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La hermana de Sarmiento llegó a Buenos Aires para acompañarlo en 1868: 34 años después, murió como la última sobreviviente de la familia

María del Rosario Sarmiento fue docente, participó en instituciones de beneficencia y quedó al frente de la residencia de su hermano durante uno de los períodos más importantes de la historia argentina.

Rosario, la hermana menor de Sarmiento
María del Rosario Sarmiento, la hermana menor del expresidente Foto: Museo Sarmiento
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En 1868, mientras Domingo Faustino Sarmiento se preparaba para asumir la Presidencia de la Nación, una mujer de 55 años dejó su vida cotidiana para acompañarlo en Buenos Aires. Se llamaba María del Rosario Sarmiento y, aunque ocupó un lugar secundario en los grandes relatos históricos, fue una figura fundamental dentro de la familia del expresidente.

Rosario no desempeñó un cargo político. Sin embargo, durante la presidencia de su hermano, administró su residencia, recibió invitados y mantuvo relaciones con algunas de las familias más influyentes de la sociedad porteña.

Su recorrido también estuvo marcado por la enseñanza. Antes de instalarse en Buenos Aires, trabajó como docente en instituciones educativas vinculadas con sus hermanos, tanto en la Argentina como en Chile. Además, participó en la Sociedad de Beneficencia Pública y desarrolló una particular pasión por el teatro.

La infancia de Rosario Sarmiento en una casa que se convirtió en monumento

María del Rosario Sarmiento nació el 12 de octubre de 1812 en San Juan. Fue hija de Paula Zoila Albarracín y José Clemente Sarmiento, quienes tuvieron quince hijos. Sin embargo, solamente cinco llegaron a la vida adulta: Paula, Bienvenida, Domingo Faustino, Rosario y Procesa.

Los hermanos crecieron en una vivienda humilde ubicada en el antiguo barrio sanjuanino de El Carrascal. La construcción tenía paredes de adobe, habitaciones distribuidas alrededor de patios internos y una arquitectura característica de las casas coloniales.

Casa natal de Sarmiento
En 1910, la Casa Natal de Sarmiento se convirtió en el primer inmueble argentino declarado Monumento Histórico Nacional Foto: Argentina.gob.ar

Décadas más tarde, aquella propiedad adquirió un enorme valor patrimonial. El 3 de septiembre de 1910 se convirtió en el primer inmueble declarado Monumento Histórico Nacional. En 1911 fue adquirido por el Estado y comenzó a funcionar como museo y biblioteca.

En ese hogar, las hermanas Sarmiento recibieron una formación amplia para las posibilidades de las mujeres de la época. Aprendieron idiomas, bordado, tejido, pintura, teatro y distintas labores manuales. Bienvenida, Procesa y Rosario también trabajaron en proyectos educativos.

La hermana de Sarmiento que eligió la enseñanza

Rosario ejerció como profesora en el Colegio de Pensionistas de Santa Rosa de América, una institución para mujeres fundada en San Juan en 1839. El establecimiento buscaba ofrecer una educación más completa que la enseñanza doméstica tradicional destinada a las niñas durante buena parte del siglo XIX.

También colaboró en escuelas creadas por sus hermanas Bienvenida y Procesa Sarmiento en San Felipe de Aconcagua, durante el exilio familiar en Chile.

Rosario, la hermana menor de Sarmiento
Rosario acompañó a Sarmiento durante su presidencia Foto: Museo Sarmiento

La experiencia chilena fue decisiva para toda la familia. Mientras Procesa profundizó su formación artística y Bienvenida participó en la creación de establecimientos escolares, Rosario combinó las tareas docentes con el acompañamiento familiar.

A pesar de las distancias, los hermanos mantuvieron una relación estrecha mediante cartas, encomiendas y envíos de dinero. Domingo Faustino procuraba ayudar a sus hermanas con vestimenta, elementos para el hogar y recursos para afrontar enfermedades.

En 1868 quedó al frente de la residencia presidencial

Cuando Domingo Faustino Sarmiento asumió la presidencia el 12 de octubre de 1868, estaba separado de hecho de su esposa, Benita Martínez Pastoriza. La situación dejó vacante un importante espacio social dentro de la residencia del mandatario.

Rosario se trasladó a Buenos Aires y quedó al frente de la casa de su hermano. Organizaba el funcionamiento doméstico, recibía invitados y acompañaba al presidente en diferentes encuentros sociales.

Domingo Sarmiento Foto: Archivo

Algunas reconstrucciones históricas describen su papel como el de una primera dama informal. El título, sin embargo, no constituía un cargo oficial. Su relevancia estaba en la función social que cumplía dentro de una residencia frecuentada por dirigentes, diplomáticos, intelectuales y miembros de las familias más importantes de la ciudad.

Su acompañamiento coincidió con una etapa de grandes transformaciones. Durante esos años, Sarmiento impulsó la expansión de la educación pública, promovió instituciones científicas y fomentó la creación de escuelas en distintas provincias.

Las cartas que revelaron su relación con Sarmiento

Parte del vínculo entre los hermanos puede reconstruirse gracias a las cartas familiares conservadas en archivos históricos. Los documentos muestran una relación basada en el afecto, la confianza y el humor.

En marzo de 1884, desde Santiago de Chile, Sarmiento le escribió para tranquilizarla ante las noticias sobre su salud. En lugar de realizar una descripción dramática, recurrió a la ironía y acompañó el mensaje con una fotografía.

Ese intercambio muestra que Rosario no fue simplemente una administradora del hogar. Era una de las personas ante quienes el expresidente podía abandonar el lenguaje político y mostrarse en la intimidad.

Murió como la última sobreviviente de la familia

Rosario nunca contrajo matrimonio ni tuvo hijos. Después de la muerte de Domingo Faustino Sarmiento, ocurrida el 11 de septiembre de 1888 en Asunción, regresó a San Juan.

Había atravesado buena parte del siglo XIX y observado profundas transformaciones: las guerras civiles, los exilios familiares, la organización constitucional del país y la consolidación de Buenos Aires como capital.

En 1901, cuando tenía 88 años, asistió a los actos relacionados con la inauguración de un monumento dedicado a su hermano. Para entonces, era la última sobreviviente de los cinco hermanos Sarmiento que habían alcanzado la adultez.

María del Rosario Sarmiento murió el 28 de septiembre de 1902 en San Juan, casi 34 años después de haber acompañado a su hermano durante el inicio de la presidencia.

Su influencia no ocurrió en un campo de batalla ni en el Congreso. Se desarrolló en las aulas, las asociaciones de beneficencia, las cartas familiares y los salones de la residencia presidencial. Espacios menos visibles, pero esenciales para comprender la vida política y social argentina del siglo XIX.

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