
Buenos Aires esconde restaurantes que permiten viajar al pasado sin abandonar la ciudad. Uno de ellos es Miramar, el histórico bodegón ubicado en la esquina de avenida San Juan y Sarandí, en el barrio porteño de San Cristóbal.
Antes de convertirse en restaurante, en el local habría funcionado una fábrica de sombreros frecuentada por figuras del tango. La historia sostiene que uno de sus clientes habría sido Carlos Gardel, quien supuestamente compraba allí algunos de los sombreros que formaron parte de su inconfundible imagen.
El establecimiento gastronómico abrió sus puertas en 1950, cuando la familia Ramos transformó el antiguo local en una rotisería y despacho de bebidas. Con el tiempo, el negocio incorporó mesas y se convirtió en uno de los bodegones más representativos de Buenos Aires.
El origen del nombre Miramar
La elección del nombre también guarda una curiosidad. En aquellos años existía una reconocida rotisería llamada Mar del Plata. Frente a esa referencia, la familia habría optado por bautizar su emprendimiento como Miramar, en alusión a otra ciudad de la costa bonaerense.

A diferencia de otros comercios históricos que fueron completamente renovados, este restaurante logró conservar buena parte de su identidad. El salón mantiene mostradores de madera, botellas antiguas, jamones colgados, fotografías, conservas y un emblemático spiedo.
El piso con líneas de bronce y las estanterías repletas de objetos convierten cada rincón en una pequeña muestra de la historia gastronómica porteña.
El bodegón de CABA que sirve platos casi olvidados
Uno de los mayores atractivos de Miramar es su menú. Mientras muchos bodegones concentran su oferta en milanesas, pastas y carnes, esta esquina conserva recetas españolas difíciles de encontrar en otros restaurantes.
Entre sus especialidades aparecen los caracoles con salsa de tomate, las ancas de rana, el rabo de toro al vino tinto, las sardinas asadas, el lechón y el mondongo.

La tortilla española babé, dorada por fuera y jugosa por dentro, es uno de los platos más pedidos. La propuesta se completa con picadas, quesos, embutidos, pescados y preparaciones de cocción lenta.
El lugar continúa funcionando como restaurante y rotisería, una característica que mantiene desde sus primeros años.
De Goyeneche y Troilo a Alberto Olmedo
Por sus mesas pasaron importantes personalidades argentinas. El bodegón fue frecuentado por referentes del tango como Roberto “Polaco” Goyeneche y Aníbal Troilo.
También estuvo vinculado con el dirigente metalúrgico Lorenzo Miguel, quien compraba allí su almuerzo, y con el expresidente Fernando de la Rúa. El humorista Alberto Olmedo, que vivía enfrente, fue otro de sus clientes habituales.

La artista plástica Marta Minujín, cuyo taller se encuentra cerca, también quedó asociada con el lugar y con su tradicional tortilla española.
Además, el restaurante fue utilizado como escenario para distintas producciones cinematográficas, entre ellas Una noche con Sabrina Love, Derecho de familia y Valentín.
Dónde queda el histórico bodegón Miramar
El restaurante está ubicado en avenida San Juan 1999, esquina Sarandí, en San Cristóbal. A más de siete décadas de su inauguración, continúa destacándose por preservar tanto su cocina como su ambientación.

Donde alguna vez se habrían fabricado sombreros para tangueros, hoy se sirven recetas que desaparecieron de muchas cartas porteñas. Por eso, Miramar no es solamente un bodegón: también es una parte viva de la memoria gastronómica de Buenos Aires.

















