
El nombre de la estancia nació de las antiguas historias sobre la posible existencia de oro en los alrededores de Cabo Vírgenes. Durante el siglo XIX, la región atrajo a aventureros y buscadores que llegaron impulsados por una breve fiebre del oro.
También circularon leyendas sobre embarcaciones españolas y barcos piratas que habrían naufragado frente a la costa dejando tesoros ocultos. Aunque nunca se encontraron aquellas supuestas fortunas, los relatos quedaron asociados para siempre con el lugar.
Una estancia de 26.000 hectáreas dedicada a la cría de ovejas
La ganadería ovina continúa siendo la principal actividad de Monte Dinero. En sus campos se crían ejemplares Poll Merino MPM, una variedad seleccionada por su buena calidad de lana, fertilidad, rusticidad y aptitud para la producción de carne.
La crianza se realiza a campo natural, con un sistema de pastoreo planificado para conservar las especies autóctonas, regenerar el suelo y favorecer la biodiversidad. Durante una visita también es posible conocer tareas tradicionales, como la esquila, la señalada, los arreos y la clasificación de la lana.

En medio de las miles de hectáreas aparece el casco de la estancia, compuesto por viviendas, galpones y establos. Allí se encuentra The Big House, una casa centenaria restaurada que conserva pisos de pinotea, muebles antiguos y objetos pertenecientes a distintas generaciones de la familia.
El kilómetro cero de la Ruta 40 y una enorme pingüinera
A 14 kilómetros del casco se encuentra el histórico faro de Cabo Vírgenes, construido en 1904. A sus pies funciona la casa de té Al fin y al Cabo, donde los viajeros pueden sellar el Pasaporte de la Ruta Nacional 40.
En ese punto comienza una de las carreteras más famosas de la Argentina. El cartel del kilómetro cero de la Ruta 40 se convirtió en una parada obligada para quienes recorren el país y desean registrar el inicio o el final de su travesía.

La estancia también está situada junto a la reserva de Cabo Vírgenes, donde miles de pingüinos de Magallanes llegan para reproducirse y criar a sus pichones. Una estimación difundida en 2026 indicó que la colonia reúne alrededor de 120.000 parejas, favorecidas por la riqueza del ecosistema marino.
Entre ovejas, pingüinos, leyendas de oro y construcciones centenarias, Monte Dinero conserva una parte esencial de la historia de la Patagonia. Su mayor singularidad es que no funciona únicamente como un destino turístico: continúa siendo una estancia productiva, habitada y administrada por los descendientes de aquellos pioneros que llegaron al sur a fines del siglo XIX.



















