
En pleno barrio porteño de Monserrat, entre edificios, comercios y calles transitadas, se conserva una construcción que fue testigo de uno de los episodios más importantes de la historia argentina. Se trata de la Casa del Virrey Liniers, ubicada en Venezuela 469, a pocas cuadras de la Plaza de Mayo.
La antigua vivienda estuvo relacionada con la derrota de las tropas británicas durante la primera Invasión Inglesa. También fue residencia de Santiago de Liniers, funcionó como taller de una reconocida editorial y finalmente se convirtió en un espacio dedicado a preservar la memoria de Buenos Aires.
Aunque gran parte de su estructura fue modificada, todavía conserva elementos de la construcción colonial. Sus paredes permiten reconstruir una historia que comenzó hace más de 240 años y permanece escondida a simple vista en el centro porteño.
La casa colonial vinculada con una familia poderosa
La vivienda fue construida en 1778 para el comerciante español Martín Simón de Sarratea, integrante de una de las familias más influyentes de la época colonial.
Su hijo, Manuel de Sarratea, tuvo posteriormente una participación destacada en el proceso revolucionario y formó parte del Primer Triunvirato, que gobernó las Provincias Unidas del Río de la Plata entre 1811 y 1812.

La propiedad presentaba las características habituales de las grandes residencias coloniales: paredes gruesas de ladrillo, techos de tejas, ventanas con rejas y una imponente puerta principal. En una Buenos Aires dominada por construcciones bajas, la casa se destacaba por sus dimensiones y ubicación.
El episodio histórico que marcó para siempre a la vivienda
El edificio quedó vinculado con las Invasiones Inglesas de 1806. Después de la reconquista de Buenos Aires, allí se habrían negociado los términos de la capitulación del general británico William Beresford, quien había comandado la ocupación de la ciudad.
La victoria convirtió a Santiago de Liniers en una de las figuras más populares del Río de la Plata. Nacido en Francia y al servicio de la Corona española, lideró las fuerzas que recuperaron Buenos Aires y posteriormente fue nombrado virrey.

Entre 1808 y 1809, Liniers vivió en la propiedad junto con su esposa, Martina de Sarratea, hija del propietario original. Desde entonces, el inmueble comenzó a ser conocido como la Casa del Virrey Liniers.
De héroe de Buenos Aires a enemigo de la Revolución
El destino de Liniers cambió rápidamente después de la Revolución de Mayo de 1810. El militar se opuso al nuevo gobierno y participó de un movimiento contrarrevolucionario organizado en Córdoba.
La rebelión fue derrotada y Liniers fue fusilado en agosto de 1810. En pocos años pasó de ser reconocido como el héroe que había expulsado a los británicos a convertirse en uno de los primeros adversarios del gobierno revolucionario.

La casa, sin embargo, logró sobrevivir a los conflictos políticos y a las grandes transformaciones urbanas de Buenos Aires.
La editorial que ocupó el edificio durante más de un siglo
En 1878, la propiedad comenzó a ser utilizada por la Editorial Estrada. Sus talleres gráficos funcionaron allí, y en construcciones vecinas, durante más de cien años.
La actividad industrial provocó importantes modificaciones en el interior. Se agregaron ambientes y desapareció una parte considerable de la distribución colonial. De la vivienda original se conservaron principalmente la fachada y algunos muros interiores.
Durante la década de 1980 se realizaron tareas para recuperar su aspecto histórico. El edificio volvió a exhibir sus paredes blancas, techos de tejas, pisos de ladrillo y aberturas verdes, características que todavía llaman la atención de quienes caminan por la zona.
El histórico edificio que logró evitar su desaparición
El valor patrimonial de la propiedad fue reconocido oficialmente en 1942, cuando fue declarada Monumento Histórico Nacional.
Cuando la editorial puso en venta los inmuebles en 2009, vecinos y especialistas manifestaron su preocupación por el futuro de la construcción. La movilización permitió reforzar la necesidad de conservar el lugar y garantizarle un destino público.

Finalmente, el edificio quedó integrado al patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires y pasó a funcionar bajo el nombre de Espacio Virrey Liniers.
Qué se conserva actualmente de la Casa del Virrey Liniers
Quienes recorren la calle Venezuela pueden encontrar una fachada baja, con muros blancos, techo de tejas y grandes aberturas verdes. Su apariencia colonial contrasta con los edificios modernos levantados a su alrededor.
Aunque el interior sufrió numerosas transformaciones, todavía permanecen algunos elementos auténticos, como los muros anchos, la fachada y la gran puerta de entrada.
La propiedad atravesó distintos capítulos de la historia argentina: fue residencia familiar, escenario relacionado con la rendición británica, hogar de un virrey, imprenta y espacio cultural.
Más de dos siglos después de su construcción, la Casa del Virrey Liniers continúa recordando que, detrás de una fachada aparentemente silenciosa, pueden esconderse las luchas, contradicciones y protagonistas que marcaron el nacimiento de la Argentina.


















